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Hechos Juridicos Que Son Fuentes De Obligaciones?

Las fuentes de las obligaciones son «los hechos jurídicos que les dan origen». ​ Estos son: los contratos, los cuasicontratos, los delitos, los cuasidelitos y la ley.

¿Cuáles son las fuentes de obligaciones?

Biblioteca – artículos electrónicos Capitulo II. Fuentes de las Obligaciones.1.- El contrato como fuente de las obligaciones En el capítulo anterior se estudió qué es una obligación, los elementos de las obligaciones, los tipos de obligaciones que existen según la doctrina, las diferencias que hay entre las distintas clases de obligaciones.

  • Ahora nos toca tratar cómo nacen o llegan a tener vida las obligaciones, es decir, cuál es la causa generadora de las mismas.
  • La más autorizada doctrina nos explica que toda obligación tiene su fuente u origen en la ley, que ésta es la única fuente legítima -causa- del nacimiento de todo lazo o nexo jurídico -obligación-; sin embargo, si bien es cierto que en cualquier sistema de derecho escrito como el nuestro, la obra del legislador es en último término la causa generadora de las obligaciones, no menos cierto resulta que la ley por sí sola no es la causa única de su nacimiento, sino que por el contrario, lo que da vida a las obligaciones son los diferentes acontecimientos naturales y acciones humanas -hechos y actos jurídicos- que actualizan los supuestos normativos contenidos en la ley.

Así lo sostiene el gran civilista francés Bonnecase en su obra «Elementos de Derecho Civil, Derecho las Obligaciones, de los Contratos y del Crédito», cuando dice que: «Al mismo tiempo, estamos obligados a declarar que las obligaciones, ya se deriven de actos o de hechos jurídicos, encuentran su origen en la ley, erigida por tanto como fuente suprema de las obligaciones.- Se hace bien al considerar la cuestión en todos sus aspectos; siempre se encontrará la ley, en el sentido amplio del término, como origen de los efectos del acto y del hecho jurídicos.

  • Por tanto el mecanismo jurídico constituido por estas dos nociones técnicas, tiene por objeto inmediato la aplicación de la ley, sin que pueda tener otro.
  • Las situaciones jurídicas que de ella se derivan son sus consecuencias mediatas, ya se trate de obligaciones o de derechos reales «.
  • Continuando con nuestra exposición, diremos que por hecho jurídico debemos entender aquel acontecimiento natural o del hombre que el derecho toma en cuenta para atribuirles consecuencias jurídicas.

En tanto que por acto jurídico se entiende la manifestación exterior de la voluntad que se hace con el fin de crear, transmitir, modificar o extinguir una obligación o un derecho y que esa manifestación de voluntad produzca el efecto deseado por su autor, existiendo de tal manera actos en los que sólo interviene una voluntad, llamados unilaterales, y aquellos en que es necesaria la concurrencia de dos o más voluntades, denominados actos bilaterales; los hechos jurídicos pueden ser voluntarios e involuntarios, y aquellos a su vez lícitos e ilícitos.

  • Tenemos así que son fuentes de las obligaciones los actos y los hechos jurídicos que producen consecuencias jurídicas, estableciéndose una clasificación de las mismas en fuentes contractuales y fuentes extracontractuales.
  • Las fuentes contractuales son precisamente aquellas obligaciones que nacen en virtud de la celebración de un contrato o de un convenio, y las extracontractuales son todas aquellas obligaciones que no se derivan de la celebración de un contrato ni de un convenio, sino por una declaración unilateral de voluntad, en virtud de una gestión de negocios, por enriquecimiento ilegítimo o bien por responsabilidad civil.
  • A continuación, y en atención a los alcances de este trabajo, haremos primeramente un breve análisis de las fuentes contractuales y extracontractuales de las obligaciones.

1.- EL CONTRATO.

  1. El Código Civil del Estado de Michoacán, al igual que las diversas codificaciones civiles que rigen en las demás entidades federativas del nuestro país, contemplan como primer fuente de las obligaciones, al contrato; el cual encuentra su definición legal en el artículo 1650 de nuestra Ley civil en los siguientes términos: «Convenio es el acuerdo de dos o más personas para crear, transferir, modificar o extinguir obligaciones».
  2. Ahora bien, el contrato es la principal fuente de las obligaciones por su constante celebración en la vida diaria de cualquier sociedad, prueba de ello es que tiene una regulación minuciosa y preferente en la ley civil, según se aprecia de la lectura del articulado contenido en el Capítulo Primero, Título Primero, del Libro Cuarto del Código Civil estatal; asimismo, las normas contractuales son aplicables de forma subsidiaria, por disposición expresa del artículo 1718 del ordenamiento en cita, a todos los convenio y actos jurídicos, en lo que no se opongan a la naturaleza de éstos o a disposiciones especiales de la ley sobre los mismos.
  3. De lo anteriormente dicho, concluimos la importancia que tiene la exposición previa de esta fuente obligacional, para la correcta comprensión del presente trabajo.
  4. ELEMENTOS DE LOS CONTRATOS.

Podemos clasificar a los elementos del contrato en dos categorías: a) elementos de existencia, que son aquellos sin los cuales no existirían contratos, es decir, son aquellos requisitos cuya presencia dan vida jurídica al acto jurídico llamado contrato; y, b) elementos de validez, que son los requisitos que perfeccionan la existencia del contrato y sin los cuales podría anularse aquél.

  • Tales requisitos están contemplados expresamente en nuestro ordenamiento civil en los artículos 1652 y 1653.
  • ELEMENTOS DE EXISTENCIA.
  • Los elementos de existencia son dos, a saber: el consentimiento y el objeto.
  • A) EL CONSENTIMIENTO.
  • El consentimiento es el acuerdo de voluntades entre las partes sobre el objeto materia del contrato.

En su formación se pueden distinguir con claridad dos momentos esenciales: la oferta y la aceptación. La oferta es una proposición realizada por uno de los contratantes a otro sobre un asunto de interés jurídico; mientras que la aceptación es el plegamiento de la voluntad de un contratante a la oferta inicial, muchas veces previa contraoferta realizada por el otro contratante.

Al respecto, opina Rojina Villegas que: «El proceso psicológico que precede a la formación de un contrato comprende la discusión de la oferta y la aceptación, toda vez que no siempre la oferta es aceptada lisa y llanamente, sino que la aceptación puede darse en forma condicional o introduciendo modificaciones.

Si la oferta no es aceptada en los términos en que se haya hecho, desde el punto de vista jurídico, el oferente no está obligado a mantenerla. Si el contrato es entre presentes, la oferta debe aceptarse inmediatamente; si es modificada, el oferente no tiene obligación de sostenerla.

