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Que Son Las Obligaciones?

Que Son Las Obligaciones
Biblioteca – artículos electrónicos Capítulo I.- De las Obligaciones.1.- Concepto de obligación. Ya desde el antiguo derecho romano se habían acuñado definiciones célebres acerca de la obligación civil, como por ejemplo la clásica definición contenida en las Institutas de Justiniano en donde se dice que «obligatio est iuris vinculum, quo necessitate adstringimur alicuius solvendae rei secundum nostrae civitatis iuria».

  1. Es decir, la obligación es un vínculo jurídico que nos constriñe en la necesidad de pagar alguna cosa conforme a las leyes de nuestra ciudad.
  2. O la diversa definición del jurisconsulto Paulo que la concibe como «obligationum substantia non in eo consistit, ut aliquid corpus nostrum (aut dservitutem nostram) faciat, sed ut alium nobis obstringat at danum aliquid, vel faciendum, vel prestandum».

Es decir, la esencia de la obligación no consiste en convertir algo en cosa o servidumbre nuestra; sino en compeler a otro para darnos, hacernos o prestarnos algo.». Ahora bien, las anteriores definiciones y muchas otras elaboradas en épocas posteriores tienen el defecto de que sólo hacen énfasis en uno o dos de los tres elementos esenciales del concepto obligación, por ejemplo, diremos que la primera definición citada caracteriza a la obligación civil por el vínculo jurídico que enlaza a los sujetos de la misma; en tanto que Paulo se concentra únicamente en el objeto de la obligación, o sea, en la conducta que asumirá el sujeto deudor, para definir a la obligación.

En ese tenor de ideas el maestro Borja Soriano, en su obra titulada «Teoría General de las Obligaciones» después de citar varias definiciones logradas por diversos doctrinarios, termina concluyendo que para lograr una definición cabal sobre la obligación, no debemos fijar nuestra atención de manera especial sobre alguno de los elementos que constituyen la naturaleza de la obligación, a saber: los sujetos, el objeto y la relación jurídica, sino que tenemos que comprenderlos a todos en una la definición, ya que cada uno de ellos forma parte de su esencia.

Por tanto, una definición completa de la obligación sería aquella que dentro de su comprensión lógica contenga los tres elementos necesarios de ésta. En congruencia con lo anteriormente expuesto, podemos definir a la obligación civil como la relación jurídica por virtud de la cual un sujeto llamado deudor queda vinculado jurídicamente respecto de otro sujeto llamado acreedor a realizar una conducta que puede consistir en un dar, en un hacer o en un no hacer.2.- Elementos de las obligaciones.

  1. Como apuntamos en el parágrafo anterior, tres son los elementos constitutivos de la obligación civil, los sujetos, el objeto y la relación jurídica.
  2. A).- Los sujetos de la relación jurídica obligación son el acreedor y el deudor.
  3. El acreedor es el sujeto activo de la obligación que es titular de un derecho subjetivo, comúnmente llamado derecho personal o derecho de crédito.

El deudor es el sujeto pasivo de dicha relación que tiene a su cargo un deber jurídico denominado deuda. b).- El objeto es la conducta que el deudor queda constreñido a realizar, y que puede consistir en un dar, hacer o un no hacer. c).- La relación jurídica, según el maestro Bejarano Sánchez, es «un vínculo reconocido y disciplinado por el Derecho objetivo, y por lo que se refiere a la relación jurídica de la obligación o derecho personal, es un vínculo creado por el Derecho objetivo, el cual faculta al acreedor a exigir una conducta del deudor y asegura su cumplimiento con la posibilidad de obtener compulsivamente su acatamiento».

En efecto, el vínculo jurídico que caracteriza a la obligación no es otra cosa que la coercibilidad o posibilidad de utilizar la fuerza para vencer la actitud contumaz del obligado que distingue al derecho de los otros sistemas normativos que rigen la conducta humana, verbigracia, la moral o los convencionalismos sociales.

3.- Diferencias entre derechos personales y derechos reales. Señala el tratadista Borja Soriano que respecto a las teorías que pretenden explicar la diferencia existente entre los derechos reales y personales se encuentra la teoría clásica, la cual concibe al derecho real como una relación entre persona y cosa, en tanto que el derecho personal es una relación entre persona y persona.

La diferencia que existe entre el derecho real y el personal, según los exponente de esta teoría, consiste en que en aquél la proximidad que existe entre el sujeto titular del derecho y la cosa permite su explotación económica con exclusión de los demás individuos que le rodean; en tanto que en el derecho personal la relación entre el sujeto activo y el pasivo es directa e inmediata, es decir, que lo más importante es la relación personal y de manera secundaria el objeto de la obligación.

Derecho real es la facultad o poder de aprovechar autónoma o directamente una cosa. Mientras que el derecho personal consiste en la facultad de obtener de otra persona una conducta que puede consistir en hacer algo, en no hacer nada o en dar alguna cosa.4.- Obligaciones propter rem.

La doctrina reconoce la existencia de ciertas obligaciones o cargas que están de tal manera vinculadas a la existencia de una cosa que su transmisión de ésta implica la de aquélla, es decir, que el origen de la obligación se encuentra en la cosa misma, nace del hecho de su detentación. También se les conoce con el nombre de ambulatorias, ya que la obligación pasa de un sujeto pasivo a otro por el simple hecho de la detentación material de la cosa.

Según Borja Soriano, las características de las obligaciones reales o propter rem son las siguientes: a) No ligan al deudor en cuanto a su persona o identidad personal, sino que está determinado por el hecho de ser propietario o poseedor de una cosa.

  1. c) El obligado responde de su deuda con la cosa, no con todo su patrimonio y, si renuncia a ella, se desembaraza de su deuda.
  2. En síntesis, podemos decir que las obligaciones reales son cargas o gravámenes impuestos por la ley a los poseedores o propietarios, por el simple hecho de la detentación de la cosa, y cuyo cumplimiento puede evitarse mediante el abandono de la cosa de la cual dimana el gravamen, respondiéndose de la deuda en todo caso con la cosa.

5.- Obligaciones naturales. En este último apartado nos ocuparemos de las llamadas obligaciones naturales, de la cuales podemos decir que consisten «en la necesidad jurídica de prestar una conducta a favor de un acreedor, quien puede obtener y conservar lo que el deudor le pague, pero puede exigirlo legítimamente por medio de la fuerza pública».

En otras palabras, lo que caracteriza o distingue a este tipo de obligaciones es el hecho una vez cumplida voluntariamente la obligación por el deudor, el derecho autoriza al acreedor a retenerlo válidamente, sin que pueda repetirse contra éste. La doctrina considera a este tipo de obligaciones como obligaciones civiles imperfectas equiparándolas a veces a los deberes morales, toda vez que carecen de acción procesal que permita lograr su cumplimiento forzoso.

Sin embargo, pese a la diversidad de opiniones que existen sobre el tema, creemos que no se trata de simples deberes morales, sino de verdaderas obligaciones jurídicas, ya que por la circunstancia de que el Derecho reconozca la validez del pago y autorice al deudor para retenerlo, impidiendo la repetición contra éste, resulta inconcuso que tal reconocimiento por parte del ordenamiento jurídico le quita a dichas relaciones el carácter meramente moral que pudieran tener, para convertirlas en fenómeno netamente jurídico.

Conviene precisar, en último lugar, que estas obligaciones no se encuentran reglamentadas en nuestra legislación civil, por no existir un articulado que las agrupe reconociéndolas por su nombre, sino que al respecto sólo existen disposiciones aisladas de las que se desprende su existencia, verbigracia el artículo 1752 del Código Civil, que a la letra dice: «El que ha pagado una deuda prescrita o para cumplir un deber moral, no tiene derecho de repetir.»; asimismo, nos permitimos transcribir el diverso numeral 2124 del citado ordenamiento, que dispones que: «Las ventas al menudeo de bebidas embriagantes hechas al fiado en cantinas, no dan derecho para exigir su precio.»; y por último, el precepto 2595, que textualmente manda lo siguiente: «El que pierde en un juego o apuesta que no estén prohibidos, queda obligado civilmente, con tal que la pérdida no exceda de la vigésima parte de su fortuna.

Prescribe en treinta días el derecho de exigir la deuda del juego a que este artículo se refiere». : Biblioteca – artículos electrónicos

¿Qué son las obligaciones y ejemplos?

¿De qué tipo pueden ser las obligaciones? – La respuesta está en nuestro Código civil que regula las obligaciones en el libro IV en el titulo I. Por lo que las obligaciones son reguladas por el derecho civil. Por ello nos dice » Toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer alguna cosa. » ( art 1088 CC)

Las obligaciones de dar implican la entrega de una cosa o bien a favor del acreedor, Por ejemplo, si vendes tu bicicleta a otra persona, tienes la obligación de entregarle la bicicleta y el comprador tiene la obligación de pagar el precio acordado. Las obligaciones de hacer son aquellas que implican la realización de una actividad específica por parte del deudor, Por ejemplo, si contratas a un pintor para que pinte tu casa, el pintor tiene la obligación de realizar el trabajo acordado. Las obligaciones de no hacer implican que el deudor se abstenga de realizar una actividad específica, Por ejemplo, si tienes un contrato con una cláusula de confidencialidad tienes la obligación de no divulgar la información

Es importante tener en cuenta que las obligaciones pueden ser expresas o tácitas, Las obligaciones expresas son aquellas que se establecen de manera explícita en un contrato o acuerdo, mientras que las tácitas se derivan de la ley o de la conducta de las partes.

¿Qué son las obligaciones y sus características?

Las obligaciones tienen tres elementos fundamentales: Sujetos (deudor y acreedor), objeto (real o personal) y la relación jurídica. Una obligación es un vínculo jurídico que existe entre una persona llamada deudor y una persona llamada acreedor que tiene por objeto un fin de dar, hacer o no hacer.

¿Qué son para ti las obligaciones?

Para poder establecer el significado del término obligación, se hace necesario en un primer momento que procedamos a determinar su origen etimológico. Al hacerlo descubrimos que es una palabra que emana del latín, ya que se encuentra conformada por tres componentes de dicha lengua: • El prefijo «ob-«, que es equivalente a «enfrentamiento». Que Son Las Obligaciones En algunos países, votar es una obligación.

¿Qué son las obligaciones y cómo se clasifican?

Tema 3.2 Clasificación de las Obligaciones – Derecho Civil – Instituto Consorcio Clavijero Las obligaciones admiten diversas clasificaciones, y así tenemos:

Obligaciones civiles y naturales: Las civiles son aquellas que dan acción para exigir su cumplimiento, en cambio, las naturales, son aquellas que no dan acción para exigir su cumplimiento, pero que una vez cumplidas dan derecho para retener lo que se ha dado o pagado en virtud de ellas. Obligaciones civiles y pretorias: Esta clasificación se relaciona con la extinción por la prescripción. En el antiguo derecho romano, las obligaciones civiles, eran imprescriptibles y las pretorias eran prescriptibles. Obligaciones determinadas e indeterminadas: Las determinaciones e indeterminaciones se refieren al objeto de la obligación, el cual debe ser determinado, especifica o genéricamente porque la obligación es un vínculo entre personas, una de las cuales debe dar, hacer o no hacer una cosa respecto de la otra. Si no se determina lo que se dará, hará o no hará, la obligación sería imposible de establecer. Como el objeto de la obligación tiene que ser determinado especifica o genéricamente se tiene que las obligaciones determinadas son aquellas que tienen un objeto especifico o cuerpo cierto, en tanto que las obligaciones indeterminadas son las que tienen un objeto genérico, por lo que no se puede hablar sino de una indeterminación relativa. Por su parte, las obligaciones genéricas pueden ser: a. Genéricas propiamente tales.b. Alternativas.c. Facultativas. Obligación genérica: es aquella cuyo objeto es determinado por su peso, cantidad, número o medida. Como aquí el objeto de la obligación es relativamente determinado, la obligación se cumple dándose la cosa según peso, cantidad, número o medida. Obligación alternativa: es aquella que tiene un objeto alternativo, es decir, que puede reemplazarse por otro. Se deben dos cosas, pero el pago de una de las obligaciones alternativas exonera el pago de la otra, ambas son exigibles y se encuentran «in obligations». Si se pierde una de estas cosas se debe la otra; se pierde cuando se destruye materialmente, cuando se hace incomerciable o cuando se pierde definitivamente. Obligación facultativa: es aquella en que debe una cosa determinada, pero teniendo el deudor la facultad de pagar con otra cosa, una cosa esta «in obligatione» y la otra «in solutione». Si se pierde la cosa facultativa debida, o sea «in obligatione», la obligación se extingue; si el deudor quiere, puede pagar con la cosa que se encuentre «in solutione». Esta cosa sirve para solucionar pero no es exigible. Obligaciones positivas y negativas: modernamente las obligaciones positivas son las de dar y hacer, y negativas las obligaciones de no hacer. La obligación de «no hacer» es aquella en que una parte se obliga a no ejecutar un hecho que lícitamente hubiera podido realizar, sino mediara la obligación convenida. Es pues, una obligación negativa que consiste en una abstención. Contrariamente a las obligaciones de no hacer, las obligaciones de hacer son aquellas que tienen por objeto la ejecución de un hecho. Obligaciones principales y accesorias: obligaciones principales son aquellas que tienen una existencia independiente. En tanto que las accesorias son aquellas que no tienen existencia independiente sino que están vinculadas a la existencia de una obligación principal y su- objeto es precisamente garantizar el cumplimiento de la obligación principal, de la cual dependen. Obligaciones puras simples y sujetas a modalidades: las obligaciones puras o simples, son aquellas no sujetas a elementos accidentales, cuales son las condiciones, el plazo y el modo. En tanto que las obligaciones sujetas a modalidades son aquellas sujetas a tales elementos accidentales. Obligaciones divisibles e indivisibles: la divisibilidad nace del objeto de la obligación es decir, de lo que se debe dar, hacer o no hacer. Y según el objeto sea divisible o indivisible la obligación será divisible o indivisible. La Obligación indivisible se caracteriza por la facultad que tiene el acreedor para exigir todo de una persona, lo cual ocurre cuando el objeto no puede dividirse. Obligaciones conjuntas y solidarias: las obligaciones conjuntas son aquellas en que existiendo varios deudores o acreedores y siendo uno solo el objeto debido, cada deudor solo está obligado a satisfacer su parte o cuota en la deuda y cada acreedor solo tiene derecho para reclamar su parte o cuota en el crédito. A estas obligaciones también se les llaman mancomunadas. Las obligaciones solidarias se oponen a las obligaciones conjuntas o mancomunadas. La solidaridad es un modo especial de ser las obligaciones que a veces se opone a la división del crédito, ora a la división de la deuda. En el primer caso la solidaridad es activa porque existe entre acreedores; y, en el segundo la solidaridad es pasiva porque existe entre deudores.