  • VICIOS DEL CONSENTIMIENTO
  • Para la formación de un contrato válido, el consentimiento debe reunir los siguientes requisitos: a) capacidad de los contratantes; b) ausencia de vicios del consentimiento, y c) una forma especial de manifestación del consentimiento, cuando la ley así lo exige.
  • La capacidad de los contratantes puede dividirse en capacidad de goce y capacidad de ejercicio.
  • Por capacidad de goce se entiende la aptitud que la ley reconoce a una persona para ser titular de derechos y obligaciones.
  • En tanto que la capacidad de ejercicio es la facultad para usar o poner en práctica esos derechos y obligaciones.
  • Según disposición expresa del artículo 16 del Código Civil del Estado, la capacidad de goce se adquiere por el nacimiento y se pierde por la muerte, sin embargo, las personas físicas tienen derecho a la protección de la ley desde su nacimiento.
  • La capacidad de ejercicio en principio es reconocida a toda persona, sin embargo, por razones de interés social la ley impone restricciones para su ejercicio a fin de proteger a cierta clase de personas, como son los menores de edad, los mayores de edad privados de inteligencia por locura, idiotismo o imbecilidad, aun cuando tengan intervalos lúcidos; los sordomudos que no saben leer ni escribir, los ebrios consuetudinarios y los que habitualmente hacen uso inmoderado de drogas enervantes.
  • Por último es conveniente precisar que no se debe confundir la capacidad de ejercicio con la legitimación en general, consistente ésta en las condiciones especiales que la ley exige para adquirir y tener determinados derechos o bien para ejercitar éstos.
  • A continuación nos ocuparemos del estudio de los vicios del consentimiento que pueden afectar la validez del consentimiento.

El error es «la falsa apreciación o conocimiento de una o realidad, o el total desconocimiento de ella. Esto origina en el sujeto la deformación de su voluntad; es decir, un sentido distinto al que se hubiera formado de no existir tal circunstancia». La doctrina suele distinguir cuatro tipos de errores que pueden afectar el consentimiento de los contratantes: el error obstáculo o error impediente, que se da cuando los contratantes se forman un juicio equivocado o concepto erróneo sobre la naturaleza del contrato o sobre la identidad de la cosa (error in negotio y el error in corpore).

El error nulidad puede consistir en un error de hecho o en un error de derecho, el cual otorgará acción de nulidad siempre y cuando recaiga sobre el motivo determinante de la voluntad de cualquiera de los contratantes, pero a condición de que en el acto de la celebración se declare ese motivo, o bien, que se pruebe por las circunstancias del mismo contrato que se celebró éste en el falso supuesto que lo motivó y no por otra causa.

El error indiferente es aquel que no afecta la validez del contrato, ya que se reduce al hecho de contratar en condiciones más onerosas o desfavorables a las que originalmente se pensó. Por último, el error rectificable o de cálculo es aquel que da lugar a una rectificación de carácter aritmético.

El dolo y la mala fe merecen ser analizados de manera conjunta debido a su íntima relación. «El dolo es cualquier sugestión o artificio que se emplee para inducir a error o mantener en él a alguno de los contratantes. Se entiende por mala fe la disimulación del error de uno de los contratantes, una vez conocido (artículo 1814).

Ahora bien, el dolo o mala fe de una de las partes y el que proviene de un tercero, anulan el contrato si ha sido la causa determinante de este acto jurídico. Esto quiere decir que, a causa de él, el negocio ha podido realizarse. El motivo que vicia la voluntad es el error provocado por las maniobras, que hacen que la víctima incurra o permanezca en el error».

Complementando los anteriores conceptos transcritos diremos que el dolo implica una actitud activa de uno de los contratantes, mediante el uso de un engaño, maquinaciones o artificios, para hacer caer en el error al otro; sin embargo, si ambos contratantes proceden con dolo, ninguno de ellos puede alegar la nulidad del acto o reclamar indemnización alguna.

La mala fe no es otra cosa que la disimulación del error en que se encuentra uno de los contratantes, una vez conocido, para que el otro se obligue bajo esa falsa creencia. Implica una actitud pasiva por parte de un contratante con la finalidad de el otro no salga de su error.

Tanto el dolo como la mala fe dan origen a una nulidad relativa, razón por la cual sólo es oponible por quien los sufra; sin embargo, el acto jurídico así viciado de nulidad, puede ser confirmado o ratificado por el cumplimiento voluntario de las partes, extinguiéndose la acción de nulidad. Por último, existe una clase de dolo que no da lugar a la nulidad del contrato, es el conocido como dolo bueno; éste existe cuando una de las partes exagera las cualidades de la cosa materia del contrato, a fin de despertar el interés excesivo del otro por la celebración del contrato, generalmente se da en las relaciones entre los comerciantes y consumidores.

La violencia se puede dividir en física o moral, siendo aquélla la que por medio del dolor se coacciona la voluntad para que se exteriorice en la celebración del acto jurídico, y la violencia moral, cuando por medio de amenazas o intimidaciones se ponen en peligro los bienes jurídicos más apreciados del autor del acto jurídico o de sus familiares más cercano.

Así lo dispone el artículo 1677 del Código Sustantivo Civil dispone que «Hay violencia cuando se emplea fuerza física o amenazas que importen peligro de perder la vida, la honra, la libertad, la salud, o una parte considerable de los bienes del contratante, de su cónyuge, de sus ascendientes o de sus parientes colaterales dentro del segundo grado».

Por lo que respecta al temor reverencial o temor de desagradar a las personas a quienes se debe sumisión y respeto, no basta para viciar la voluntad (artículo 1678 del Código Civil Estatal). La violencia provoca la nulidad relativa del contrato, ya provenga ésta de uno de los contratantes o de un tercero interesado o no en su celebración.

No se puede renunciar su acción para lo futuro, sin embargo, si se confirma el acto una vez que cese la violencia, se torna válido por ratificación. El concepto legal de lesión se encuentra contenido en el artículo 14 de nuestra legislación civil sustantivo en los siguientes términos: «Cuando alguno por su ignorancia, inexperiencia o miseria se ve obligado a celebrar un contrato leonino o a contraer obligaciones evidentemente desproporcionadas a las que él recibió, tiene derecho a pedir la rescisión del contrato, y de ser ésta imposible, la reducción de sus obligaciones.

El derecho otorgado por este artículo no es renunciable y durará un año». Solamente existe lesión cuando hay una notoria desproporción entre lo que se da y lo que se recibe. B) EL OBJETO. El segundo elemento de existencia de los contratos es el objeto, sin embargo, conviene precisar que no hay que confundir el objeto de la obligación con el objeto del contrato, ya que aquél es la debe precisarse como la conducta genérica que el obligado debe realizar y que según precisamos en capítulo primero de este trabajo puede consistir en un dar, un hacer o una abstención.

En tanto que el objeto de los contratos consiste precisamente en el contenido de esa prestación, es decir, la cosa que el deudor debe dar o el hecho que éste debe hacer o no hacer. Así lo disponer expresamente el artículo 1682 del Código Civil de nuestra entidad al disponer que «Son objeto de los contratos: I.- La cosa que el obligado debe dar; II.- El hecho que el obligado debe hacer o no hacer».

El dispositivo 1683 del precitado ordenamiento prescribe que: «La cosa objeto del contrato debe: 1° Existir en la naturaleza.2° Ser determinada o determinable en cuanto a su especie.3° Estar en el comercio». Mientras que el diverso numeral 1685 señala que el hecho positivo o negativo, objeto del contrato, deber ser posible y lícito.

  • Por objeto posible debe entenderse que se refiere tanto a una posibilidad de carácter físico como jurídico.
  • El objeto cosa es físicamente posible cuando está en la naturaleza, esto es, que la cosa exista al momento de celebrarse el contrato.
  • Sin embargo, es preciso aclarar que las cosas futuras también pueden ser objeto de un contrato, siempre y cuando la futura existencia del objeto pueda darse conforme a la naturaleza y las partes estén conscientes de que se contrata sobre un objeto que no existe en el presente, pero que tienen la seguridad de que va existir; sin embargo el artículo 1684 de la Legislación Civil del Estado prohibe que pueda ser objeto de un contrato la herencia de una persona viva, aun cuando ésta preste su consentimiento.
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Por su parte, podemos decir que el objeto cosa es jurídicamente posible cuando está en el comercio, ya que solamente son objeto de los contratos civiles las cosas que son susceptibles de entrar en el patrimonio de los particulares; por tanto, no son jurídicamente posibles, como objeto de un contrato, los bienes del dominio público y los de uso común.

Por lo que ve a la imposibilidad física y jurídica del objeto hecho, el Código Civil en el dispositivo 1686 dispone literalmente que: «Es imposible el hecho que no puede existir porque es incompatible con una ley de la naturaleza o con una norma jurídica que debe regirlo necesariamente y que constituye un obstáculo insuperable para su realización».

La licitud en el objeto, se hace consistir en que la cosa o hecho materia del contrato no sea contrario a las leyes de orden público, a la leyes prohibitivas o a las buenas costumbres. Cuando hablamos de un objeto determinado o cierto, nos referimos a aquellas cosas que se identifican por sus características o notas individuales, del tal manera que solamente una cosa corresponde a esa descripción, por ejemplo, el lote número 15, ubicado en la manzana 2, del fraccionamiento «Las Canteras» de la ciudad de Morelia, Michoacán.

  1. En tanto que los objetos determinables constituyen las cosas designadas de manera genérica en el contrato, es decir, no que no pueden identificarse en su individualidad, sino que se determinan por su peso, número o medida, por su especie, calidad y cantidad.
  2. Una última característica que debe reunir el objeto materia del contrato es su estimación pecuniaria, ya como lo consideran la mayoría de los autores, el contrato como fuente de obligaciones se encuentra ubicado dentro del ámbito patrimonial, razón por la cual todo objeto (hecho o cosa) materia de un contrato debe ser susceptible de valorarse en dinero, ya que en caso de incumplimiento del contrato, el responsable está obligado a pagar los daños y perjuicios causados por su incumplimiento.2.- Declaración Unilateral de la Voluntad.

Otra de las formas que dan origen a una obligación es la declaración unilateral de la voluntad, respecto de la cual algunos juristas opinan que la obligación, por tratarse de una relación jurídica, no puede darse si no existe un acuerdo de voluntades; frente a tal opinión, otros autores aceptan que una obligación puede ser creada por la sola voluntad de una de la partes, afirmando que alguien puede ser obligado por la simple declaración de su voluntad; y una tercera postura, nos indica que la manifestación de voluntad no obliga a su autor hasta en tanto esa manifestación de voluntad es aceptada por aquel a quien va dirigida, es decir, que la declaración unilateral de voluntad es o constituye una fuente de obligaciones, pero solamente en casos excepcionales.

Esta fuente de obligaciones se basa esencialmente en que origina por la sola voluntad del deudor y se encuentra regulada en los artículos del 1719 al 1739 del Código Civil del Estado y reglamenta cuatro formas de declaración unilateral de la voluntad, como son: la oferta al público, la promesa de recompensa, la estipulación a favor de tercero y la expedición de documentos civiles a la orden o al portador.

a) LA OFERTA AL PUBLICO. La oferta al público se encuentra regulada en el artículo 1719 del Código Civil del Estado, que dispone: «El hecho de ofrecer el público objetos en determinado precio, obliga al dueño a sostener su ofrecimiento»; esta forma de declaración de voluntad obliga a la persona que ofrece en venta un objeto, a cumplir con lo ofrecido, ya que para que dicha obligación se origine, basta la sola voluntad del oferente.

B) LA PROMESA DE RECOMPENSA. La promesa de recompensa se contempla en los artículos del 1710 al 1725 del Ordenamiento legal precitado, disponiendo el primero de los preceptos «El que por anuncios u ofrecimientos hechos al público se compromete a alguna prestación a favor de quien llene determinada condición o desempeñe cierto servicio, contrae la obligación de cumplir lo prometido».

Esta obligación surge por medio de anuncios públicos, promete una recompensa a quien realice la prestación que se determine en la publicación, quedando obligado el promitente por su declaración de voluntad a entregar la recompensa prometida cuando se ha realizado la prestación.

  1. La estipulación en favor de tercero es otra de las figuras que nuestra Legislación Sustantiva Civil, en su artículo 1721, reglamenta como declaración unilateral de voluntad, y consiste en la declaración de voluntad hecha por el promitente al momento de celebrarse un contrato, por medio de la cual se obliga a petición del estipulante a cumplir una determinada prestación a favor de un tercero al contrato celebrado, es decir, el estipulante declara a cargo del promitente cierta obligación que éste deberá llevar a cabo a favor del tercero; se trata, pues, de una promesa contenida en un contrato de beneficiar a un tercero, en la que intervienen como sujetos: El promitente, el estipulante y un tercero; el promitente es quien emite su voluntad obligándose a favor de un tercero; el estipulante es quien tiene interés jurídico de que el promitente se obligue a favor del tercero que no interviene en el contrato celebrado; y el tercero es aquella persona ajena al contrato que resulta ser el beneficiario de la promesa contenida en el mismo.
  2. Para el nacimiento de la obligación que nos ocupa, la voluntad del tercero no es necesaria, porque precisamente se trata de una obligación que emana de la declaración unilateral de voluntad del promitente.

Esta obligación surge en el mismo momento en que se perfecciona el contrato en que se ha estipulado, por lo cual el tercero, a partir de dicho momento, tiene derecho de exigir del promitente el cumplimiento de lo estipulado en su favor. d) LOS TITULOS CIVILES A LA ORDEN O AL PORTADOR.

  • Otra fuente de las obligaciones lo constituye el enriquecimiento ilegítimo, éste deriva de un hecho voluntario lícito, mediante el cual aquel que sin causa se enriquece en perjuicio de otro, está obligado a indemnizarlo de su empobrecimiento en la medida que él se ha enriquecido.
  • El enriquecimiento ilegítimo básicamente estriba en que no existe una causa eficiente que justifique la disminución de un patrimonio y el aumento de otro, y que además no exista una causa jurídica que explique el desplazamiento total o parcial de un patrimonio al de otra persona, por lo que tal fuente de obligaciones tiene como elementos:
  • a) El enriquecimiento de una persona;
  • b) El empobrecimiento de otra;
  • c) Una relación de causalidad entre el enriquecimiento y el empobrecimiento;
  • d) Que no exista causa jurídica que justifique el empobrecimiento de un patrimonio y el enriquecimiento de otro.
  • La regulación del hecho jurídico que nos ocupa, tiene como finalidad la de evitar que el beneficio obtenido por una persona sin que exista una causa que lo justifique, origine perjuicios a otra que se ha empobrecido por el enriquecimiento de aquélla cuando haya relación entre las dos circunstancias, que obliga al enriquecido a restituir al que se ha empobrecido en la medida del empobrecimiento sufrido, es decir, deberá de restituir el importe de su ganancia.
  • Uno de los casos del enriquecimiento ilegítimo es el pago de lo indebido que ocurre cuando no habiendo relación jurídica entre dos personas, una de ellas entrega una cosa a la otra con el propósito de cumplir con una obligación inexistente, en este caso existe un enriquecimiento ilegal, en virtud de que el que recibe el pago obtiene una ganancia con perjuicio del que efectúa el pago, quien no tiene porque hacerlo.

5.- La Gestión de Negocios.