¿Qué tipo de obligaciones hay?

Las obligaciones pueden ser: (i) De dar; (ii) de hacer; o, (iii) de no hacer. Las obligaciones de dar consisten en la entrega de un bien; las de hacer; en la ejecución de un hecho; y las de no hacer, en una abstención.

¿Qué es una obligación explicada para niños?

Los derechos de los niños son todas las disposiciones legales creadas para proteger, cuidar y establecer garantías para los menores de edad, así como definir responsabilidades a los tutores, a los Estados y a la sociedad en general. Las obligaciones de los niños son una serie de responsabilidades que deben cumplir para establecer las bases de una sana convivencia con sus pares, con su familia y su comunidad.

La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Organización de Naciones Unidas en 1989 La Declaración Universal de Responsabilidades Humanas, proclamada en 1998 con el auspicio de la UNESCO en conmemoración de los 50 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Derechos de los niños y niñas Obligaciones de los niños y niñas
Definición Son compromisos adquiridos por los Estados para garantizar la protección de los niños y niñas en múltiples ámbitos: identidad, salud, educación, amparo legal, etc. Son las responsabilidades que adquiere todo niño y niña con sus pares, familia y comunidad.
Instrumentos legales

Convención sobre los Derechos del Niño. La constitución de cada país. Leyes generales para los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Convenios y tratados internacionales.

Convención sobre los Derechos del Niño. Declaración Universal de Responsabilidades Humanas. La constitución de cada país. Convenios y tratados internacionales.

Ejemplos

Derecho a la vida Derecho a la identidad. Ser cuidado por los padres. Derecho a ser protegido por la ley. Contacto con padres en caso de separación. Libre tránsito Libertad de expresión y opinión Libertad de pensamiento y religión Derecho de asociación Protección de la vida privada Protección del estado Protección a refugiados Cuidados especiales Derecho a la salud Derecho a la seguridad social Nivel de vida adecuado Derecho a la educación Expresión cultural Protección ante la explotación Asistencia legal

Promover el respeto a los demás. Ayudar a otros niños desfavorecidos. Fomentar la cultura de la paz. Cuidar del medio ambiente. Respetar la opinión de los demás. Respeto a la religión y creencia ajenas. Proteger la integridad de otros niños. Cumplir con los deberes académicos.

¿Cuál es la diferencia entre deberes y obligaciones?

1 deber, obligacion – El deber indica alguna cosa más imperiosa para la conciencia que la obligación, y como procedente de la ley, la virtud nos conduce a su cumplimiento. La obligación indica alguna cosa más absoluta para la práctica, y el buen parecer, el qué dirán y los respetos humanos exigen su cumplimiento.

El deber nos pone en relación con el prójimo y con nosotros mismos; la obligación nos pone en relación con las instituciones del pueblo en que se vive. Faltar a los deberes es un vicio; faltar a las obligaciones es una infracción de lo mandado. Es deber de un magistrado asistir al tribunal a cumplir con su cargo, y es su obligación asistir con toga.

Se dispensa fácilmente de una obligación, se falta a un deber. La norma del deber es la conciencia; la norma de la obligación es el derecho. En otras palabras, el deber político se llama obligación; la obligación moral se llama deber.

¿Cuál es la importancia de las obligaciones?

Los principios éticos y las obligaciones civiles | Boletín Mexicano de Derecho Comparado La ética analiza problemas en su generalidad, es inútil acudir a ella buscando respuestas a lo que debemos hacer o no en situaciones concretas, a pesar de que la ética influye en nuestras decisiones gran parte de ella se debe a la condición moral de cada individuo la cual se determina en función a las necesidades de cada sociedad y al establecimiento del entorno de ésta.

Es parte fundamental la moral, el derecho, y en particular las obligaciones civiles, y si existe un equilibrio entre estos podríamos afirmar que hay justicia. Los valores son considerados medios porque que nos conducen a un fin, a diferencia de las obligaciones que se encuentran contempladas dentro del campo del derecho.

En el presente artículo se pretende comprobar la hipótesis de que el desempeño del abogado debe estar en el marco del derecho y de los principios éticos, actuando en senderos paralelos, para lograr un equilibrio entre estos, inculcados en la familia, reafirmados en las escuelas y aplicados en el ámbito profesional.

The ethics try to resolve generality problems, it is useless to go to ethics for answers to what to do or not in certain situations, even though ethics influences our decisions much of it is due to the moral status of each individual which is determined according to the needs of each society and the establishment of this environment.

The values can be considered as means for are those that lead to an end, unlike the obligations that are referred within the field of law, because it protects, monitors and regulates the legal relationship is between the individuals involved in an obligation, ie creditor and debtor, or that they should always act according to ethics.

This article is intended to test the hypothesis that the performance of the lawyer should be within the framework of law and ethical principles, acting in parallel paths to achieve a balance between these, instilled in the family, in schools and reaffirmed applied in the professional field. I Introducción La metodología que se aplicó fue de tipo documental, con un pensamiento filosófico deductivo dirigido a los profesionistas, cuyo resultado de análisis reflexivo abordamos: en primer lugar, la ética en la persona y sus aspectos sobresalientes de la misma, para proseguir con lo importante que es reafirmar los valores que han de ser protegidos por el derecho y aplicados en una sociedad.

Seguiremos con la ética profesional, mostrando lo trascendente que es su aplicación en las profesiones y en especial la del abogado, la colegiación profesional, los códigos de ética y finalizaremos con la responsabilidad social, como parte fundamental en el quehacer de cada persona en la sociedad.

En el presente artículo se pretende comprobar la hipótesis de que el desempeño del abogado debe estar en el marco del derecho y de los principios éticos, actuando en senderos paralelos, para lograr un equilibrio entre estos, inculcados en la familia, reafirmados en las escuelas y aplicados en el ámbito profesional.

En la época actual hablar de ética y su objeto de estudio que es la moral parece ser un tema superado, sin embargo se encuentra entre nosotros y más aún, se ha vuelto más tiránica. A pesar de habernos vuelto más permisivos, tolerantes y liberados ahora somos también más exigentes.

  • La violencia se ha vuelto constante en nuestra sociedad aunque la condenamos con severidad, lo que ocasiona una disminución en la práctica de los valores y perjudicial para la moral.
  • Hoy en día, en México resulta impresionante el nivel de corrupción y de impunidad que se presenta en la vida diaria, ya sea dentro de un proceso, en el cumplimiento de las obligaciones adquiridas por la celebración de un contrato, en materia penal, civil, mercantil, en fin, en todas las áreas relacionadas con el derecho y con la vida en la sociedad; podemos encontrar un gran número de resultados que se adecuan con base en el interés personal y fines económicos, haciendo referencia a los profesionistas o prestadores de algún servicio especializado; de esta manera se omite la justicia y la ética profesional, generando así mismo altos índices de delincuencia, de inseguridad y de saturación de nuestro sistema de procuración de justicia.

Para otros, parece que es perder el tiempo. Reflexionar sobre el comportamiento moral se considera tarea innecesaria, pareciera que ya no le reservamos ningún lugar y que podríamos pasar la vida sin ella. La moral se ha convertido, entonces, en un tema incómodo, ¿cómo hacerlo desde un lugar más allá del bien y del mal? Más aún ¿cómo hacerlo si la certeza o confianza con que vivíamos se han ido modificando e inclusive desapareciendo? Al encontrarnos en la era de la información estamos inmersos en noticias de manera globalizada que nos hacen ver una parte de la realidad y la preocupación que como docentes tenemos respecto a los alumnos de derecho, que son las generaciones más próximas para poder revertir la situación del país y ayudar al crecimiento en todas las esferas, partiendo de en la ética, y es así que nace la interrogante siguiente: ¿qué influencia, efecto tiene la aplicación de la ética en el ejercicio profesional del abogado en la sociedad mexicana y en otros países?, una vez que se haya analizado en la ética sus antecedentes, la aplicación de ésta en el ejercicio profesional de un abogado, y la responsabilidad social que se tiene, podremos corroborar la hipótesis propuesta para poder modificar o mejorar la calidad de vida, en la profesión del abogado en diversas áreas y distintos países.

  • Para dar inicio a esta investigación es de suma importancia hacer mención de algunas definiciones de ética.
  • II Ética en la persona La palabra ética proviene de ethos, que significa costumbre, hábito o carácter.
  • La ética, en consecuencia, es la ciencia que tiene por objeto el estudio de los juicios de valor, aplicables al bien o al mal.

La ética analiza problemas vistos desde la generalidad, es inútil acudir a la ética buscando respuestas a lo que debemos hacer o no en situaciones concretas. A pesar de que la ética influye en nuestras decisiones gran parte de ella se debe a la condición moral de cada individuo.

  • No se puede negar que para el ser humano es vital llevar su paso a la par de la tecnología, de los avances y todo progreso, sin perder de vista que deben ser para el servicio mismo del hombre y nunca a la inversa.
  • El maestro Víctor Manuel Pérez nos refiere: «Consciente de esto, uno de los líderes políticos de nuestro tiempo señala que «una de las paradojas del siglo XX es la inconsistencia entre el enorme conocimiento tecnológico de la humanidad y la deplorable situación de nuestro desarrollo moral y espiritual»».
  • Conviene centrar bien los elementos básicos: hombre y sociedad aunado a un tercero, el comportamiento, el derecho se ocupa de la conducta externa encausada a lograr la convivencia en sociedad.

«La principal dificultad con que nos encontramos al estudiar la ética, radica en que el objeto conocido somos nosotros mismos. En la ética somos juez y parte, y es difícil juzgarnos con objetividad es más, muchas veces tendemos a auto justificarnos.».

  • No cabe duda que juzgarnos a nosotros mismos no es cosa fácil, la mayoría de las veces excusamos nuestro actuar, sin aceptar los errores o fallas cometidos.
  • Una cultura de ética en la aplicación del derecho nos dará la clave para que nuestros logros sean materiales y tangibles, ya que ambos son de gran importancia para la actualidad, y tienen una relación estrecha, e incluso en cualquier época de la vida nos enfrentamos con el derecho y la ética ya que sin ésta última la persona no podrá vivir dignamente en sociedad.

Podemos hablar de la ética social y profesional, pero no debemos olvidar la ética pública, que trastoca la parte educativa, académica, de la cual deriva lo siguiente: «El subimiento de la ética pública es una tarea impostergable, tanto en el sector gubernamental como en el académico, y sobre todo en una sociedad que experimenta una seria transformación en su estructura de valores», afirmó el rector de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) Eduardo Gasca Pliego.

  1. El buen gobierno resulta sólo una aspiración si no comprendemos que en la confección de la tareas públicas y en la identificación de prioridades, tiene que ser incluidos un cúmulo de valores y principios retomados de la ética».
  2. El rector sostuvo que las necesidades colectivas, valores y principios de la ética pública tienen que aderezarse con las necesidades específicas de la profesionalización del servicio público y combate a la corrupción.

Para el estudio y la mejor comprensión de la ética que nos ocupa, es decir, la ética jurídica, área que compete a la creación de esta investigación, podemos señalar lo siguiente: «La ética jurídica es una subdivisión de la ética general y puede ser entendida como la ciencia práctica que estudia racionalmente la bondad y maldad del acto humano derivado de un ordenamiento jurídico».

Considerando que todo postulado jurídico, por regla general lleva consigo la unión de lo bueno y lo malo, en un esfuerzo que finaliza con el discernir social, la ética jurídica representa el instrumento inseparable en el ejercicio profesional de todo abogado. La moral se determina en función de las necesidades de cada sociedad y del establecimiento del entorno de ésta, ya que es empírica, es decir, práctica, estudia los medios, virtudes y deberes según corresponde al medio social, guiada por las formas de conciencia que dependen a su vez del sistema social y a las condiciones de vida de cada persona, ya sean económicas, políticas o culturales.

La diferencia esencial entre el derecho y la moral estriba en que el derecho tiene por objeto las relaciones entre personas, mientras que la moral recae sobre el hombre en cuanto individuo.El derecho no toma nunca en cuenta la conducta interior del hombre en gracia a ella misma, sino solamente por las consecuencias externas que puede acarrear.

A la inversa de lo que ocurre con la moral, que sólo valora la conducta externa del hombre como expresión de sus intenciones, de su vida interior. Por ello la importancia de la moral que parte de las buenas costumbres, mismas que son necesarias para lograr vivir éticamente, sin las cuales el ser humano no podría desarrollarse plenamente en su contexto social.

La influencia de la moral sobre el proceso de creación y aplicación del derecho es evidente. debe quedar claro que deben su carácter jurídico al hecho contingente de su incorporación al ordenamiento jurídico. Como dice Hart: «Ningún positivista podría negar que estos son hechos, o que la estabilidad de los sistemas jurídicos depende en parte de tales tipos de concordancia con la moral.

Si es esto lo que se quiere decir al hablar de la conexión necesaria del derecho y la moral, su existencia debe ser concedida.» Es de afirmar que el cumplimiento de las normas jurídicas no está supeditada a la moral; sin embargo, como se citó, existe una conexión, unión, del derecho y la moral, en la práctica del derecho pueden estar incorporadas a una conducta moral, «.independientemente de la tradición ética que se adopte, la formación de la conciencia moral y la aspiración hacia la autonomía moral del sujeto representan atributos que deben alcanzarse como condición para una vida moral íntegra y una convivencia justa».

Es una manera en la que la persona puede desarrollarse dentro del núcleo social. La moral trata de la conducta humana respecto a elementos valorativos del bien y el mal, en tanto la ética estudia los fundamentos o bases con los cuales se reflexiona respecto a éstos, evalúa la conducta humana así como lo referente a la moralidad.

Con la justicia se debe establecer un equilibrio en las relaciones y contraprestaciones de los sujetos, de tal manera que exista armonía con dichas relaciones y con su entorno. Esto implica mirar la justicia desde un enfoque evolutivo, que inicie en la familia y se fortalezca en la escuela porque la moral debe dirigirse hacia la igualdad, equidad y reciprocidad, es decir, una construcción de justicia que incluya a todos, que cobre realidad en los actos cotidianos.

Pasando de un enfoque centrado en el cumplimiento de reglas y convenciones a otro que apunte a desarrollar en los jóvenes una nueva concepción sobre la justicia, la equidad, el cuidado mutuo, los derechos y el bienestar de las personas. Mientras no se formen seres humanos sensibles, capaces de apropiarse de valores para que sean auténticos se esconderán en prácticas dañinas, o en caso extremo en seres apáticos y negativos para la sociedad.

Una herramienta para lograr la justicia, ética y moral, es la libertad puesto que es necesaria para que el hombre pueda ser ético y por tanto cumplir con sus obligaciones, o bien contribuir con la armonía social, algunos obstáculos para ello son: la ignorancia, el miedo, la violencia y la pasión. La necesidad moral actúa relacionando un acto y el bien racional del hombre.