  1. La gestión de negocios es otra fuente de las obligaciones, que se contempla en los artículos 1754 al 1767 del Código Civil de la Entidad, los cuales nos indican: «El que sin mandato y sin estar obligado a ello se encarga de un asunto de otro, debe de obrar conforme a los intereses del dueño del negocio».
  2. Esta fuente de obligaciones estriba en la intervención voluntaria de una persona que no tiene mandato ni obligaciones en los negocios de otra persona que está ausente o bien impedida para atender sus negocios, con la finalidad de evitar le sean causados perjuicios o que con tal intervención ésta obtenga beneficios.
  3. Este hecho jurídico genera obligaciones a cargo de los sujetos que intervienen en esta figura jurídica, como lo constituye el gestor del negocio y el dueño del negocio, el primero tiene la obligación de desempeñar su encargo con toda la diligencia que emplea en sus negocios propios, debe además actuar de conformidad a los intereses del dueño del negocio, debe también avisar de su gestión al dueño y esperar que éste decida si está de acuerdo o no con su gestión, tiene el deber de continuar con su gestión hasta que concluya el asunto, así como a rendir cuentas de su gestión y si el dueño desaprueba la gestión realizada, deberá restituir las cosas en el estado en que originalmente se encontraban e indemnizar al dueño los perjuicios causados por su intervención; el dueño del negocio tiene como obligación la de pagar los gastos hechos por el gestor, siempre y cuando el negocio se hubiese gestionado de manera útil, y además deberá responder de las obligaciones contraidas por el gestor con motivo de su administración.
  4. Ahora bien, una vez que se han analizado las fuentes de las obligaciones antes mencionadas, se puede evidenciar que uno de los propósitos primordiales del derecho es preservar la paz social y la convivencia humana, pero aún con esto, con frecuencia en nuestra sociedad ocurre que la conducta de algunas personas afecta los derechos de otros; esta conducta, la que el Derecho denomina hecho jurídico, ha dado lugar a la creación de instituciones como las antes analizadas, con las que se pretende evitar se afecten los derechos de las personas.

Es además una norma de equidad que el que cause daños a otro tenga la obligación de repararlos en la medida que los ha causado, por lo que esta conducta puede además ser una conducta ilícita en virtud de que su autor obra en contra de la ley, observándose con lo anterior la obligación que tienen las personas de respetar los derechos no propios, entre los que encontramos no solamente los relativos a la propiedad, sino también a la vida, a la salud, por lo que resulta contrario a derecho que se cause un daño sin que medie un motivo justificado para ello, y más aún, el que se cause un daño y que éste no sea reparado por su autor.

En prevención de alguno de los supuestos citados, nuestra legislación concede a los afectados por una de estas conductas, el derecho de reclamar del autor los daños, la reparación de éstos que es a lo que se llama responsabilidad civil. La responsabilidad civil es pues, la obligación que surge a cargo del autor de un daño causado a un tercero, de reparar o indemnizar a éste en los daños causados, refiriéndonos con lo anterior a la responsabilidad que no emana del incumplimiento de un contrato, sino de un hecho jurídico de una persona que causa daños y perjuicios a un tercero y que tiene como consecuencias jurídicas la reparación de los daños ocasionados, es decir, a la responsabilidad civil extracontractual.

Esta fuente de obligaciones se encuentra reglamentada por los artículos del 1768 al 1792 del Código Civil del Estado, mismos que establecen dos especies de responsabilidad civil, dividiendo a ésta en objetiva y subjetiva.

  • LA RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA.
  • Dispone el artículo 1771 del Código Civil del Estado, cuando una «persona hace uso de los mecanismos, instrumentos, aparatos o sustancias peligrosas por sí mismos, por la velocidad que desarrollen, por su naturaleza explosiva o inflamable, por la energía de la corriente eléctrica que conduzcan o por otras causas análogas, está obligada a responder del daño que cause, aunque no obre ilícitamente, a no ser que demuestre que ese daño se produjo por culpa o negligencia inexcusable de la víctima».
  • Del contenido del numeral transcrito se puede definir a la responsabilidad civil objetiva como la obligación que tiene aquel que hace uso de cosas peligrosas, de reparar los daños que causen a otros.
  • Esta fuente de obligaciones se origina por el uso lícito de una cosa peligrosa, independientemente de la ilicitud de la conducta del causante del daño, que obliga al que la utiliza a reparar el daño causado, se le conoce también como Teoría de la Responsabilidad por el Riesgo Creado, en virtud de que esta obligación nace por el riesgo que se crea al usar una cosa peligrosa que, en caso de causar daños, se traducirá en la necesidad de reparar los mismos.
  • Basta pues, con que al utilizarse un objeto peligroso se cause un daño, para que con ello, el que se sirva de dicho objeto, esté obligado a repararlo, por lo que la causación de un daño por el uso de una cosa peligrosa es el fundamento de la responsabilidad objetiva y el obligado sólo puede librarse de reparar el daño si demuestra que el daño se produjo por negligencia inexcusable de la víctima.
  • La responsabilidad civil objetiva tiene como elementos los siguientes:
  • a) La utilización de una cosa peligrosa.
  • b) La existencia de un daño.
  • c) Una relación de causalidad entre el hecho y el daño producido.
  • Respecto del primero de los elementos precitados, el artículo transcrito con anterioridad enuncia como cosas peligrosas los mecanismos, aparatos o substancias que por su naturaleza puedan crear un riesgo, debiéndose entender por tales a aquellos objetos que, aunque útiles, cuando éstos se encuentran funcionando puedan constituir un riesgo y no así el que deba considerar como objetos peligrosos únicamente los que se precisan en el artículo 1771 del Código Civil del Estado, en virtud de que día con día se crean objetos o se ejercen actividades nuevas que encuadran en el supuesto de cosas peligrosas.
  • El segundo elemento de la responsabilidad objetiva, que se refiere a la existencia de un daño, estriba en el daño sufrido en el patrimonio de una persona por el uso de una cosa peligrosa; este daño, de carácter patrimonial, tratándose de daños causados a las cosas, dará lugar a la reparación íntegra del daño causado, ya sea restituyendo las cosas al estado que tenían antes de producirse el daño, y si esto no fuere posible, se deberá cubrir en el pago de una indemnización; para indemnizar el daño causado a personas, se acudirá a las cuotas que establece la Ley Federal del Trabajo.
  • Es dable mencionar que en la responsabilidad objetiva únicamente se indemnizará el daño patrimonial y no el moral que establece el artículo 1774 del Código Civil en cita.
  • La relación entre el hecho y el daño producido que hemos señalado como tercer elemento de la responsabilidad civil objetiva, consiste en que el daño causado a la víctima sea una consecuencia inherente a la utilización de un objeto peligroso.
  • Lo manifestado nos lleva a determinar que el afectado, al pedir la reparación de los daños causados, lo único que deberá acreditar es que el daño se produjo por la utilización de un objeto peligroso de que se sirvió la persona a quien se va a exigir tal obligación.
  • LA RESPONSABILIDAD CIVIL SUBJETIVA.
  • El concepto de responsabilidad civil subjetiva lo encontramos en el artículo 1786 del Código Civil del Estado, que indica: «El que obrando ilícitamente o contra las buenas costumbres causa un daño a otro, está obligado a repararlo, a menos que demuestre que el daño se produjo como consecuencia inexcusable de la víctima».
  • En este caso, la fuente que da nacimiento a la obligación de reparar los daños causados, que es a lo que se denomina responsabilidad civil, lo es una conducta contraria a la ley, que causa daños.
  • La base de la responsabilidad subjetiva lo es que exista esa conducta ilícita y dañosa, pero además, que exista culpa en el autor del daño, es decir, que por negligencia o con intención se causen daños a otro, por lo que si una persona viola la ley con culpa y causa un daño, incurre en responsabilidad civil y nace a su cargo la obligación de reparar los daños causados.
  • El hecho ilícito que da nacimiento a la responsabilidad subjetiva, requiere de la existencia de los siguientes elementos:
  • a) La comisión de un daño;
  • b) La culpa;
  • c) La relación de causa a efecto entre el hecho y el daño causado.
  • La existencia del daño es esencial para que exista la obligación de repararlo a cargo de su autor, el daño que se cause puede ser de carácter patrimonial o moral, y en ambos casos nuestra ley establece la forma en que debe ser reparado.
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El daño se traduce en una pérdida no sólo del carácter patrimonial, sino en éste se incluyen los perjuicios que sufre una persona en su salud y los llamados daños morales. Este daño tiene como características el que deba ser una consecuencia inmediata y directa del hecho ilícito y además debe ser cierto, es decir, que el daño exista como producción de ese hecho.

  • En la responsabilidad subjetiva el segundo de los elementos que nos ocupa adquiere una gran importancia, ya que la reparación del daño es una sanción de aquel que obra con culpa, por lo que si no hay culpa en el autor del hecho ilícito, no nace a cargo de este la obligación de los daños originados.
  • Respecto al elemento de culpa el maestro Rafael Rojina Villegas nos dice que ésta supone que el hecho se ejecuta con dolo, imprudencia, negligencia, falta de previsión o de cuidado.

(op cit, pag.308 y 309)

  1. De lo anterior se puede dividir a este elemento en culpa intencional y culpa no intencional, la primera es a la que se refiere el autor precitado como el hecho que se ejecuta con dolo, es decir, incurre en culpa intencional aquel que ejecuta un acto con un fin perjudicial; por otra parte, la culpa no intencional es aquella conducta ejecutada, con imprudencia o negligencia, es aquel acto en que debiendo preveer el daño no se hace.
  2. Este elemento está íntimamente ligado a la existencia del daño, ya que para que pueda estimarse que alguien es culpable se requiere que éste haya sido el causante del daño, lo cual nos lleva al tercer y último elemento de la responsabilidad subjetiva, que es el llamado relación de causalidad.
  3. La relación de causa a efecto entre el hecho y el daño consiste en que el daño causado debe necesariamente ser consecuencia de una conducta culpable, ya que si únicamente se causa un daño, pero no existe culpa del autor del mismo, no se tiene la obligación de repararlo, por lo que la persona que sufre el daño, para exigir su reparación, deberá de probar que existió culpa en el agente, y en caso de demostrarse que el daño se causó por culpa de la víctima no se actualiza este tercer elemento de la responsabilidad subjetiva.
  4. Ahora bien, cuando los tres elementos antes mencionados se reúnen, es decir, si alguien viola la ley culpablemente y causa un daño, incurre en responsabilidad civil y a su cargo surge la obligación de reparar los daños causados; la sanción a esta conducta ilícita y dañosa en materia penal, implica la imposición de una penal, y en materia civil da lugar a que su autor esté obligado a reparar el daño causado.
  5. La reparación del daño se encuentra regulada por los artículos 1773 y 1774 del Código Civil del Estado e implica:
  6. El restablecimiento de la situación que tenían las cosas antes de causarse el daño, y cuando esto no fuere posible, en el pago de daños y perjuicios.
  7. En el caso de que la víctima de un hecho ilícito muera, además de la sanción establecida en el inciso anterior, se establece una indemnización moral, misma que habrá de pagar el autor del hecho ilícito, la cual no podrá exceder de la tercera parte de lo que importe el daño material.
  8. Como podemos advertir, la reparación del daño que establecen los artículos precitados comprende no sólo la indemnización patrimonial, sino también moral, ésta será fijada por el juez que conozca de tal reclamación tomando en cuenta los daños ocasionados, la capacidad económica del causante del daño, así como las pruebas que se hubieren aportado al juicio para comprobar los daños sufridos.

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¿Cuáles son las 7 fuentes de las obligaciones?

Fuentes de las Obligaciones Las fuentes de las obligaciones se refieren a los hechos o circunstancias que generan la obligación de una persona hacia otra. Las fuentes de las obligaciones en el derecho son el contrato, los actos ilícitos, los hechos jurídicos, la declaración unilateral de voluntad, la gestión de negocios y el enriquecimiento ilícito.

  • Contrato Es el acuerdo de voluntades mediante el cual dos o más personas se obligan a cumplir con ciertas obligaciones.En el contrato, las partes pueden establecer diversas obligaciones, como el pago de un precio, la entrega de un bien o la realización de un servicio.
  • Las obligaciones establecidas en el contrato deben ser cumplidas por ambas partes, y en caso de incumplimiento, se pueden establecer las sanciones correspondientes.Es importante destacar que para que el contrato sea válido como fuente de obligaciones, debe cumplir con los requisitos de forma y fondo establecidos por la ley.

Además, en caso de disputas o incumplimiento, se pueden recurrir a medios legales para resolver la situación, como la mediación, el arbitraje o el juicio ordinario.

Actos ilícitos Hechos jurídicos Declaración unilateral de voluntad: Gestión de negocios Enriquecimiento ilegítimo Para que el enriquecimiento ilícito sea considerado una fuente de obligaciones, es necesario que se cumplan ciertos requisitos, como la existencia de un beneficio o ganancia obtenida de manera ilegal, la ausencia de una justificación legal o causa legítima, y el perjuicio causado a una parte afectada.

Son las acciones u omisiones que causan un daño a otra persona, y que obligan al responsable a reparar el daño causado.En caso de que se cometa un acto ilícito, el responsable está obligado a reparar el daño causado a la víctima, y a indemnizarla por los perjuicios sufridos.

Esto implica el cumplimiento de una obligación para el responsable del acto ilícito, que puede ser el pago de una cantidad de dinero o la reparación del bien dañado.Para que el acto ilícito sea considerado fuente de obligaciones, es necesario que se cumplan ciertos requisitos, como la existencia de un daño o perjuicio causado a la víctima, la relación causal entre el acto ilícito y el daño, y la imputabilidad del acto ilícito al responsable.Son los acontecimientos que, por sí mismos o por la ley, crean, modifican o extinguen obligaciones, como por ejemplo, el nacimiento, la muerte o la prescripción de una deuda.Existen dos tipos de hechos jurídicos: los hechos jurídicos naturales y los hechos jurídicos humanos.Los hechos jurídicos naturales son aquellos acontecimientos que ocurren en la naturaleza y que tienen efectos jurídicos, como un terremoto que causa daños a una propiedad.Los hechos jurídicos humanos, por su parte, son aquellos actos o acontecimientos realizados por las personas que tienen efectos jurídicos, como el nacimiento de una persona, la muerte de otra, la adopción de un menor o la celebración de un matrimonio.En ambos casos, estos hechos pueden generar obligaciones para las personas involucradas.

Por ejemplo, el nacimiento de una persona genera la obligación de los padres de cuidar y proteger al recién nacido. Del mismo modo, la muerte de una persona genera la obligación de los herederos de administrar su patrimonio y de cumplir con las disposiciones testamentarias.Es la manifestación de una sola persona que crea obligaciones para ella misma, como por ejemplo, la promesa de una recompensa por una acción determinada.La voluntad unilateral puede ser una fuente de obligaciones en ciertas circunstancias.