La necesidad moral es una exigencia racional que nos constriñe a realizar determinados actos que nos perfeccionan, ya que están ordenados a nuestro bien racional, así como a omitir otros que nos alejan del camino de nuestra perfección. Mucho se ha cuestionado al abogado, en cuanto a la práctica viciada de sus servicios, conductas deshonestas y ventajosas, que han dejado la reputación y el prestigio de los «hombres de leyes» por los suelos, tales puntos de vista, son los que originan esta investigación, pues hoy en día es muy elevado el número de pensamientos negativos que surgen al mencionar esta profesión, puesto que, para la ética, el abogado debe ser un hombre íntegro, con valores excepcionales y de suma honestidad, al ser la justicia, el fin común de todo abogado.

Sucede, que no podemos considerar la existencia de la ética fuera de la privacidad del hombre, como tampoco ajena a su vida profesional, ya que lo acompaña en todos sus actos, en toda su vida. Un hombre entre más se cultive internamente, más valioso será en su apreciación generalizada, su conducta será casi impecable en todo su actuar, por ello se dice, que un hombre sin valores, por más inteligente que nos parezca, se puede llegar a convertir en alguien más bestia que las mismas bestias, de allí la prohibición en nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, artículo 22, de todo tipo de tortura, así como de las penas inusitadas y trascendentales.

III Implicación de los valores en la ética de la sociedad Un aspecto importante a considerar en el hombre, derivado de la ética, son los valores, de alguna manera el ser humano no puede vivir sin ellos. Una forma de recuperar los valores es a través de la educación ante un mundo globalizado que han perdido los valores en el siglo actual, ya lo hemos dicho, la globalización trae cosas buenas y malas, dentro de las primeras podemos encontrar la tecnología, pero en la segunda la corrupción y la pérdida de valores en el grupo social.

Los valores no son infundidos misteriosamente en nuestra personalidad. Poco a poco, bajo la ley biológica de la temporalidad, se van encarnando en nuestro ser.» Está comprobado que en la familia en la cual carecen de valores, de moral y ética, los niños que serán adultos en un futuro, en la mayoría de los casos llegan a ser personas insensibles y delincuentes.

Los valores se han explicado de distintas maneras, por lo que «Una definición general sería qué valor es aquello que tienen las cosas y las personas que nos obliga a estimarlos, es decir a juzgarlos positiva o negativamente. Esto es algo en lo que coinciden todos los filósofos.».

  1. Como consecuencia del subjetivismo de los valores, por la falta de su objetividad, la sociedad no los practica, los valores se fomentan en la escuela, se aprenden y viven en la familia, en la comunidad y el gobierno debe respetar y proteger los valores, como puede ser por medio de los mentores, al no existir éstos, no se pueden objetivar los mismos, lo que trae como consecuencia una patología en la sociedad, por lo que inculcar los valores es un aspecto muy importante para el desarrollo íntegro de la persona, si hablamos del valor de la salud, se deben buscar todos los medios necesarios para tener buena salud, tales como buena alimentación, suficiente ejercicio, etcétera; pero por desgracia muchas veces no se da esto.
  2. Como ya lo habíamos mencionado:

Los valores han pasado a segundo plano: La sociedad en general se ve sometida al ritmo de vida de cada época; en ésta, por ejemplo, el estrés determina nuestro temperamento —frecuentemente alterado—. Así, una serie de factores desplazan o usurpan el lugar privilegiado que la convivencia pacífica solían tener.

  1. Sólo el ser humano puede valorar moralmente algo, el valor moral con lo que trabaja el hombre tiene características específicas, es decir, el valor con el que se relaciona la moral, es lo bueno.
  2. La moral para ser valorada requiere de libertad humana.
  3. Será bueno para el hombre lo que le da felicidad, lo que le es útil, lo que lo mantiene vivo, o seguir lo que la razón indique, todo esto dependerá del punto de vista de quien requiera verlo, ya que cada uno le da su enfoque.

Todo ordenamiento jurídico suscita la confrontación de las leyes con los valores esenciales de la persona. La confrontación con la ley debe ser positivamente resuelta, de lo contrario el hombre no encuentra en ésta, aquello que le garantice su realización personal y la seguridad necesaria para desarrollarse como persona.

  • El ser humano tiene un propósito en la tierra y es el cumplir con sus fines existenciales que le permiten desarrollarse en sociedad, que en la medida que realiza las cosas de acuerdo con las leyes que le son establecidas y a una cultura sólida influirá en la realidad en que vive.
  • Un valor importante a considerar es la buena fe, misma que:

es concebida por Rafael de Pina como una disposición de ánimo que lleva a proceder leal y sinceramente en las relaciones con el prójimo. En voz del maestro Luis Gustavo Arratibel Salas; la buena fe es la obligación de dirigirse y actuar en forma honrada en la celebración y durante la vigencia y ejercicio del contrato.

Existen otros valores con los cuales la persona debe vivir de manera cotidiana, tales como la honestidad, la responsabilidad, la justicia, entre otros, no menos importante que la buena fe. Como dijo William Shakespeare «No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace parecer así»; sin embargo, lo que puede beneficiar a alguien en ciertos casos perjudica a otra persona, he aquí el punto inicial de lo bueno, pues si procedemos haciendo lo que nos hace feliz, sin molestar o afectar a los demás somos virtuosos.

Cada quien debe valorar qué provoca el mal, sea como ausencia o como presencia.1 Deontología en el profesionista Es trascendente recordar que el hombre ha de cumplir con ciertos deberes, con la sociedad, y con su profesión, por lo que existe una ciencia denominada deontología y de acuerdo a lo siguiente: «El término deontología proviene del vocablo griego deon, deber, y logos, razonamiento o ciencia.».

  1. Según Bentham, la deontología se refiere a los deberes que cada persona tiene consigo misma y con los demás.
  2. La palabra «deontología», que aunque lingüística y socialmente no sustituye a las de «ética» ni «moral», ha venido a influir en un círculo cada vez más amplio de personas y culturas, ya que siendo «la ciencia que estudia el conjunto de deberes morales, éticos y jurídicos con que debe ejercerse una profesión liberal determinada», satisface cualquier tipo de expresión o sentido axiológicos.

En lo que respecta a la deontología, su objeto de estudio son los principios del deber y las normas morales; asociada con la axiología forma parte de la ética normativa, hay dos principales tipos de deontología; una el deber ser de nuestra vida cotidiana, es decir, si debemos hacer o no lo correcto en alguna situación, y la segunda que determina el comportamiento respecto a las reglas planteadas o necesarias para la convivencia o desarrollo, por lo tanto, la deontología tiene la intención de actuar conforme a la ética y a lo establecido.

  1. La primera es la deontología aplicada y la segunda es prescriptiva).
  2. La diferencia entre la deontología y la ética está en que la primera aplica principios creados a partir de lo pre establecido, y la ética con base en los estudios de diversas sociedades genera principios que después convierte en universales.

Si aplicamos la deontología a distintas profesiones viene a constituir un código de conducta o comportamiento bajo el cual deben actuar; hay que considerar que la deontología se mantiene del derecho y de la moral. A cada profesión y en particular a determinada actividad hay que agregar valores como la justicia, la equidad, la verdad, etcétera.

  • Los cuales ayudarían a las deontologías aplicables a cada situación.
  • Es importante considerar que el derecho regula algunos aspectos en la actuación de determinadas profesiones, tomemos como ejemplo que el abogado tiene el deber de comportarse correctamente con su cliente, atender el asunto con prontitud no divulgar información, obtener una remuneración justa y equitativa.

Así como en la profesión del abogado acontece dicha situación, se puede dar en cualquier otra actividad.

  1. El deber de cada persona de comportarse, en muchos casos no puede ser sancionado o forzado, dependerá del actuar moral de cada persona, pero en la medida que observemos las normas de comportamiento deontológicas tendremos un mejor desarrollo y una sana convivencia, lo que nos permitirá el logro de nuestros fines.
  2. En distintas profesiones existen códigos de conducta que contienen normas deontológicas y que contribuyen a una concientización del actuar, en la medida que los apliquemos y los hagamos nuestros seremos más responsables y actuaremos correctamente bajo nuestros principios morales y como consecuencia en observancia de las normas jurídicas.
  3. La responsabilidad ética puede conformarse de varias características:
  • — Actuar ante el bien que razonablemente debe hacerse. Recordemos que muchos delitos se actualizan justamente por omisiones culposas o dolosas.
  • — No conviene proceder de modo individualista, si se advierte que se podrían obtener mejores resultados buscando la cooperación o la actuación de manera asociada.
  • — No se debe actuar únicamente para lograr satisfacciones superficiales, sentimientos negativos o motivos no racionales.
  • — Ante el deber, debe predominar la responsabilidad, haciendo a un lado otro tipo de sentimientos. El actuar ético se exige frecuentemente.

IV Aplicación de las obligaciones en el campo del derecho

  • Primeramente tenemos que recordar la definición del derecho, considerado como un conjunto sistematizado de normas jurídicas que regulan la conducta del hombre en sociedad en busca de un bienestar general o el bien común.
  • En la aplicación del derecho se debe buscar la justicia como una constante, pues el derecho lo crea la sociedad con efectos prácticos para lograr una convivencia pacífica entre todos los hombres en busca de su bienestar.
  • Los valores son trascendentales para el mundo del derecho, en todos los países, en la medida que los apliquemos, nos resolverán distintas problemáticas, con el objeto de fijar soluciones justas y equitativas y dar avances que signifiquen logros importantes para la sociedad, en la que se desenvuelven las personas.

El derecho genera obligaciones, mismas que surgen en el derecho romano: «.el término de obligación proviene del latín obligare, obligatio, significa alrededor y ligare que significa acción de atar, por lo cual se entiende que hay una atadura física sujeción moral, entendiendo a la primera con obligatoriedad y exigibilidad, y la segunda se anexa a una consecuencia.» La materia de obligaciones se encuentra dentro del campo del derecho, como consecuencia protege, vigila y regula el vínculo jurídico que se da entre los individuos participantes en una obligación, es decir, acreedor y deudor.

  1. Al presentarse dicha relación jurídica surge una prestación que puede consistir en un dar, un hacer o un no hacer.
  2. Así las normas jurídicas constriñen al pago de la prestación, que esta última es el objeto indirecto de la obligación.
  3. Como individuos con capacidad de goce y ejercicio, nos vemos involucrados en distintos actos —como los contratos— y hechos jurídicos que generan obligaciones, mismas que deben ser cumplidas de manera responsable y ética, como una necesidad hacia la colectividad a la que nos debemos.

Independientemente del uso que se haga de la facultad de contratar, lo cierto es que este instrumento jurídico es piedra angular de la sociedad contemporánea, misma que sin él resultaría inimaginable. Una sociedad sin contrato quedaría fatalmente paralizada.

  1. Pongamos por ejemplo, el cumplimiento de un contrato de prestación de servicios profesionales que genera obligaciones y derechos que deben estar supeditados a una conducta moral y justa, aplicable aún sinnúmero de actos jurídicos que se llevan a cabo en el mundo del derecho, en el que se dan los acuerdos celebrados día a día.
  2. En la aplicación de las obligaciones, los juristas, como profesionistas, deben buscar soluciones justas ante los recurrentes problemas que se les presenten en el quehacer diario de la profesión. A mayor abundamiento el tratadista Carlos Alberto Ghersi, hace referencia a Larenz en Derecho positivo y dice:

concierne por igual a filósofos y juristas la cuestión de determinar los requisitos que un ordenamiento jurídico tiene que llenar para poder ser considerado derecho justo. Al jurista porque si bien es cierto que puede limitarse a cumplir las normas de un concreto derecho positivo, en la búsqueda de decisiones judiciales, no pude evitar que se lo coloque incesantemente ante el problema de saber si lo que hace es o no justo, sobre todo cuando las relaciones vitales cambian y las cosas no se plantean de modo igual.

  • La palabra vínculo implica relación o atadura entre dos cosas que reúnen ciertos elementos que pueden ser comunes o complementarios y que por lo mismo nos hace relacionarnos.
  • Si bien la ética se puede resumir en el comportamiento racional del ser humano, en el actuar con base a principios morales de un buen proceder, para no violentar la esfera social y en especial la jurídica.
  • Al omitir la ética en la materia de obligaciones se puede complicar dicho vínculo que se hace presente entre las partes, acreedor y deudor, puesto que no obran conforme a principios éticos sino que los envuelve un aspecto material, como puede ser la constante búsqueda de intereses económicos, intereses de poder o bien la falta de moral, debemos considerar que en tales motivos conllevan a la intervención del derecho al proteger el interés jurídico de ambos sujetos y la consecución de la justicia, en función de dar al acreedor y al deudor lo que les corresponde, es decir, lo que les es suyo y les pertenece.

Retomando el tema de obligaciones creemos que debemos considerarla «.como una ligadura física o sujeción moral que genera distinciones entre las obligaciones jurídicas y las morales; en las primeras se entiende la obligatoriedad y la exigibilidad, mientras que en las segundas se anexa a lo anterior una consecuencia».

Finalmente cualquiera que fuese el asunto siempre va a existir una consecuencia y en algunos puede derivar importantes consecuencias jurídicas. Como obligación del profesionista, en especial hablando del abogado o el experto en derecho, debe ser la procuración de la justicia, la aplicación de la misma, conforme a derecho, es decir, sin tomar caminos o salidas fáciles, también tenemos como obligación promover los valores, o sea, ser hombres virtuosos.

«En su tránsito por la vida se espera que el profesionista busque el desarrollo de estas virtudes que le van a conferir su relación como persona. En el desarrollo de ellas confluyen la familia, la escuela y la comunidad en general». Como nos podemos percatar, cualquier persona (no sólo un profesionista) tiene relaciones sociales que contienen aspectos jurídicos, unidos como ya lo hemos dicho a distintas virtudes dentro de las que encontramos la práctica de la justicia, la dignidad de la persona, entre otras.

  • El estudiante, al preparase en las universidades, le inculcan los valores que al llevarlos a la práctica en su vida profesional y en el cumplimiento de los códigos de ética, que son creados por distintos grupos de profesionistas en diversas instituciones, reafirma la aplicación de los mismos.
  • Las relaciones que se dan en la familia, en las universidades y en la sociedad en general se ven involucradas no solo por aspectos jurídicos, sino también en el aspecto moral y ético, si una persona crece dentro de un hogar donde existen estos aspectos aumenta la probabilidad de que esta persona los aplique en su vivir, por ende, su desarrollo será íntegro y la convivencia en sociedad lo hará adoptar más valores.