En el derecho mexicano, la declaración unilateral de voluntad se considera una fuente de obligaciones cuando la persona que la realiza se compromete a realizar una acción o a abstenerse de hacer algo, y esa acción o abstención crea una obligación para ella misma.Un ejemplo de la declaración unilateral de voluntad como fuente de obligaciones puede ser una promesa de recompensa.

Si una persona promete una recompensa por la realización de una acción determinada, esa promesa puede crear una obligación para la persona que la realiza, siempre y cuando se cumplan los términos de la promesa.La declaración unilateral de voluntad sólo puede crear obligaciones para la persona que la realiza, y no para la persona que recibe la promesa o la donación.

Además, para que la declaración unilateral de voluntad sea válida como fuente de obligaciones, debe cumplir con los requisitos de forma y fondo establecidos por la ley.Es la realización voluntaria y sin mandato de una actividad encaminada a beneficiar a otra persona, que obliga al gestor a responder por los actos realizados.En este caso, la persona que realiza la gestión de negocio adquiere obligaciones en nombre del propietario del negocio, lo que significa que se genera una obligación para el propietario de cumplir con los compromisos adquiridos por la persona que actuó en su nombre.Para que exista la gestión de negocio es necesario que se cumplan ciertos requisitos, como la ausencia de una autorización expresa por parte del propietario del negocio, el consentimiento tácito del propietario, y la realización de una actividad comercial o empresarial en nombre del propietario.Es el beneficio obtenido por una persona a expensas de otra sin causa justificada, lo que obliga a la persona enriquecida a devolver el beneficio obtenido.En este caso, la persona que obtiene un enriquecimiento ilícito está obligada a devolver el beneficio o la ganancia obtenida de manera ilegal, y a indemnizar a la parte afectada por el perjuicio causado.

: Fuentes de las Obligaciones

¿Qué son los hechos ilicitos como fuente de las obligaciones?

Así, el hecho ilícito como fuente de obligaciones, debe entenderse como una conducta antijurídica, culpable y dañosa, que impone a su autor la obligación de resarcir los daños (responsabilidad civil).

¿Qué es un hecho jurídico y ejemplos?

Acto jurídico El acto jurídico, en sentido amplio, es aquel acontecimiento fruto del actuar humano que sucede en la vida social y produce un efecto jurídico porque así lo prevé el ordenamiento jurídico. Así, el acto jurídico es un hecho en que interviene la voluntad humana y es precisamente ésta intervención lo que el Derecho tiene en cuenta para determinar su efecto jurídico.

  • Ejemplos de actos jurídicos son la muerte de una persona (véase personalidad) a resultas de un accidente por conducción negligente, el matrimonio, la adopción.
  • El acto jurídico, como especie dentro del género de los hechos jurídicos, es un concepto que también contempla la realidad jurídica desde un punto de vista dinámico.

Los actos jurídicos pueden clasificarse atendiendo a diversos criterios. Así, cabe distinguir entre actos individuales si son realizados por una sola persona o actos colectivos si se producen por el concurso de varias personas; actos positivos si producen una mutación en la vida social o actos negativos (u omisiones) si consisten en la falta de actividad de una persona; actos libres si se realizan por la propia voluntad del actuante o actos debidos si se realizan en cumplimiento de un deber; actos con efecto material si afectan a un cosa del mundo exterior (por ejemplo, plantar tomates en una huerta) y actos de comunicación social (o declaraciones si se dirigen a otras personas).

Debe destacarse la clasificación de los actos jurídicos en actos jurídicos en sentido estricto y negocios jurídicos, atendiendo a como se conjuga la voluntad humana presente en el acto con la norma jurídica en la producción del efecto jurídico; así, en el acto jurídico estricto los efectos se dicen que se producen ex lege y en el negocio jurídico ex voluntate.

Siguiendo a Albaladejo, resulta de interés comparar los conceptos de hecho, hecho jurídico, acto jurídico y negocio jurídico, prestando especial atención al carácter cumulativo del significado de los mismos: el hecho es cualquier acaecimiento que no produce efectos jurídicos, pues en él no hay nada relevante para el Derecho; por ejemplo, un estornudo, un bostezo.

  • El hecho jurídico es cualquier acaecimiento, que produce efectos jurídicos y cuya relevancia para el Derecho consiste en la pura fenomenicidad, es decir, el puro resultado exterior, la simple mutación en la realidad; por ejemplo, la muerte o el nacimiento de una persona.
  • El acto jurídico en sentido estricto es cualquier acaecimiento, en el que interviene la voluntad del hombre o que procede de la voluntad humana y cuyos efectos jurídicos se producen simplemente por la presencia en el acto de la voluntad del agente; en el acto jurídico, lo relevante para el Derecho es la fenomenicidad y la voluntariedad del acto; por ejemplo, muerte de una persona provocada dolosamente o por negligencia.

El negocio jurídico es cualquier acaecimiento, que procede de la voluntad humana y cuyos efectos jurídicos se producen, porque el agente cuando actúa voluntariamente pretende precisamente producirlos; así, en el negocio jurídico es relevante para el Derecho la fenomenicidad, la voluntariedad y el propósito del agente de producir tales efectos jurídicos; por ejemplo, un testamento, un contrato.

Obsérvese que la distinción entre acto jurídico en sentido estricto y negocio jurídico es problemática: Podríamos decir, en definitiva, que los efectos de todo acto jurídico los produce la ley, pero que, en el caso del acto en sentido estricto, se derivan de la simple realización del acto y, en el caso del negocio jurídico, se coordinan con el propósito de su autor (.) en el acto jurídico en sentido estricto la voluntad del agente es relevante en cuanto a la génesis del acto y que en el negocio jurídico lo es, además, en cuanto a la eficacia del mismo (LUNA).

Ahora bien, esa diferencia es netamente perceptible en el supuesto de que los efectos del acto sean determinados prioritariamente por el agente, pues en tal supuesto es patente su propósito de producirlos; en cambio, la diferencia se difumina si los efectos son completamente determinados por el ordenamiento jurídico, pues en tal caso es difícil de apreciar si el ordenamiento, para la producción de los efectos, requiere simplemente que haya voluntad en la realización del acto o, además, el propósito del agente de producirlos.

¿Cuáles son los tres elementos de las obligaciones?

Biblioteca – artículos electrónicos Capítulo I.- De las Obligaciones.1.- Concepto de obligación. Ya desde el antiguo derecho romano se habían acuñado definiciones célebres acerca de la obligación civil, como por ejemplo la clásica definición contenida en las Institutas de Justiniano en donde se dice que «obligatio est iuris vinculum, quo necessitate adstringimur alicuius solvendae rei secundum nostrae civitatis iuria».

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Es decir, la obligación es un vínculo jurídico que nos constriñe en la necesidad de pagar alguna cosa conforme a las leyes de nuestra ciudad. O la diversa definición del jurisconsulto Paulo que la concibe como «obligationum substantia non in eo consistit, ut aliquid corpus nostrum (aut dservitutem nostram) faciat, sed ut alium nobis obstringat at danum aliquid, vel faciendum, vel prestandum».

Es decir, la esencia de la obligación no consiste en convertir algo en cosa o servidumbre nuestra; sino en compeler a otro para darnos, hacernos o prestarnos algo.». Ahora bien, las anteriores definiciones y muchas otras elaboradas en épocas posteriores tienen el defecto de que sólo hacen énfasis en uno o dos de los tres elementos esenciales del concepto obligación, por ejemplo, diremos que la primera definición citada caracteriza a la obligación civil por el vínculo jurídico que enlaza a los sujetos de la misma; en tanto que Paulo se concentra únicamente en el objeto de la obligación, o sea, en la conducta que asumirá el sujeto deudor, para definir a la obligación.

En ese tenor de ideas el maestro Borja Soriano, en su obra titulada «Teoría General de las Obligaciones» después de citar varias definiciones logradas por diversos doctrinarios, termina concluyendo que para lograr una definición cabal sobre la obligación, no debemos fijar nuestra atención de manera especial sobre alguno de los elementos que constituyen la naturaleza de la obligación, a saber: los sujetos, el objeto y la relación jurídica, sino que tenemos que comprenderlos a todos en una la definición, ya que cada uno de ellos forma parte de su esencia.

Por tanto, una definición completa de la obligación sería aquella que dentro de su comprensión lógica contenga los tres elementos necesarios de ésta. En congruencia con lo anteriormente expuesto, podemos definir a la obligación civil como la relación jurídica por virtud de la cual un sujeto llamado deudor queda vinculado jurídicamente respecto de otro sujeto llamado acreedor a realizar una conducta que puede consistir en un dar, en un hacer o en un no hacer.2.- Elementos de las obligaciones.

  1. Como apuntamos en el parágrafo anterior, tres son los elementos constitutivos de la obligación civil, los sujetos, el objeto y la relación jurídica.
  2. A).- Los sujetos de la relación jurídica obligación son el acreedor y el deudor.
  3. El acreedor es el sujeto activo de la obligación que es titular de un derecho subjetivo, comúnmente llamado derecho personal o derecho de crédito.

El deudor es el sujeto pasivo de dicha relación que tiene a su cargo un deber jurídico denominado deuda. b).- El objeto es la conducta que el deudor queda constreñido a realizar, y que puede consistir en un dar, hacer o un no hacer. c).- La relación jurídica, según el maestro Bejarano Sánchez, es «un vínculo reconocido y disciplinado por el Derecho objetivo, y por lo que se refiere a la relación jurídica de la obligación o derecho personal, es un vínculo creado por el Derecho objetivo, el cual faculta al acreedor a exigir una conducta del deudor y asegura su cumplimiento con la posibilidad de obtener compulsivamente su acatamiento».

En efecto, el vínculo jurídico que caracteriza a la obligación no es otra cosa que la coercibilidad o posibilidad de utilizar la fuerza para vencer la actitud contumaz del obligado que distingue al derecho de los otros sistemas normativos que rigen la conducta humana, verbigracia, la moral o los convencionalismos sociales.

3.- Diferencias entre derechos personales y derechos reales. Señala el tratadista Borja Soriano que respecto a las teorías que pretenden explicar la diferencia existente entre los derechos reales y personales se encuentra la teoría clásica, la cual concibe al derecho real como una relación entre persona y cosa, en tanto que el derecho personal es una relación entre persona y persona.

La diferencia que existe entre el derecho real y el personal, según los exponente de esta teoría, consiste en que en aquél la proximidad que existe entre el sujeto titular del derecho y la cosa permite su explotación económica con exclusión de los demás individuos que le rodean; en tanto que en el derecho personal la relación entre el sujeto activo y el pasivo es directa e inmediata, es decir, que lo más importante es la relación personal y de manera secundaria el objeto de la obligación.

Derecho real es la facultad o poder de aprovechar autónoma o directamente una cosa. Mientras que el derecho personal consiste en la facultad de obtener de otra persona una conducta que puede consistir en hacer algo, en no hacer nada o en dar alguna cosa.4.- Obligaciones propter rem.

La doctrina reconoce la existencia de ciertas obligaciones o cargas que están de tal manera vinculadas a la existencia de una cosa que su transmisión de ésta implica la de aquélla, es decir, que el origen de la obligación se encuentra en la cosa misma, nace del hecho de su detentación. También se les conoce con el nombre de ambulatorias, ya que la obligación pasa de un sujeto pasivo a otro por el simple hecho de la detentación material de la cosa.

Según Borja Soriano, las características de las obligaciones reales o propter rem son las siguientes: a) No ligan al deudor en cuanto a su persona o identidad personal, sino que está determinado por el hecho de ser propietario o poseedor de una cosa.

  1. c) El obligado responde de su deuda con la cosa, no con todo su patrimonio y, si renuncia a ella, se desembaraza de su deuda.
  2. En síntesis, podemos decir que las obligaciones reales son cargas o gravámenes impuestos por la ley a los poseedores o propietarios, por el simple hecho de la detentación de la cosa, y cuyo cumplimiento puede evitarse mediante el abandono de la cosa de la cual dimana el gravamen, respondiéndose de la deuda en todo caso con la cosa.

5.- Obligaciones naturales. En este último apartado nos ocuparemos de las llamadas obligaciones naturales, de la cuales podemos decir que consisten «en la necesidad jurídica de prestar una conducta a favor de un acreedor, quien puede obtener y conservar lo que el deudor le pague, pero puede exigirlo legítimamente por medio de la fuerza pública».

En otras palabras, lo que caracteriza o distingue a este tipo de obligaciones es el hecho una vez cumplida voluntariamente la obligación por el deudor, el derecho autoriza al acreedor a retenerlo válidamente, sin que pueda repetirse contra éste. La doctrina considera a este tipo de obligaciones como obligaciones civiles imperfectas equiparándolas a veces a los deberes morales, toda vez que carecen de acción procesal que permita lograr su cumplimiento forzoso.

Sin embargo, pese a la diversidad de opiniones que existen sobre el tema, creemos que no se trata de simples deberes morales, sino de verdaderas obligaciones jurídicas, ya que por la circunstancia de que el Derecho reconozca la validez del pago y autorice al deudor para retenerlo, impidiendo la repetición contra éste, resulta inconcuso que tal reconocimiento por parte del ordenamiento jurídico le quita a dichas relaciones el carácter meramente moral que pudieran tener, para convertirlas en fenómeno netamente jurídico.

Conviene precisar, en último lugar, que estas obligaciones no se encuentran reglamentadas en nuestra legislación civil, por no existir un articulado que las agrupe reconociéndolas por su nombre, sino que al respecto sólo existen disposiciones aisladas de las que se desprende su existencia, verbigracia el artículo 1752 del Código Civil, que a la letra dice: «El que ha pagado una deuda prescrita o para cumplir un deber moral, no tiene derecho de repetir.»; asimismo, nos permitimos transcribir el diverso numeral 2124 del citado ordenamiento, que dispones que: «Las ventas al menudeo de bebidas embriagantes hechas al fiado en cantinas, no dan derecho para exigir su precio.»; y por último, el precepto 2595, que textualmente manda lo siguiente: «El que pierde en un juego o apuesta que no estén prohibidos, queda obligado civilmente, con tal que la pérdida no exceda de la vigésima parte de su fortuna.

Prescribe en treinta días el derecho de exigir la deuda del juego a que este artículo se refiere». : Biblioteca – artículos electrónicos

¿Qué son las obligaciones 3 ejemplos?