Existe un principio ético que impregna el contrato desde su nacimiento hasta su conclusión: el principio de confianza o buena fe; por eso, el Código Civil sanciona los contratos celebrados en fraude de acreedores, simulación de contratos y contratos cuyo objeto contiene vicios ocultos (artículo 2142).

  1. Es importante utilizar la ética en todas las profesiones, porque es trascendente para el progreso de un país, como en la economía, en el derecho, el profesionista debe estar preparado y aplicar los principios éticos que le han inculcado en su familia, en la escuela o en la sociedad, es por ello que si vivimos y aplicamos nuestra profesión con principios éticos, la sociedad se desarrollará correctamente y cada individuo dentro del núcleo social logrará sus fines existenciales.
  2. Ya estudiada la ética en general, nos corresponde estudiar la ética en las profesiones, que es la que tiene por objeto el estudio de los deberes y los derechos de los profesionistas, es decir, lo que es moralmente justo en las funciones de las profesiones.
  3. En la ética profesional se nos presentan dos perspectivas:

la ética especulativa y la práctica. La primera estudia los principios fundamentales de la moral tanto individual como social y los toma como punto de partida en el análisis de los deberes y derechos profesionales. La segunda determina y establece mediante reglas y normas de comportamiento, el orden necesario para procurar el bien del grupo o comunidad.

Es importante considerar que los códigos de ética profesional han servido para incluir las reglas morales para realizar las actividades de las distintas profesiones, y llevar el ejercicio de la profesión de una manera honesta, leal y responsable, con los distintos gremios profesionales y con la sociedad.

De acuerdo con lo anterior es trascendente mencionar la colegiación profesional obligatoria, que en México no lo es, sin embargo, en otros países como España, Estados Unidos, Brasil, Perú, Argentina, entre otros, han adoptado el principio de colegiación profesional obligatoria, para ofrecer una prestación profesional con cuantificaciones de conducta ética, basada en valores y principios morales.

  • La colegiación profesional favorece a los clientes y a la sociedad, ya que al actuar el profesionista conforme a principios éticos y de valores, ofrecerá una mejor calidad, respetando la integridad de las personas y creando una sinergia en la actividad profesional del gremio, lo que traerá un beneficio a la colectividad y además será un medio importante de disminuir la corrupción.
  • La Barra Mexicana Colegio de abogados cuenta con su Código de Ética Profesional del Abogado, que como puntos principales establece:
  • Artículo lo. Esencia del deber profesional

El abogado ha de tener presente que es un servidor del derecho y un coadyuvante de la justicia; y que la esencia de su deber profesional es defender diligentemente y con estricto apego a las normas morales, los derechos de su cliente. Artículo 2o. Defensa del honor profesional El abogado debe mantener el honor y la dignidad profesionales; no solamente es un derecho, sino un deber, combatir por todos los medios lícitos la conducta reprochable de jueces, funcionarios públicos y compañeros de profesión, y hacerla conocer, sin temor, a las autoridades competentes o a los Colegios de Abogados, apartándose de una actitud pasiva.

  1. Artículo 3o.
  2. Honradez El abogado debe obrar con probidad y buena fe.
  3. No ha de aconsejar actos dolosos, afirmar o negar con falsedad, hacer citas inexactas, mutiladas o maliciosas, ni realizar acto alguno que estorbe la buena y expedita administración de justicia.
  4. Es de resaltar que se incluyen en dichas disposiciones valores necesarios para ejercer la profesión, de manera indispensable, y como podemos darnos cuenta a lo largo del presente artículo, la moral, los valores y el derecho deben ser parte importante del abogado, por lo que las instituciones y los distintos colegios han de fomentarlos, ya que como hemos dicho, se aprenden en el hogar, se reafirman en la escuela y se aplican en la profesión para un bienestar de la sociedad y en particular del gremio correspondiente y en su caso del cliente.

No sólo en México los colegios de abogados sustentan su Código de Ética, verbigracia, el caso del Consejo Superior de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela, que entre otras cosas en sus primeros artículos habla de los deberes esenciales del abogado, dentro de los que se destacan el actuar con probidad, honradez, discreción, eficiencia, desinterés, veracidad y lealtad.

Así como mantener respeto y dignidad como persona y profesional, entre otras cosas. Todos los países deben estar preocupados por la preparación de los profesionistas, por lo que a través de sus gobiernos han de buscar o fomentar la creación de instituciones o colegios, es decir asociaciones, de distintos gremios, de acuerdo a sus necesidades y su forma de vida, en los que se mantienen actualizados a los profesionistas (abogados que son el caso que nos ocupa), basados en códigos de ética con los cuales el profesionista se obliga a cumplir en el ejercicio de su profesión y en su gremio al ofrecer un servicio a sus clientes, de una manera responsable y sustentada en otros valores.

Dependiendo de cada país, los requisitos para ingresar a la profesión varían, en algunos casos se exigen ciertos estudios previos, dependiendo de las exigencias de la institución respectiva, lo que realmente es positivo para el gremio y para la sociedad, pues en la medida que se encuentren mejor preparados, prestarán un mejor servicio a la sociedad.

  1. Como nos podemos dar cuenta, depende de las necesidades y costumbres de cada país hacer o no obligatoria la colegiación, lo que sí es importante resaltar es que el ejercicio de la profesión del abogado debe estar basada en valores y principios éticos, que son reafirmados en códigos de ética.
  2. La esencia de todos los códigos de ética del mundo se sustentan en valores y conductas ejemplares que son dignas para las personas y necesarias para la sociedad y el gremio en que se desarrolla el profesionista.
  3. El desempeño de todo profesionista debe ser de servicio tanto para el grupo en que se desenvuelve como para la sociedad, de ahí la necesidad de inculcar valores y reglas morales en las familias y en las escuelas para que en el momento en que el profesionista ejerza lo haga con las bases adquiridas anteriormente.
  4. Hay que considerar que el profesionista es una persona que tiene conocimientos y habilidades para determinada actividad, lo que requiere una práctica constante de los conocimientos adquiridos a lo largo de su vida profesional, en la medida que el profesionista se prepare cada vez más, cumplirá con una función importante dentro de la sociedad, ya que toda profesión debe ser de servicio.
  5. Con el objeto de complementarse el profesionista se asocia con otros colegas, constituyendo personas morales en la que sus integrantes al intercambiar conocimientos prestan un mejor servicio profesional y adquieren prestigio ante la colectividad en la que son una parte importante para su desarrollo.
  6. Por lo tanto, el ejercicio de la profesión debe llevarse a cabo con conocimientos y estudios suficientes, así como habilidades y destrezas suficientes y apoyadas en principios éticos, morales y valores, que son necesarios para un desarrollo óptimo de la profesión determinada dando como consecuencia un bienestar para la sociedad en que convive el profesionista, también el profesionista se ve inmerso en una responsabilidad social, en un aspecto global, que le permita un desarrollo de interacción en su entorno de manera ética y responsable, por lo que en el siguiente apartado nos corresponde hablar al respecto.

VII La responsabilidad social, su análisis, estudio e impacto hacia el entorno

  • El comportamiento del ser humano no es sólo con las personas, sino que existe también una responsabilidad social hacia los animales, al medio ambiente y al trabajo, de acuerdo con lo siguiente:
  • La ética es una cuestión humana y su potestad no excluye su comportamiento hacia los animales, en virtud de que el «hombre tiene la responsabilidad de proteger la vida y el bienestar animal» (Ley Alemana de Protección de Animales, agosto de 1986), dado que nuestro comportamiento y acciones hacia ellos los afecta.
  • De alguna manera aceptamos que los animales convivan dentro de nuestros hogares por lo que debemos cuidarlos y atenderlos con afecto, algo similar ocurre respecto al lugar donde vivimos, pues pese a que la calle sea pública, no significa que podemos dañarla tirando basura, pintando o destruyendo monumentos, lámparas, entre otras cosas, para evitar vivir en un lugar insalubre, de apariencia desagradable, es en suma necesario iniciar educando a nuestros hijos y familiares, seguir con el ejemplo y promover la cultura del respeto hacia el lugar donde vivimos y donde nos desempeñamos.

Otro ejemplo de esta llamada «nueva ética» es el caso de los derechos de los animales. Mientras se niegan derechos a algunos seres humanos (fetos, enfermos terminales, deficientes mentales, etcétera), se pretende reconocer a los animales, plantas, rocas, montañas, océanos, etcétera.

  1. Así como la ética para el caso de los seres humanos que no son personas fue llamada ética del «sentido común», la ética para los supuestos derechos de los animales es calificada como «ética del sufrimiento».
  2. Desde esta propuesta moral, se reconoce que los perros, los gatos, o cualquier otro animal no racional pueden ser titulares de un derecho, por ejemplo, el de igualdad, y no sólo los seres humanos.

La anterior propuesta, como afirma el autor, son de ascendencia anglosajona que ha tenido influencia en México. Existen otras disposiciones que protegen a los animales, tal es la Declaración Universal para el Bienestar de los Animales emitida en 2003 por la Sociedad Mundial para la Protección Animal, que entre otras cosas en su artículo 6 declara sobre la relación con los animales de compañía.

  1. Se busca una conciencia colectiva para la protección de los animales y su respeto dentro de la sociedad.
  2. La ética puede estar en nuestra mente, en nuestro interior, pero se hace válida o visible toda vez que se presentan en nuestras acciones y relaciones que tenemos con el medio social en general, por ello también se habla de una sociedad responsable frente a su entorno.

También debemos considerar que existe una responsabilidad social con el medio ambiente, el grupo social, asentado en un territorio, debe cuidar los ecosistemas, es decir, el medio ambiente que lo rodea. Por desgracia las grandes ciudades con el crecimiento se han ido comiendo la naturaleza, se construyen desarrollos sin tomar en cuenta el medio ambiente, por lo que falta hacer conciencia de la preservación nuestros recursos naturales.

  • La relación persona naturaleza es, ante todo unitaria e implica una interacción recíproca, de lo contrario carece de sentido.
  • Prácticamente no existe un medio en el planeta que sea independiente de la humanidad; la naturaleza sufre siempre su acción transformadora y a su vez la afecta y determina en un proceso dialéctico de acciones e interacciones.

Mientras que el territorio es un espacio (geosistema), la construcción de una sociedad sobre un espacio natural (ecosistema), para la colectividad antrópica, éste es una fuente de recursos, un soporte de actividades y relaciones vitales. El ambiente es un bien, es un patrimonio, por eso se pretende crear mayor sensibilidad en los alumnos y que estos la transmitan a la familia y a la sociedad, y así obtener un equilibrio.

Como se puede apreciar la ética no solo tiene que ver con las relaciones entre personas sino también con todas las esferas que ocupan la existencia del ser. Debemos actuar con responsabilidad, con ética aplicada a nuestro entorno, al lugar en que vivimos, cuidarlo para que prevalezca, ya que aquí les tocará vivir a nuestros hijos y generaciones venideras, por ello la importancia de cuidar el planeta, de hacer el deber ser, de aplicar los valores más benéficos para todos e inculcar todo esto a los más pequeños.

El hombre se está comiendo la naturaleza, por lo que debe concientizarse con su responsabilidad social hacia el ecosistema. Ante la evidente degradación y daño irreversible al ambiente que pone en serio riesgo a la vida y a la Tierra emerge paulatinamente una conciencia de cuidado y respeto a la naturaleza y los seres vivos.

  1. Ante las imprevisibles consecuencias de la manipulación genética conviene anteponer la responsabilidad humana respecto a la generación de conocimientos y la correlación que guardan con el poder en sus aplicaciones más allá de intereses económicos inmediatos.
  2. De ahí la importancia de la conciencia ecológica en tanto nuevo paradigma pertinente para comprender la Vida como totalidad, planteando incluso una alternativa al modelo económico actual cuyas consecuencias, debido a: falta de respeto a la naturaleza, explotación irracional de sus recursos y contaminación que deteriora la vida y colocan al borde del colapso a la única casa que la humanidad habita: la Tierra.

En todas las áreas que forman nuestra vida, en especial en el ámbito laboral, debe existir una práctica ética, en la que apliquemos los valores, tales como la responsabilidad, la honestidad y el respeto, solo así se logrará un desarrollo pleno en la corporación a que pertenecemos, debe existir una sinergia con nuestros compañeros y con nuestras familias que realmente se aplique un código de ética con un gran contenido de valores.

Respetar la diversidad, el medio ambiente, los derechos laborales, los valores culturales, y ser eficiente a la vez, no es tarea fácil. La sociedad moderna se vio envuelta en perseguir objetivos eficientistas, pero pagando un alto costo por el deterioro de los valores humanos. Sin embargo esta dicotomía no debe necesariamente estar enfrentada.

Se puede ser eficiente y respetar la calidad de vida éste es el gran reto de la sociedad postmoderna. Podemos afirmar que la ética vive en un mundo dinámico con la unión de los valores. La persona debe vivir con ética. Ética, valores, personas, derecho, obligaciones son cinco palabras que siempre deben ir unidas, es decir, han de coexistir recíprocamente en su interactuar cotidiano, para el buen avance de la colectividad.

La ética y los valores también se ven vinculados con las empresas, tanto de modo externo como interno, este aspecto de la empresa es tan importante como cualquier otro de la misma, tal como la producción, por mencionar alguno. La responsabilidad social que existe de las empresas con su entorno es muy importante para la sociedad, ya que su desarrollo debe ser ético y responsable.

La ética va hacia el interior de la empresa, en los miembros que la conforman y también hacia fuera, en el trato de éstos con sus clientes e interesados externos, por ello, su ámbito alcanza a todos los actos humanos. La empresa debe crear una cultura de valores que incluye los de carácter ético para que sus participantes sepan cómo actuar, tanto dentro, como fuera de la misma.