Ejemplos de obligaciones No adueñarse de los bienes ajenos. No comer cerdo si se es judío o musulmán practicantes. Denunciar a la policía un delito que se atestigua. No violentar la propiedad privada.

¿Cuál era la fuente de obligaciones más importante y frecuente?

La principal fuente de las obligaciones es el contrato, el cual se define como un acuerdo de dos o varias voluntades en vista de producir efectos jurídicos. Según el artículo 1793 del CCF, el contrato se define como el convenio de dos o más personas para crear o transferir obligaciones y derechos.

¿Que se entiende por hecho jurídico?

Se conoce como hecho jurídico a todo acontecimiento voluntario o no; y en su caso por la naturaleza o no; y que produce consecuencias de derecho, dichas consecuencias pueden consistir en la creación, transmisión, modificación o extinción de derechos y obligaciones.

¿Cuáles son las fuentes de las obligaciones modernas?

Los contratos, la ley y las sentencias.

¿Cuáles son hechos jurídicos ilicitos?

Actos Ilícitos Intencionales Actos Ilícitos Intencionales junio 9, 2020 Los actos como asalto, agresión física, detención ilegal, violación, delitos sexuales, entrada ilegal, robo/apropiación, y otros actos similares constituyen actos ilícitos. Los actos ilícitos son actos voluntarios que infringen y violan los derechos de una víctima.

Normalmente, la violación o infracción también es un acto criminal. La mayoría de los actos ilícitos cometidos contra una víctima pueden ser violentos y resultar en graves lesiones personales, o la muerte por negligencia de una persona inocente. Si otra persona lo ha dañado intencionalmente a usted o a su propiedad, usted tiene derechos que lo protegen.

En Schlacter Law, nosotros defendemos y protegemos los derechos de aquellos que han sido intencionalmente lesionados, aprovechados, o acosados por las acciones ilícitas de otra persona. Solo en casos importantes contra personas inocentes nuestro bufete ha recuperado millones de dólares para nuestros clientes, incluyendo $2,076,758, $1,625,000, $825,000, $800,000, $790,000, y $775,000.

¿Qué tipo de hecho jurídico es el nacimiento?

Por ejemplo, el nacimiento o la muerte de las personas resultan hechos naturales, pero en la mayoría de las legislaciones a lo primero le dan el efecto de tener capacidad de derecho para adquirir; y a lo segundo, que van a transmitir el patrimonio a sus herederos.

¿Qué es el hecho ilícito o Antijuridico?

Así, se entiende por una conducta antijurídica, aquella que es contraria a derecho, ya sea porque viole una disposición jurídica, o el deber jurídico de respetar el derecho ajeno.

¿Cómo se clasifican los hechos jurídicos?

Por su naturaleza, los hechos jurídicos se clasifican en: hechos naturales, hechos humanos y estados jurídicos.

¿Qué es un hecho jurídico y cómo se clasifica?

Un hecho jurídico es un acto o fenómeno que, al producirse, genera un efecto de tipo jurídico, previsto y tipificado en las normas vigentes. Los hechos jurídicos pueden tener origen en actos del comportamiento humano o de la naturaleza y siempre estarán contemplados en el ordenamiento jurídico.

¿Qué es hecho jurídico y sus características?

Qué es un hecho jurídico – A partir de estas ideas, resulta sencillo comprender qué es un hecho jurídico, Se trata de una acción que provoca un efecto jurídico (es decir, una consecuencia legal ). Un hecho, en este marco, es un acto realizado por un ser humano que, una vez concretado, ya no puede dejar de ser.

En el caso de un hecho jurídico, ese acto produce un efecto jurídico determinado. Hay una norma que establece que, ante la producción del hecho en cuestión, se origina una consecuencia a nivel jurídico. El efecto de un hecho jurídico puede consistir en la adquisición, la modificación o la pérdida de un derecho,

Esta consecuencia dependerá del ordenamiento jurídico en el cual se enmarca el hecho. Los hechos jurídicos siempre se encuentran tipificados de manera objetiva en las normas. Hechos Juridicos Que Son Fuentes De Obligaciones La firma de un contrato es un hecho jurídico. Puede servirte: Realidad objetiva

¿Cuáles son los requisitos de las obligaciones?

La prestación, para ser objeto de obligación, debe reunir los siguientes requisitos, que tienen esencial importancia en materia de contratos: ser posible, lícita, determinada o por lo menos determinable, y se añade, ofrecer un interés para el acreedor.

¿Dónde se originan las obligaciones?

Negocio jurídico – Dentro del negocio jurídico, se pueden distinguir dos grupos de fuentes de las obligaciones:

  • La voluntad de las partes: son obligaciones que nacen por la voluntad de las partes (sujeto activo y pasivo) que componen la obligación. El contrato es la fuente de obligaciones más común que existe, pues es el medio mediante el cual las partes formalizan la intención de crear una obligación civil.
  • Los actos generadores de obligaciones. Son actos que producen obligaciones que no necesitan del consentimiento de las partes. Dentro de esta categoría se encuentran la gestión de negocios, la administración de la cosa en común y el pago de lo indebido, Este grupo de fuentes de obligaciones nacen del desprecio que tiene la ley por alguien que aumenta su patrimonio a costa de otro y sin causa justificada.

¿Cómo se clasifican las obligaciones según el sujeto?

Los sujetos de la obligación pueden ser en obligaciones parciarias, mancomunadas y solidarias. Nuestros especialistas les explican los diferentes formas que tienen el acreedor (sujeto activo) y el deudor (sujeto pasivo) de saldar sus deudas. Rodenas Abogados es un despacho de abogados en Madrid, Barcelona y Valencia, que presta servicios jurídicos en todas las provincias de España :

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¿Qué es una obligación y cuáles son los tipos de obligaciones?

¿Qué es una obligación? – Una obligación es una exigencia o un compromiso al cual una persona está sometida por alguna causa y que la hace actuar de una manera predeterminada, ya sea emprendiendo una conducta o absteniéndose de ella. Esta exigencia puede ser de tipo moral, jurídica o de otra naturaleza.

Por ejemplo, se llama «obligaciones tributarias» a los impuestos y pagos con que los ciudadanos se comprometen a contribuir con el Estado y el mantenimiento del sector público, La palabra «obligación» proviene del latín obligatio, voz conformada por el prefijo ob- (que denota oposición) y el verbo ligare («atar» o «ligar»).

De modo que quien está obligado a algo está «atado», figuradamente, en el sentido de que no puede desligarse de esa exigencia o de ese mandato. Las sociedades se rigen a sí mismas mediante derechos y obligaciones, es decir, mediante libertades y mandatos.

  • Ambas cosas son establecidas por las leyes y normas, y fomentadas por la autoridad del gobierno y de las instituciones,
  • Así, en cada sociedad se impone a la ciudadanía un conjunto de deberes que garantizan el orden social y el bienestar colectivo, pero al mismo tiempo, por ejemplo, cada comunidad religiosa impone a su feligresía un conjunto de obligaciones de tipo social y espiritual.

Ver también: Responsabilidad

¿Cuál era la fuente de obligaciones más importante y frecuente?

La principal fuente de las obligaciones es el contrato, el cual se define como un acuerdo de dos o varias voluntades en vista de producir efectos jurídicos. Según el artículo 1793 del CCF, el contrato se define como el convenio de dos o más personas para crear o transferir obligaciones y derechos.

¿Cuáles son las fuentes de las obligaciones modernas?

Los contratos, la ley y las sentencias.