  1. La investigación nos llevó a encontrar una relación muy consistente en que existe dependencia entre la identificación del derecho y en particular de las obligaciones civiles y los principios éticos en los profesionistas.
  2. Por lo tanto afirmamos, que las obligaciones civiles deben estar unidas con los principios éticos y los valores del profesionista, ya que en la práctica muchas veces adolecen de estos principios.
  3. De acuerdo a lo desarrollado se puede concluir lo siguiente:
  • — Cada vez es más importante que un profesionista deba contar con un alto nivel de ética, y ésta a su vez se dará según la capacidad de la persona, por ende alcanzará un equilibrio moral interna y el derecho.
  • — Se ha entendido ya el concepto de ética y derecho para llevarlos, logrando equilibrio entre estos, el ser humano debe responsabilizarse de sus actos y los que éstos conllevan, por ende el actuar con valores, doblegando su comportamiento, tendrá como fin lograr vivir en una sociedad de cambio, viendo a la ética como una actividad, como herencia familiar, de esta forma le serán consecuencia los principios éticos inculcados desde el seno familiar y a lo largo de su vida profesional.
  • — La justicia se logra a través de la aplicación de la ética por parte del abogado.
  • — El inculcar valores en las universidades a través de materias como lo son la Deontología y Axiología Jurídica, así como de otras asignaturas, ayudarán a que en un futuro el estudiante universitario tenga una conducta moral y ética en su actuar cotidiano.
  • — Hay que hacer la diferencia entre los ideales y los valores, pues las personas que se dejan llevar por su ambición desvirtúan sus valores, debido a que anticipan la aplicación de intereses económicos, sociales y de poder.
  • — Al actuar libre y responsablemente, guiaremos nuestra conducta hacia la moral, valorando el bien y el mal en la situación y momento correctos.
  • — Las obligaciones civiles deben estar acordes con la actuación de los sujetos y sus principios éticos y morales, solo así se tendrá una justificación plena.
  • — En el núcleo social-familiar los valores han de inculcarse, respetarse y practicarse, para que en un futuro las nuevas generaciones los apliquen en su desarrollo profesional y se logre una reivindicación de los mismos, en consecución de un Bien Común.
  • — El ser humano tiene una responsabilidad social hacia las personas, medio ambiente y trabajo, lo que repercute en un íntegro desarrollo social.
  • — Tomar con actitud positiva las conductas que el derecho exige, enfocarnos en que las acciones que realizamos sean correctas, tomando siempre en cuenta que la vida es la que siempre se verá afectada o enriquecida dependiendo la actitud ética que asumamos.
  • — Depende de las necesidades y costumbres de cada país hacer o no obligatoria la colegiación, lo que sí es importante resaltar es que el ejercicio de la profesión del abogado debe estar basada en valores y principios éticos que son plasmados y reafirmados en códigos de ética.
  • — La esencia de todos los códigos de ética del mundo se sustentan en valores y conductas ejemplares que son dignas para las personas y necesarias para la sociedad y los gremios en que se desarrolla el profesionista.
  • — Se ha entendido ya el concepto de ética y derecho, actuando en senderos paralelos y logrando así un equilibrio entre estos; el ser humano debe responsabilizarse de sus actos y los que éstos conllevan, por ende el actuar con valores, doblegando su comportamiento, tendrá como fin lograr vivir en una sociedad de cambio, viendo a la ética como una actividad, como herencia familiar, de esta forma le serán consecuencia los principios éticos inculcados desde el seno familiar, en la escuela y a lo largo de su vida profesional y en su entorno social.

Investigador principal: Roberto Sanromán Aranda, Centro Universitario UAEM Valle de México. Profesora de Asignatura UAEM, Valle de México. Profesora de Asignatura de la UAEM, Valle de México. Zaragoza M., Edith M. et al. (coord.), Ética y derechos humanos, México, IURE Editores, 2006, p.2.

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Cfr. consulada el 24 de abril de 2013, http://www.telcomercado.com/Leyes/codabogado, Mendoza Vilchis, Roberto et al., Revista Valor Universitario, México, UAEM, año 1, núm.1, agosto de 2009, p.50. Saldaña Serrano, Javier, Derecho natural. Tradición falacia naturalista y derechos humanos, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2012, p.137, http://biblio.jur%c3%addicas/.unam,mx (consultada el 19 de septiembre de 2013).

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Viguri Bretón, Carlos et al., Ética actual y profesional. tica interna en las organizaciones lucrativas, México, Thomson, 2006, p.377. Copyright © 2015. Universidad Nacional Autónoma de México : Los principios éticos y las obligaciones civiles | Boletín Mexicano de Derecho Comparado

¿Qué es una obligación pura y simple?

En principio toda obligación es pura y simple, es decir, aquella obligación con efecto inmediato e inminentemente exigible desde el momento en que mediante la autonomía privada de las partes o por cualquier otra fuente de las obligaciones nace a la vida jurídica.

¿Qué es una obligación natural ejemplos?

Caso práctico: Diferencia entre obligación civil y obligación natural

  • PLANTEAMIENTO
  • ¿Cuáles son las diferencias entre una obligación civil y una obligación natural?
  • RESPUESTA
  • De acuerdo al vínculo jurídico que une a acreedor y deudor, podemos reconocer las obligaciones civiles y las naturales,

Las primeras son las que dan derecho a exigir su cumplimiento judicialmente; mientras que las segundas sólo crean entre las partes un vínculo de equidad, que no dan derecho a accionar judicialmente, pero sí a retener lo pagado por el deudor, si voluntariamente lo hiciera.

  1. Si pagó por desconocer que su obligación era sólo natural, no puede pedir la devolución de lo abonado, argumentando ese error, ya que la deuda es válida, aún cuando carezca de acción.
  2. Decimos por tanto, en relación con las obligaciones naturales, que las mismas nacen de un convenio, acuerdo, etc.
  3. Entre las partes, existiendo por ello un débito (una prestación que ha de ser satisfecha) pero sin embargo, no existe una acción para reclamar dicho cumplimiento.

Son ejemplo de obligaciones naturales las deudas prescritas, las que fueron instrumentadas con vicios de forma, las deudas de juego, etcétera. Como casos de obligaciones naturales, se pueden citar los siguientes: las obligaciones de los esclavos con extraños; las deudas extinguidas por la litis contestatio ; la obligación extinguida por capitis deminutio, etc.

  1. Por otra parte, constituyen ejemplos de obligaciones civiles los siguientes: compromiso formalizado en escritura pública entre dos amigos en virtud del cual uno de ellos se compromete a realizar para el otro un cuadro al óleo de determinadas medidas (obligación de hacer); acuerdo entre el vendedor y el comprador de una casa de campo, en virtud del cual el primero se compromete a no construir más viviendas en las proximidades de la que ha sido vendida (obligación de no hacer); pacto en virtud del cual dos hermanos se comprometen a entregar a un empresario un caballo de carreras (obligación de dar).
  2. BASE JURÍDICA
  3. -, y siguientes

: Caso práctico: Diferencia entre obligación civil y obligación natural

¿Qué artículo del Código Civil habla de las obligaciones?

Disposiciones generales – Artículo 1.088. Toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer alguna cosa. Artículo 1.089. Las obligaciones nacen de la Ley, de los contratos y cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o negligencia.

Artículo 1.090. Las obligaciones derivadas de la Ley no se presumen. Sólo son exigibles las expresamente determinadas en este Código o en Leyes especiales, y se regirán por los preceptos de la Ley que las hubiere establecido; y, en lo que ésta no hubiere previsto, por las disposiciones del presente Libro.

Artículo 1.091. Las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de Ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse al tenor de los mismos. Artículo 1.092. Las obligaciones civiles que nazcan de los delitos o faltas se regirán por las disposiciones del Código Penal.

¿Qué son las obligaciones positivas y negativas?

El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor. Son positivas las obligaciones que tienen por objeto dar o hacer algo. Así, la obligación positiva de dar podemos calificarla como obligación real, a diferencia de las obligaciones positivas de hacer y de las negativas en sus dos modalidades -de no entregar y de no hacer-, que se denominan personales. ¿Cuál es la ubicación sistemática de las obligaciones de dar? Empleando como criterio clasificatorio de las obligaciones el que atiende a las peculiaridades de su objeto o prestación, es posible diferenciar entre obligaciones positivas (de hacer o de dar) y negativas (de no dar o no hacer).

  1. Son positivas las obligaciones que tienen por objeto dar o hacer algo, y negativas, las que imponen al deudor el deber de abstenerse de dar algo o de hacer algo que si no existiera el vínculo obligatorio en cuestión, le estaría permitido.
  2. Sánchez Román califica la obligación positiva de dar como obligación real, a diferencia de las obligaciones positivas de hacer y negativas, en sus dos modalidades -de no entregar y de no hacer-, que se denominan personales, si bien Castán opina que esta distinción terminológica induce a equívocos y por ello es poco recomendable.

Define Lete del Río las obligaciones positivas de dar como «aquellas que tienen por objeto la actividad dirigida a la entrega de una cosa». Por su parte, Castán dice de ellas que tienen por objeto la entrega de una cosa que el deudor deba hacer al acreedor, en atención a que éste haya adquirido o adquiera sobre la misma un derecho cualquiera, ya se trate del dominio o cualquiera otro derecho real, ya se trate simplemente del uso o la tenencia, siendo las que sirven de título a los derechos reales, aún cuando la transmisión del derecho requiera además, ex artículo 1095 del Código Civil, la concurrencia del modo de adquirir o tradición (entrega).

¿Cuál es el régimen legal de las obligaciones de dar? A diferencia de lo que ocurre con las demás especies de obligaciones, que bajo esa misma rúbrica (De las diversas especies de obligaciones) aparecen reguladas en el Capítulo III, del Título I (De las obligaciones) del Libro Cuarto (De las obligaciones y contratos); el Código Civil no las regula expresamente, sino que dedica a las obligaciones de dar una serie de reglas que fijan tanto su alcance como su contenido.

Tales reglas, siguiendo a Lete del Río, se sintetizan en las siguientes: Del lado del deudor a) El obligado a dar alguna cosa está también obligado a conservarla con la diligencia de un buen padre de familia (artículo 1094 del Código Civil). Así acontece con el depositario, en cuanto obligado a restituir.

  1. Dice la Sentencia de 14 de noviembre de 1986, respecto a depósitos de dinero que, incumbe al Banco conservar el dinero que administraba con la diligencia propia de un buen padre de familia.
  2. Es claro que existe un claro incumplimiento del Banco de las mínimas obligaciones que tiene una entidad que administra bienes ajenos de conservar la cosa puesta a su disposición, con la diligencia propia de un buen padre de familia.

En parecido sentido, la Sentencia de 5 de marzo de 2007, Recurso de Casación número 243/2000, impone el deber de conservar la cosa al arrendatario, presumiendo que la cosa se pierde por su culpa mientras se halle en su poder, en consonancia con lo dispuesto en los artículos 1183 y 1583 del CC.

  • B) El deudor está obligado a entregar la cosa en el tiempo, modo y lugar oportunos, y, si es determinada, ha de entregar todos sus accesorios, aunque no hayan sido mencionados (artículo 1097 CC).
  • Son accesorios, en sentido amplio, las partes integrantes, pertenencias, cosas auxiliares con que la cosa principal objeto de entrega constara con anterioridad, y, en general, todo aquello que la buena fe y los usos del tráfico impongan como accesorio para que la cosa pueda ser útil al acreedor de acuerdo con su destino económico.

Es conforme a este concepto amplio de accesorio la Sentencia de 18 de marzo de 2002, (Recurso de Casación 3029/1996), cuando, al referirse a la obligación accesoria que pesa sobre el vendedor de entregar, junto con la cosa objeto de compraventa, los títulos o documentos acreditativos del derecho de propiedad que se transmite, afirma expresamente que: la entrega de una cosa principal lleva consigo la de los accesorios que la sirven, sin que el artículo 1097 CC haga distinciones por su función, sea ésta más o menos esencial, para el manejo de la cosa principal o para ejercitar los derechos correspondientes sobre ella, y así como la entrega de inmuebles presupone la aportación de la titulación o documentación acreditativa del derecho de propiedad u otro sobre los mismos, no aparece obstáculo legal para integrar como accesorios a los Planos, Proyectos Básicos y de Ejecución y la Memoria de Calidades del inmueble perteneciente a una comunidad.

La sentencia de 28 de junio de 1995, mencionada en la anterior, ha manifestado en torno al artículo 1097 CC que, si bien no define que ha de entenderse por accesorios, actúa como norma integradora del contrato, a partir de la obligación de dar cosa determinada que configura el objeto de la prestación convenida, para autorizar su ampliación a lo propiamente accesorial y complementario de dicha cosa principal, que, en todo caso, precisa para que tenga efectividad y vincule al obligado, y es lo determinante, por resultar de exigencia, que el servicio que presten los elementos accesorios no sólo tengan existencia al momento en que nace la obligación, sino que los mismos sean efectivos y permanenciales.

c) El deudor que se constituye en mora, o se haya comprometido a entregar una misma cosa a dos o más personas diversas, responde de los casos fortuitos hasta que se realice la entrega (artículo 1096.3º CC). Por el contrario, cuando la pérdida de la cosa sobrevenida por caso fortuito acontezca antes de la mora, esto es, antes de que venza el plazo para entregarla, el riesgo de la pérdida lo soporta el acreedor.

a) Desde que nace la obligación de entregar la cosa, corresponden al acreedor sus frutos (artículo 1095 Código Civil), habiendo apuntado la doctrina que con ello se compensan al acreedor los riesgos que soporta de una posible pérdida. El derecho sobre los frutos es un derecho de crédito, puesto que el derecho real sobre ellos y la cosa fructífera nace cuando ambos sean entregados (necesidad de título y modo para adquirir derechos reales, artículos 609 y 1095 del Código Civil). b) El acreedor ostenta también el derecho a exigir la entrega de la cosa por medios distintos, según sea ésta específica o genérica, de tal manera que cuando la cosa es específica puede exigir al deudor a que entregue dicha cosa, y no otra distinta, (artículo 1096.1º Código Civil), mientras que si la cosa es genérica, le cabe al acreedor compeler al deudor a entregar una que no sea de calidad superior ni inferior dentro de las de su género, o bien pedir que, a expensas del deudor, se cumpla la obligación (es decir, que se adquiera la cosa y se entregue, siempre que ello sea posible). Esto significa que en las obligaciones de dar, siempre que sea posible cabe exigir el cumplimiento forzoso en forma específica, lo que refrendan también los artículos 701 a704 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Recuerde que

• Las obligaciones positivas de dar podemos definirlas como aquellas que tienen por objeto la actividad dirigida a la entrega de una cosa. • Del lado del deudor, el obligado a dar alguna cosa está también obligado a conservarla con la diligencia de un buen padre de familia. • Desde que nace la obligación de entregar la cosa, corresponden al acreedor sus frutos.

¿Cuáles son las 6 fuentes de las obligaciones?

Fuentes de las Obligaciones Las fuentes de las obligaciones se refieren a los hechos o circunstancias que generan la obligación de una persona hacia otra. Las fuentes de las obligaciones en el derecho son el contrato, los actos ilícitos, los hechos jurídicos, la declaración unilateral de voluntad, la gestión de negocios y el enriquecimiento ilícito.

Contrato Es el acuerdo de voluntades mediante el cual dos o más personas se obligan a cumplir con ciertas obligaciones.En el contrato, las partes pueden establecer diversas obligaciones, como el pago de un precio, la entrega de un bien o la realización de un servicio. Las obligaciones establecidas en el contrato deben ser cumplidas por ambas partes, y en caso de incumplimiento, se pueden establecer las sanciones correspondientes.Es importante destacar que para que el contrato sea válido como fuente de obligaciones, debe cumplir con los requisitos de forma y fondo establecidos por la ley.

Además, en caso de disputas o incumplimiento, se pueden recurrir a medios legales para resolver la situación, como la mediación, el arbitraje o el juicio ordinario.

Actos ilícitos Hechos jurídicos Declaración unilateral de voluntad: Gestión de negocios Enriquecimiento ilegítimo Para que el enriquecimiento ilícito sea considerado una fuente de obligaciones, es necesario que se cumplan ciertos requisitos, como la existencia de un beneficio o ganancia obtenida de manera ilegal, la ausencia de una justificación legal o causa legítima, y el perjuicio causado a una parte afectada.

Son las acciones u omisiones que causan un daño a otra persona, y que obligan al responsable a reparar el daño causado.En caso de que se cometa un acto ilícito, el responsable está obligado a reparar el daño causado a la víctima, y a indemnizarla por los perjuicios sufridos.

Esto implica el cumplimiento de una obligación para el responsable del acto ilícito, que puede ser el pago de una cantidad de dinero o la reparación del bien dañado.Para que el acto ilícito sea considerado fuente de obligaciones, es necesario que se cumplan ciertos requisitos, como la existencia de un daño o perjuicio causado a la víctima, la relación causal entre el acto ilícito y el daño, y la imputabilidad del acto ilícito al responsable.Son los acontecimientos que, por sí mismos o por la ley, crean, modifican o extinguen obligaciones, como por ejemplo, el nacimiento, la muerte o la prescripción de una deuda.Existen dos tipos de hechos jurídicos: los hechos jurídicos naturales y los hechos jurídicos humanos.Los hechos jurídicos naturales son aquellos acontecimientos que ocurren en la naturaleza y que tienen efectos jurídicos, como un terremoto que causa daños a una propiedad.Los hechos jurídicos humanos, por su parte, son aquellos actos o acontecimientos realizados por las personas que tienen efectos jurídicos, como el nacimiento de una persona, la muerte de otra, la adopción de un menor o la celebración de un matrimonio.En ambos casos, estos hechos pueden generar obligaciones para las personas involucradas.

Por ejemplo, el nacimiento de una persona genera la obligación de los padres de cuidar y proteger al recién nacido. Del mismo modo, la muerte de una persona genera la obligación de los herederos de administrar su patrimonio y de cumplir con las disposiciones testamentarias.Es la manifestación de una sola persona que crea obligaciones para ella misma, como por ejemplo, la promesa de una recompensa por una acción determinada.La voluntad unilateral puede ser una fuente de obligaciones en ciertas circunstancias.

En el derecho mexicano, la declaración unilateral de voluntad se considera una fuente de obligaciones cuando la persona que la realiza se compromete a realizar una acción o a abstenerse de hacer algo, y esa acción o abstención crea una obligación para ella misma.Un ejemplo de la declaración unilateral de voluntad como fuente de obligaciones puede ser una promesa de recompensa.

Si una persona promete una recompensa por la realización de una acción determinada, esa promesa puede crear una obligación para la persona que la realiza, siempre y cuando se cumplan los términos de la promesa.La declaración unilateral de voluntad sólo puede crear obligaciones para la persona que la realiza, y no para la persona que recibe la promesa o la donación.

Además, para que la declaración unilateral de voluntad sea válida como fuente de obligaciones, debe cumplir con los requisitos de forma y fondo establecidos por la ley.Es la realización voluntaria y sin mandato de una actividad encaminada a beneficiar a otra persona, que obliga al gestor a responder por los actos realizados.En este caso, la persona que realiza la gestión de negocio adquiere obligaciones en nombre del propietario del negocio, lo que significa que se genera una obligación para el propietario de cumplir con los compromisos adquiridos por la persona que actuó en su nombre.Para que exista la gestión de negocio es necesario que se cumplan ciertos requisitos, como la ausencia de una autorización expresa por parte del propietario del negocio, el consentimiento tácito del propietario, y la realización de una actividad comercial o empresarial en nombre del propietario.Es el beneficio obtenido por una persona a expensas de otra sin causa justificada, lo que obliga a la persona enriquecida a devolver el beneficio obtenido.En este caso, la persona que obtiene un enriquecimiento ilícito está obligada a devolver el beneficio o la ganancia obtenida de manera ilegal, y a indemnizar a la parte afectada por el perjuicio causado.

: Fuentes de las Obligaciones

¿Dónde se clasifican las obligaciones?

4. Conclusiones – Las modalidades de las obligaciones están plasmadas en nuestro Código Civil, Así, tenemos a las obligaciones de dar (título I); obligaciones de hacer (título II); obligaciones de no hacer (título III); obligaciones alternativas y facultativas (título IV); las obligaciones divisibles e indivisibles (título V) y a las obligaciones mancomunadas y solidarias (título VI).

  • Todas ellas pertenecientes a la Sección Primera (las obligaciones y sus modalidades) del Libro VI (las obligaciones).
  • Dejándose afuera a las llamadas obligaciones conjuntivas y a otros criterios de clasificación de las obligaciones desarrollados en la doctrina.
  • La clasificación de las obligaciones por la naturaleza de su prestación corresponde a las obligaciones de dar, de hacer y de no hacer.

La obligación de dar implica que el deudor haga entrega física o jurídica a su acreedor de un bien. Pudiendo ser este un bien cierto, un bien incierto o uno fungible. Un bien cierto es aquel bien específico (un auto, un departamento), un bien incierto es aquel determinado al menos en su especie y cantidad (art.1142) (2 kilos de papa Huayro) y un bien fungible es aquel bien que resulta de fácil intercambio o reemplazo.

Las obligaciones de hacer son aquellas actividades, acciones o trabajos desplegados por el deudor de una obligación con miras a la satisfacción del interés de su acreedor. Pudiendo ser obligaciones de hacer propiamente dichas las que se agotan tras su realización (servicio profesional) u obligaciones de hacer que terminen en un dar (construcción de un inmueble para su posterior entrega).

Las obligaciones de hacer desbordan el derecho civil estando presentándose también en otras áreas del derecho como el administrativo, tributario, comercial, etc. Las obligaciones de no hacer son aquellas abstenciones a las que se compromete el deudor que pueden involucrar también un no dar (secreto profesional, obligación de no revelar el secreto de la fórmula de la Coca-Cola, no construir una edificación, etc.).

¿Cuáles son las principales fuentes de las obligaciones?

Fuentes de las obligaciones Las fuentes de las obligaciones son los hechos jurídicos que dan origen a ellas. Justiniano señaló cuatro fuentes de las obligaciones: contratos, delitos, cuasicontratos y cuasidelitos. Sin embargo, a lo largo del Corpus iuris encontramos varias citas que demuestran que, para los bizantinos, estas cuatro fuentes no agotaban la materia en cuestión, mencionando como fuentes adicionales la pollicitatio y el votum.

El contrato puede definirse como un acuerdo entre varias personas, que tiene por objeto producir una o más obligaciones civiles. El delito es un hecho humano contrario al derecho y castigado por la ley. El cuasicontrato es una figura parecida al contrato por su licitud y sus consecuencias, pero en el cual no se encuentra el consentimiento entre los sujetos como elemento constitutivo, lo cual separa los cuasicontratos de los contratos. El cuasidelito es un acto ilícito, pero que el derecho romano no clasificaba entre los delitos. Produce una obligación entre el autor del acto y el perjudicado.

En relación a la pollicitatio, consistía en la oferta hecha al público en general. El votum eran ofertas hechas por justa causa a una ciudad o un templo. : Fuentes de las obligaciones

¿Cuál es la fuente más importante de las obligaciones?

Biblioteca – artículos electrónicos Capitulo II. Fuentes de las Obligaciones.1.- El contrato como fuente de las obligaciones En el capítulo anterior se estudió qué es una obligación, los elementos de las obligaciones, los tipos de obligaciones que existen según la doctrina, las diferencias que hay entre las distintas clases de obligaciones.

Ahora nos toca tratar cómo nacen o llegan a tener vida las obligaciones, es decir, cuál es la causa generadora de las mismas. La más autorizada doctrina nos explica que toda obligación tiene su fuente u origen en la ley, que ésta es la única fuente legítima -causa- del nacimiento de todo lazo o nexo jurídico -obligación-; sin embargo, si bien es cierto que en cualquier sistema de derecho escrito como el nuestro, la obra del legislador es en último término la causa generadora de las obligaciones, no menos cierto resulta que la ley por sí sola no es la causa única de su nacimiento, sino que por el contrario, lo que da vida a las obligaciones son los diferentes acontecimientos naturales y acciones humanas -hechos y actos jurídicos- que actualizan los supuestos normativos contenidos en la ley.

Así lo sostiene el gran civilista francés Bonnecase en su obra «Elementos de Derecho Civil, Derecho las Obligaciones, de los Contratos y del Crédito», cuando dice que: «Al mismo tiempo, estamos obligados a declarar que las obligaciones, ya se deriven de actos o de hechos jurídicos, encuentran su origen en la ley, erigida por tanto como fuente suprema de las obligaciones.- Se hace bien al considerar la cuestión en todos sus aspectos; siempre se encontrará la ley, en el sentido amplio del término, como origen de los efectos del acto y del hecho jurídicos.

  1. Por tanto el mecanismo jurídico constituido por estas dos nociones técnicas, tiene por objeto inmediato la aplicación de la ley, sin que pueda tener otro.
  2. Las situaciones jurídicas que de ella se derivan son sus consecuencias mediatas, ya se trate de obligaciones o de derechos reales «.
  3. Continuando con nuestra exposición, diremos que por hecho jurídico debemos entender aquel acontecimiento natural o del hombre que el derecho toma en cuenta para atribuirles consecuencias jurídicas.

En tanto que por acto jurídico se entiende la manifestación exterior de la voluntad que se hace con el fin de crear, transmitir, modificar o extinguir una obligación o un derecho y que esa manifestación de voluntad produzca el efecto deseado por su autor, existiendo de tal manera actos en los que sólo interviene una voluntad, llamados unilaterales, y aquellos en que es necesaria la concurrencia de dos o más voluntades, denominados actos bilaterales; los hechos jurídicos pueden ser voluntarios e involuntarios, y aquellos a su vez lícitos e ilícitos.

  • Tenemos así que son fuentes de las obligaciones los actos y los hechos jurídicos que producen consecuencias jurídicas, estableciéndose una clasificación de las mismas en fuentes contractuales y fuentes extracontractuales.
  • Las fuentes contractuales son precisamente aquellas obligaciones que nacen en virtud de la celebración de un contrato o de un convenio, y las extracontractuales son todas aquellas obligaciones que no se derivan de la celebración de un contrato ni de un convenio, sino por una declaración unilateral de voluntad, en virtud de una gestión de negocios, por enriquecimiento ilegítimo o bien por responsabilidad civil.
  • A continuación, y en atención a los alcances de este trabajo, haremos primeramente un breve análisis de las fuentes contractuales y extracontractuales de las obligaciones.

1.- EL CONTRATO.

  1. El Código Civil del Estado de Michoacán, al igual que las diversas codificaciones civiles que rigen en las demás entidades federativas del nuestro país, contemplan como primer fuente de las obligaciones, al contrato; el cual encuentra su definición legal en el artículo 1650 de nuestra Ley civil en los siguientes términos: «Convenio es el acuerdo de dos o más personas para crear, transferir, modificar o extinguir obligaciones».
  2. Ahora bien, el contrato es la principal fuente de las obligaciones por su constante celebración en la vida diaria de cualquier sociedad, prueba de ello es que tiene una regulación minuciosa y preferente en la ley civil, según se aprecia de la lectura del articulado contenido en el Capítulo Primero, Título Primero, del Libro Cuarto del Código Civil estatal; asimismo, las normas contractuales son aplicables de forma subsidiaria, por disposición expresa del artículo 1718 del ordenamiento en cita, a todos los convenio y actos jurídicos, en lo que no se opongan a la naturaleza de éstos o a disposiciones especiales de la ley sobre los mismos.
  3. De lo anteriormente dicho, concluimos la importancia que tiene la exposición previa de esta fuente obligacional, para la correcta comprensión del presente trabajo.
  4. ELEMENTOS DE LOS CONTRATOS.

Podemos clasificar a los elementos del contrato en dos categorías: a) elementos de existencia, que son aquellos sin los cuales no existirían contratos, es decir, son aquellos requisitos cuya presencia dan vida jurídica al acto jurídico llamado contrato; y, b) elementos de validez, que son los requisitos que perfeccionan la existencia del contrato y sin los cuales podría anularse aquél.

Tales requisitos están contemplados expresamente en nuestro ordenamiento civil en los artículos 1652 y 1653. ELEMENTOS DE EXISTENCIA. Los elementos de existencia son dos, a saber: el consentimiento y el objeto. a) EL CONSENTIMIENTO. El consentimiento es el acuerdo de voluntades entre las partes sobre el objeto materia del contrato.

En su formación se pueden distinguir con claridad dos momentos esenciales: la oferta y la aceptación. La oferta es una proposición realizada por uno de los contratantes a otro sobre un asunto de interés jurídico; mientras que la aceptación es el plegamiento de la voluntad de un contratante a la oferta inicial, muchas veces previa contraoferta realizada por el otro contratante.

Al respecto, opina Rojina Villegas que: «El proceso psicológico que precede a la formación de un contrato comprende la discusión de la oferta y la aceptación, toda vez que no siempre la oferta es aceptada lisa y llanamente, sino que la aceptación puede darse en forma condicional o introduciendo modificaciones.

Si la oferta no es aceptada en los términos en que se haya hecho, desde el punto de vista jurídico, el oferente no está obligado a mantenerla. Si el contrato es entre presentes, la oferta debe aceptarse inmediatamente; si es modificada, el oferente no tiene obligación de sostenerla.

  • VICIOS DEL CONSENTIMIENTO
  • Para la formación de un contrato válido, el consentimiento debe reunir los siguientes requisitos: a) capacidad de los contratantes; b) ausencia de vicios del consentimiento, y c) una forma especial de manifestación del consentimiento, cuando la ley así lo exige.
  • La capacidad de los contratantes puede dividirse en capacidad de goce y capacidad de ejercicio.
  • Por capacidad de goce se entiende la aptitud que la ley reconoce a una persona para ser titular de derechos y obligaciones.
  • En tanto que la capacidad de ejercicio es la facultad para usar o poner en práctica esos derechos y obligaciones.
  • Según disposición expresa del artículo 16 del Código Civil del Estado, la capacidad de goce se adquiere por el nacimiento y se pierde por la muerte, sin embargo, las personas físicas tienen derecho a la protección de la ley desde su nacimiento.
  • La capacidad de ejercicio en principio es reconocida a toda persona, sin embargo, por razones de interés social la ley impone restricciones para su ejercicio a fin de proteger a cierta clase de personas, como son los menores de edad, los mayores de edad privados de inteligencia por locura, idiotismo o imbecilidad, aun cuando tengan intervalos lúcidos; los sordomudos que no saben leer ni escribir, los ebrios consuetudinarios y los que habitualmente hacen uso inmoderado de drogas enervantes.
  • Por último es conveniente precisar que no se debe confundir la capacidad de ejercicio con la legitimación en general, consistente ésta en las condiciones especiales que la ley exige para adquirir y tener determinados derechos o bien para ejercitar éstos.
  • A continuación nos ocuparemos del estudio de los vicios del consentimiento que pueden afectar la validez del consentimiento.

El error es «la falsa apreciación o conocimiento de una o realidad, o el total desconocimiento de ella. Esto origina en el sujeto la deformación de su voluntad; es decir, un sentido distinto al que se hubiera formado de no existir tal circunstancia». La doctrina suele distinguir cuatro tipos de errores que pueden afectar el consentimiento de los contratantes: el error obstáculo o error impediente, que se da cuando los contratantes se forman un juicio equivocado o concepto erróneo sobre la naturaleza del contrato o sobre la identidad de la cosa (error in negotio y el error in corpore).

El error nulidad puede consistir en un error de hecho o en un error de derecho, el cual otorgará acción de nulidad siempre y cuando recaiga sobre el motivo determinante de la voluntad de cualquiera de los contratantes, pero a condición de que en el acto de la celebración se declare ese motivo, o bien, que se pruebe por las circunstancias del mismo contrato que se celebró éste en el falso supuesto que lo motivó y no por otra causa.

El error indiferente es aquel que no afecta la validez del contrato, ya que se reduce al hecho de contratar en condiciones más onerosas o desfavorables a las que originalmente se pensó. Por último, el error rectificable o de cálculo es aquel que da lugar a una rectificación de carácter aritmético.

El dolo y la mala fe merecen ser analizados de manera conjunta debido a su íntima relación. «El dolo es cualquier sugestión o artificio que se emplee para inducir a error o mantener en él a alguno de los contratantes. Se entiende por mala fe la disimulación del error de uno de los contratantes, una vez conocido (artículo 1814).

Ahora bien, el dolo o mala fe de una de las partes y el que proviene de un tercero, anulan el contrato si ha sido la causa determinante de este acto jurídico. Esto quiere decir que, a causa de él, el negocio ha podido realizarse. El motivo que vicia la voluntad es el error provocado por las maniobras, que hacen que la víctima incurra o permanezca en el error».

Complementando los anteriores conceptos transcritos diremos que el dolo implica una actitud activa de uno de los contratantes, mediante el uso de un engaño, maquinaciones o artificios, para hacer caer en el error al otro; sin embargo, si ambos contratantes proceden con dolo, ninguno de ellos puede alegar la nulidad del acto o reclamar indemnización alguna.

La mala fe no es otra cosa que la disimulación del error en que se encuentra uno de los contratantes, una vez conocido, para que el otro se obligue bajo esa falsa creencia. Implica una actitud pasiva por parte de un contratante con la finalidad de el otro no salga de su error.

Tanto el dolo como la mala fe dan origen a una nulidad relativa, razón por la cual sólo es oponible por quien los sufra; sin embargo, el acto jurídico así viciado de nulidad, puede ser confirmado o ratificado por el cumplimiento voluntario de las partes, extinguiéndose la acción de nulidad. Por último, existe una clase de dolo que no da lugar a la nulidad del contrato, es el conocido como dolo bueno; éste existe cuando una de las partes exagera las cualidades de la cosa materia del contrato, a fin de despertar el interés excesivo del otro por la celebración del contrato, generalmente se da en las relaciones entre los comerciantes y consumidores.

La violencia se puede dividir en física o moral, siendo aquélla la que por medio del dolor se coacciona la voluntad para que se exteriorice en la celebración del acto jurídico, y la violencia moral, cuando por medio de amenazas o intimidaciones se ponen en peligro los bienes jurídicos más apreciados del autor del acto jurídico o de sus familiares más cercano.

Así lo dispone el artículo 1677 del Código Sustantivo Civil dispone que «Hay violencia cuando se emplea fuerza física o amenazas que importen peligro de perder la vida, la honra, la libertad, la salud, o una parte considerable de los bienes del contratante, de su cónyuge, de sus ascendientes o de sus parientes colaterales dentro del segundo grado».

Por lo que respecta al temor reverencial o temor de desagradar a las personas a quienes se debe sumisión y respeto, no basta para viciar la voluntad (artículo 1678 del Código Civil Estatal). La violencia provoca la nulidad relativa del contrato, ya provenga ésta de uno de los contratantes o de un tercero interesado o no en su celebración.

  1. No se puede renunciar su acción para lo futuro, sin embargo, si se confirma el acto una vez que cese la violencia, se torna válido por ratificación.
  2. El concepto legal de lesión se encuentra contenido en el artículo 14 de nuestra legislación civil sustantivo en los siguientes términos: «Cuando alguno por su ignorancia, inexperiencia o miseria se ve obligado a celebrar un contrato leonino o a contraer obligaciones evidentemente desproporcionadas a las que él recibió, tiene derecho a pedir la rescisión del contrato, y de ser ésta imposible, la reducción de sus obligaciones.

El derecho otorgado por este artículo no es renunciable y durará un año». Solamente existe lesión cuando hay una notoria desproporción entre lo que se da y lo que se recibe. B) EL OBJETO. El segundo elemento de existencia de los contratos es el objeto, sin embargo, conviene precisar que no hay que confundir el objeto de la obligación con el objeto del contrato, ya que aquél es la debe precisarse como la conducta genérica que el obligado debe realizar y que según precisamos en capítulo primero de este trabajo puede consistir en un dar, un hacer o una abstención.

  • En tanto que el objeto de los contratos consiste precisamente en el contenido de esa prestación, es decir, la cosa que el deudor debe dar o el hecho que éste debe hacer o no hacer.
  • Así lo disponer expresamente el artículo 1682 del Código Civil de nuestra entidad al disponer que «Son objeto de los contratos: I.- La cosa que el obligado debe dar; II.- El hecho que el obligado debe hacer o no hacer».

El dispositivo 1683 del precitado ordenamiento prescribe que: «La cosa objeto del contrato debe: 1° Existir en la naturaleza.2° Ser determinada o determinable en cuanto a su especie.3° Estar en el comercio». Mientras que el diverso numeral 1685 señala que el hecho positivo o negativo, objeto del contrato, deber ser posible y lícito.

  1. Por objeto posible debe entenderse que se refiere tanto a una posibilidad de carácter físico como jurídico.
  2. El objeto cosa es físicamente posible cuando está en la naturaleza, esto es, que la cosa exista al momento de celebrarse el contrato.
  3. Sin embargo, es preciso aclarar que las cosas futuras también pueden ser objeto de un contrato, siempre y cuando la futura existencia del objeto pueda darse conforme a la naturaleza y las partes estén conscientes de que se contrata sobre un objeto que no existe en el presente, pero que tienen la seguridad de que va existir; sin embargo el artículo 1684 de la Legislación Civil del Estado prohibe que pueda ser objeto de un contrato la herencia de una persona viva, aun cuando ésta preste su consentimiento.

Por su parte, podemos decir que el objeto cosa es jurídicamente posible cuando está en el comercio, ya que solamente son objeto de los contratos civiles las cosas que son susceptibles de entrar en el patrimonio de los particulares; por tanto, no son jurídicamente posibles, como objeto de un contrato, los bienes del dominio público y los de uso común.

Por lo que ve a la imposibilidad física y jurídica del objeto hecho, el Código Civil en el dispositivo 1686 dispone literalmente que: «Es imposible el hecho que no puede existir porque es incompatible con una ley de la naturaleza o con una norma jurídica que debe regirlo necesariamente y que constituye un obstáculo insuperable para su realización».

La licitud en el objeto, se hace consistir en que la cosa o hecho materia del contrato no sea contrario a las leyes de orden público, a la leyes prohibitivas o a las buenas costumbres. Cuando hablamos de un objeto determinado o cierto, nos referimos a aquellas cosas que se identifican por sus características o notas individuales, del tal manera que solamente una cosa corresponde a esa descripción, por ejemplo, el lote número 15, ubicado en la manzana 2, del fraccionamiento «Las Canteras» de la ciudad de Morelia, Michoacán.

  1. En tanto que los objetos determinables constituyen las cosas designadas de manera genérica en el contrato, es decir, no que no pueden identificarse en su individualidad, sino que se determinan por su peso, número o medida, por su especie, calidad y cantidad.
  2. Una última característica que debe reunir el objeto materia del contrato es su estimación pecuniaria, ya como lo consideran la mayoría de los autores, el contrato como fuente de obligaciones se encuentra ubicado dentro del ámbito patrimonial, razón por la cual todo objeto (hecho o cosa) materia de un contrato debe ser susceptible de valorarse en dinero, ya que en caso de incumplimiento del contrato, el responsable está obligado a pagar los daños y perjuicios causados por su incumplimiento.2.- Declaración Unilateral de la Voluntad.

Otra de las formas que dan origen a una obligación es la declaración unilateral de la voluntad, respecto de la cual algunos juristas opinan que la obligación, por tratarse de una relación jurídica, no puede darse si no existe un acuerdo de voluntades; frente a tal opinión, otros autores aceptan que una obligación puede ser creada por la sola voluntad de una de la partes, afirmando que alguien puede ser obligado por la simple declaración de su voluntad; y una tercera postura, nos indica que la manifestación de voluntad no obliga a su autor hasta en tanto esa manifestación de voluntad es aceptada por aquel a quien va dirigida, es decir, que la declaración unilateral de voluntad es o constituye una fuente de obligaciones, pero solamente en casos excepcionales.

Esta fuente de obligaciones se basa esencialmente en que origina por la sola voluntad del deudor y se encuentra regulada en los artículos del 1719 al 1739 del Código Civil del Estado y reglamenta cuatro formas de declaración unilateral de la voluntad, como son: la oferta al público, la promesa de recompensa, la estipulación a favor de tercero y la expedición de documentos civiles a la orden o al portador.

a) LA OFERTA AL PUBLICO. La oferta al público se encuentra regulada en el artículo 1719 del Código Civil del Estado, que dispone: «El hecho de ofrecer el público objetos en determinado precio, obliga al dueño a sostener su ofrecimiento»; esta forma de declaración de voluntad obliga a la persona que ofrece en venta un objeto, a cumplir con lo ofrecido, ya que para que dicha obligación se origine, basta la sola voluntad del oferente.

  1. B) LA PROMESA DE RECOMPENSA.
  2. La promesa de recompensa se contempla en los artículos del 1710 al 1725 del Ordenamiento legal precitado, disponiendo el primero de los preceptos «El que por anuncios u ofrecimientos hechos al público se compromete a alguna prestación a favor de quien llene determinada condición o desempeñe cierto servicio, contrae la obligación de cumplir lo prometido».

Esta obligación surge por medio de anuncios públicos, promete una recompensa a quien realice la prestación que se determine en la publicación, quedando obligado el promitente por su declaración de voluntad a entregar la recompensa prometida cuando se ha realizado la prestación.

  1. La estipulación en favor de tercero es otra de las figuras que nuestra Legislación Sustantiva Civil, en su artículo 1721, reglamenta como declaración unilateral de voluntad, y consiste en la declaración de voluntad hecha por el promitente al momento de celebrarse un contrato, por medio de la cual se obliga a petición del estipulante a cumplir una determinada prestación a favor de un tercero al contrato celebrado, es decir, el estipulante declara a cargo del promitente cierta obligación que éste deberá llevar a cabo a favor del tercero; se trata, pues, de una promesa contenida en un contrato de beneficiar a un tercero, en la que intervienen como sujetos: El promitente, el estipulante y un tercero; el promitente es quien emite su voluntad obligándose a favor de un tercero; el estipulante es quien tiene interés jurídico de que el promitente se obligue a favor del tercero que no interviene en el contrato celebrado; y el tercero es aquella persona ajena al contrato que resulta ser el beneficiario de la promesa contenida en el mismo.
  2. Para el nacimiento de la obligación que nos ocupa, la voluntad del tercero no es necesaria, porque precisamente se trata de una obligación que emana de la declaración unilateral de voluntad del promitente.

Esta obligación surge en el mismo momento en que se perfecciona el contrato en que se ha estipulado, por lo cual el tercero, a partir de dicho momento, tiene derecho de exigir del promitente el cumplimiento de lo estipulado en su favor. d) LOS TITULOS CIVILES A LA ORDEN O AL PORTADOR.

  • Otra fuente de las obligaciones lo constituye el enriquecimiento ilegítimo, éste deriva de un hecho voluntario lícito, mediante el cual aquel que sin causa se enriquece en perjuicio de otro, está obligado a indemnizarlo de su empobrecimiento en la medida que él se ha enriquecido.
  • El enriquecimiento ilegítimo básicamente estriba en que no existe una causa eficiente que justifique la disminución de un patrimonio y el aumento de otro, y que además no exista una causa jurídica que explique el desplazamiento total o parcial de un patrimonio al de otra persona, por lo que tal fuente de obligaciones tiene como elementos:
  • a) El enriquecimiento de una persona;
  • b) El empobrecimiento de otra;
  • c) Una relación de causalidad entre el enriquecimiento y el empobrecimiento;
  • d) Que no exista causa jurídica que justifique el empobrecimiento de un patrimonio y el enriquecimiento de otro.
  • La regulación del hecho jurídico que nos ocupa, tiene como finalidad la de evitar que el beneficio obtenido por una persona sin que exista una causa que lo justifique, origine perjuicios a otra que se ha empobrecido por el enriquecimiento de aquélla cuando haya relación entre las dos circunstancias, que obliga al enriquecido a restituir al que se ha empobrecido en la medida del empobrecimiento sufrido, es decir, deberá de restituir el importe de su ganancia.
  • Uno de los casos del enriquecimiento ilegítimo es el pago de lo indebido que ocurre cuando no habiendo relación jurídica entre dos personas, una de ellas entrega una cosa a la otra con el propósito de cumplir con una obligación inexistente, en este caso existe un enriquecimiento ilegal, en virtud de que el que recibe el pago obtiene una ganancia con perjuicio del que efectúa el pago, quien no tiene porque hacerlo.

5.- La Gestión de Negocios.

  1. La gestión de negocios es otra fuente de las obligaciones, que se contempla en los artículos 1754 al 1767 del Código Civil de la Entidad, los cuales nos indican: «El que sin mandato y sin estar obligado a ello se encarga de un asunto de otro, debe de obrar conforme a los intereses del dueño del negocio».
  2. Esta fuente de obligaciones estriba en la intervención voluntaria de una persona que no tiene mandato ni obligaciones en los negocios de otra persona que está ausente o bien impedida para atender sus negocios, con la finalidad de evitar le sean causados perjuicios o que con tal intervención ésta obtenga beneficios.
  3. Este hecho jurídico genera obligaciones a cargo de los sujetos que intervienen en esta figura jurídica, como lo constituye el gestor del negocio y el dueño del negocio, el primero tiene la obligación de desempeñar su encargo con toda la diligencia que emplea en sus negocios propios, debe además actuar de conformidad a los intereses del dueño del negocio, debe también avisar de su gestión al dueño y esperar que éste decida si está de acuerdo o no con su gestión, tiene el deber de continuar con su gestión hasta que concluya el asunto, así como a rendir cuentas de su gestión y si el dueño desaprueba la gestión realizada, deberá restituir las cosas en el estado en que originalmente se encontraban e indemnizar al dueño los perjuicios causados por su intervención; el dueño del negocio tiene como obligación la de pagar los gastos hechos por el gestor, siempre y cuando el negocio se hubiese gestionado de manera útil, y además deberá responder de las obligaciones contraidas por el gestor con motivo de su administración.
  4. Ahora bien, una vez que se han analizado las fuentes de las obligaciones antes mencionadas, se puede evidenciar que uno de los propósitos primordiales del derecho es preservar la paz social y la convivencia humana, pero aún con esto, con frecuencia en nuestra sociedad ocurre que la conducta de algunas personas afecta los derechos de otros; esta conducta, la que el Derecho denomina hecho jurídico, ha dado lugar a la creación de instituciones como las antes analizadas, con las que se pretende evitar se afecten los derechos de las personas.

Es además una norma de equidad que el que cause daños a otro tenga la obligación de repararlos en la medida que los ha causado, por lo que esta conducta puede además ser una conducta ilícita en virtud de que su autor obra en contra de la ley, observándose con lo anterior la obligación que tienen las personas de respetar los derechos no propios, entre los que encontramos no solamente los relativos a la propiedad, sino también a la vida, a la salud, por lo que resulta contrario a derecho que se cause un daño sin que medie un motivo justificado para ello, y más aún, el que se cause un daño y que éste no sea reparado por su autor.

  • En prevención de alguno de los supuestos citados, nuestra legislación concede a los afectados por una de estas conductas, el derecho de reclamar del autor los daños, la reparación de éstos que es a lo que se llama responsabilidad civil.
  • La responsabilidad civil es pues, la obligación que surge a cargo del autor de un daño causado a un tercero, de reparar o indemnizar a éste en los daños causados, refiriéndonos con lo anterior a la responsabilidad que no emana del incumplimiento de un contrato, sino de un hecho jurídico de una persona que causa daños y perjuicios a un tercero y que tiene como consecuencias jurídicas la reparación de los daños ocasionados, es decir, a la responsabilidad civil extracontractual.

Esta fuente de obligaciones se encuentra reglamentada por los artículos del 1768 al 1792 del Código Civil del Estado, mismos que establecen dos especies de responsabilidad civil, dividiendo a ésta en objetiva y subjetiva.

  • LA RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA.
  • Dispone el artículo 1771 del Código Civil del Estado, cuando una «persona hace uso de los mecanismos, instrumentos, aparatos o sustancias peligrosas por sí mismos, por la velocidad que desarrollen, por su naturaleza explosiva o inflamable, por la energía de la corriente eléctrica que conduzcan o por otras causas análogas, está obligada a responder del daño que cause, aunque no obre ilícitamente, a no ser que demuestre que ese daño se produjo por culpa o negligencia inexcusable de la víctima».
  • Del contenido del numeral transcrito se puede definir a la responsabilidad civil objetiva como la obligación que tiene aquel que hace uso de cosas peligrosas, de reparar los daños que causen a otros.
  • Esta fuente de obligaciones se origina por el uso lícito de una cosa peligrosa, independientemente de la ilicitud de la conducta del causante del daño, que obliga al que la utiliza a reparar el daño causado, se le conoce también como Teoría de la Responsabilidad por el Riesgo Creado, en virtud de que esta obligación nace por el riesgo que se crea al usar una cosa peligrosa que, en caso de causar daños, se traducirá en la necesidad de reparar los mismos.
  • Basta pues, con que al utilizarse un objeto peligroso se cause un daño, para que con ello, el que se sirva de dicho objeto, esté obligado a repararlo, por lo que la causación de un daño por el uso de una cosa peligrosa es el fundamento de la responsabilidad objetiva y el obligado sólo puede librarse de reparar el daño si demuestra que el daño se produjo por negligencia inexcusable de la víctima.
  • La responsabilidad civil objetiva tiene como elementos los siguientes:
  • a) La utilización de una cosa peligrosa.
  • b) La existencia de un daño.
  • c) Una relación de causalidad entre el hecho y el daño producido.
  • Respecto del primero de los elementos precitados, el artículo transcrito con anterioridad enuncia como cosas peligrosas los mecanismos, aparatos o substancias que por su naturaleza puedan crear un riesgo, debiéndose entender por tales a aquellos objetos que, aunque útiles, cuando éstos se encuentran funcionando puedan constituir un riesgo y no así el que deba considerar como objetos peligrosos únicamente los que se precisan en el artículo 1771 del Código Civil del Estado, en virtud de que día con día se crean objetos o se ejercen actividades nuevas que encuadran en el supuesto de cosas peligrosas.
  • El segundo elemento de la responsabilidad objetiva, que se refiere a la existencia de un daño, estriba en el daño sufrido en el patrimonio de una persona por el uso de una cosa peligrosa; este daño, de carácter patrimonial, tratándose de daños causados a las cosas, dará lugar a la reparación íntegra del daño causado, ya sea restituyendo las cosas al estado que tenían antes de producirse el daño, y si esto no fuere posible, se deberá cubrir en el pago de una indemnización; para indemnizar el daño causado a personas, se acudirá a las cuotas que establece la Ley Federal del Trabajo.
  • Es dable mencionar que en la responsabilidad objetiva únicamente se indemnizará el daño patrimonial y no el moral que establece el artículo 1774 del Código Civil en cita.
  • La relación entre el hecho y el daño producido que hemos señalado como tercer elemento de la responsabilidad civil objetiva, consiste en que el daño causado a la víctima sea una consecuencia inherente a la utilización de un objeto peligroso.
  • Lo manifestado nos lleva a determinar que el afectado, al pedir la reparación de los daños causados, lo único que deberá acreditar es que el daño se produjo por la utilización de un objeto peligroso de que se sirvió la persona a quien se va a exigir tal obligación.
  • LA RESPONSABILIDAD CIVIL SUBJETIVA.
  • El concepto de responsabilidad civil subjetiva lo encontramos en el artículo 1786 del Código Civil del Estado, que indica: «El que obrando ilícitamente o contra las buenas costumbres causa un daño a otro, está obligado a repararlo, a menos que demuestre que el daño se produjo como consecuencia inexcusable de la víctima».
  • En este caso, la fuente que da nacimiento a la obligación de reparar los daños causados, que es a lo que se denomina responsabilidad civil, lo es una conducta contraria a la ley, que causa daños.
  • La base de la responsabilidad subjetiva lo es que exista esa conducta ilícita y dañosa, pero además, que exista culpa en el autor del daño, es decir, que por negligencia o con intención se causen daños a otro, por lo que si una persona viola la ley con culpa y causa un daño, incurre en responsabilidad civil y nace a su cargo la obligación de reparar los daños causados.
  • El hecho ilícito que da nacimiento a la responsabilidad subjetiva, requiere de la existencia de los siguientes elementos:
  • a) La comisión de un daño;
  • b) La culpa;
  • c) La relación de causa a efecto entre el hecho y el daño causado.
  • La existencia del daño es esencial para que exista la obligación de repararlo a cargo de su autor, el daño que se cause puede ser de carácter patrimonial o moral, y en ambos casos nuestra ley establece la forma en que debe ser reparado.

El daño se traduce en una pérdida no sólo del carácter patrimonial, sino en éste se incluyen los perjuicios que sufre una persona en su salud y los llamados daños morales. Este daño tiene como características el que deba ser una consecuencia inmediata y directa del hecho ilícito y además debe ser cierto, es decir, que el daño exista como producción de ese hecho.

En la responsabilidad subjetiva el segundo de los elementos que nos ocupa adquiere una gran importancia, ya que la reparación del daño es una sanción de aquel que obra con culpa, por lo que si no hay culpa en el autor del hecho ilícito, no nace a cargo de este la obligación de los daños originados. Respecto al elemento de culpa el maestro Rafael Rojina Villegas nos dice que ésta supone que el hecho se ejecuta con dolo, imprudencia, negligencia, falta de previsión o de cuidado.

(op cit, pag.308 y 309)

  1. De lo anterior se puede dividir a este elemento en culpa intencional y culpa no intencional, la primera es a la que se refiere el autor precitado como el hecho que se ejecuta con dolo, es decir, incurre en culpa intencional aquel que ejecuta un acto con un fin perjudicial; por otra parte, la culpa no intencional es aquella conducta ejecutada, con imprudencia o negligencia, es aquel acto en que debiendo preveer el daño no se hace.
  2. Este elemento está íntimamente ligado a la existencia del daño, ya que para que pueda estimarse que alguien es culpable se requiere que éste haya sido el causante del daño, lo cual nos lleva al tercer y último elemento de la responsabilidad subjetiva, que es el llamado relación de causalidad.
  3. La relación de causa a efecto entre el hecho y el daño consiste en que el daño causado debe necesariamente ser consecuencia de una conducta culpable, ya que si únicamente se causa un daño, pero no existe culpa del autor del mismo, no se tiene la obligación de repararlo, por lo que la persona que sufre el daño, para exigir su reparación, deberá de probar que existió culpa en el agente, y en caso de demostrarse que el daño se causó por culpa de la víctima no se actualiza este tercer elemento de la responsabilidad subjetiva.
  4. Ahora bien, cuando los tres elementos antes mencionados se reúnen, es decir, si alguien viola la ley culpablemente y causa un daño, incurre en responsabilidad civil y a su cargo surge la obligación de reparar los daños causados; la sanción a esta conducta ilícita y dañosa en materia penal, implica la imposición de una penal, y en materia civil da lugar a que su autor esté obligado a reparar el daño causado.
  5. La reparación del daño se encuentra regulada por los artículos 1773 y 1774 del Código Civil del Estado e implica:
  6. El restablecimiento de la situación que tenían las cosas antes de causarse el daño, y cuando esto no fuere posible, en el pago de daños y perjuicios.
  7. En el caso de que la víctima de un hecho ilícito muera, además de la sanción establecida en el inciso anterior, se establece una indemnización moral, misma que habrá de pagar el autor del hecho ilícito, la cual no podrá exceder de la tercera parte de lo que importe el daño material.
  8. Como podemos advertir, la reparación del daño que establecen los artículos precitados comprende no sólo la indemnización patrimonial, sino también moral, ésta será fijada por el juez que conozca de tal reclamación tomando en cuenta los daños ocasionados, la capacidad económica del causante del daño, así como las pruebas que se hubieren aportado al juicio para comprobar los daños sufridos.

: Biblioteca – artículos electrónicos

¿Cuáles son las obligaciones en la escuela?

– Algunas de las obligaciones como alumno son:

    • Conducirte con respeto ante compañeros, autoridades, profesores y trabajadores del Colegio.
    • Cumplir con todos los requisitos académicos que el Colegio establece para la acreditación de los cursos que componen el Plan de Estudios.
    • Realizar en tiempo y forma los trámites escolares.
    • Hacer uso adecuado de las instalaciones, equipo, mobiliario y servicios que ofrece el Colegio de Bachilleres, observando en cada caso la normativa vigente.
    • Conservar limpias las instalaciones, colocando la basura en los lugares destinados para ello.

Ultima actualización 5 julio 2022, 10:00 hrs / Webmaster Industrias FES® / Derechos Reservados Colegio de Bachilleres. : Derechos y obligaciones

¿Cuáles son las obligaciones de los estudiantes?

Por otra parte, Las obligaciones consisten en: Respetar los reglamentos y normas de la legislación universitaria; Mantener el orden y la disciplina; Cumplir con los compromisos académicos; Hacer honor a la institución; cuidar y usar debidamente las instalaciones universitarias; No perturbar las labores

¿Qué son las obligaciones alternativas ejemplos?

OBLIGACIONES ALTERNATIVAS – Artículo 779, Concepto La obligación alternativa tiene por objeto una prestación entre varias que son independientes y distintas entre sí. El deudor está obligado a cumplir una sola de ellas. Ejemplo : «Juan» deberá entregarle a «Alberto» un disco de una determinada banda de rock o un libro de Borges.

¿Qué son las obligaciones condicionales ejemplo?

1. Obligaciones puras – Las obligaciones puras son aquellas que son exigibles inmediatamente. Esto es debido a que su eficacia no está sometida a ningún elemento accidental, como la condición o el término. Es decir, no tiene que darse ningún hecho específico y su efectividad no depende de ningún factor aleatorio.

  1. A diferencia de lo que ocurre con las condicionales y las alternativas, como después veremos.
  2. Un ejemplo de este tipo de obligaciones es alguien que presta dinero a otro.
  3. En ese momento nace la obligación pura de devolver el dinero sin condición alguna.
  4. En el momento en que se ve afectada por una condición, cargo o por un plazo, dejará de ser pura.

Siguiendo el ejemplo de antes, imaginemos que es un tercero el que tiene que devolverte dinero. Pero solo tendrá la obligación de devolvértelo, en el caso que consiga reunirlo (condición). Por lo que, existiendo esa circunstancia, la obligación pasaría a ser condicional y no pura.

¿Qué son las obligaciones positivas y negativas?

El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor. Son positivas las obligaciones que tienen por objeto dar o hacer algo. Así, la obligación positiva de dar podemos calificarla como obligación real, a diferencia de las obligaciones positivas de hacer y de las negativas en sus dos modalidades -de no entregar y de no hacer-, que se denominan personales. ¿Cuál es la ubicación sistemática de las obligaciones de dar? Empleando como criterio clasificatorio de las obligaciones el que atiende a las peculiaridades de su objeto o prestación, es posible diferenciar entre obligaciones positivas (de hacer o de dar) y negativas (de no dar o no hacer).

Son positivas las obligaciones que tienen por objeto dar o hacer algo, y negativas, las que imponen al deudor el deber de abstenerse de dar algo o de hacer algo que si no existiera el vínculo obligatorio en cuestión, le estaría permitido. Sánchez Román califica la obligación positiva de dar como obligación real, a diferencia de las obligaciones positivas de hacer y negativas, en sus dos modalidades -de no entregar y de no hacer-, que se denominan personales, si bien Castán opina que esta distinción terminológica induce a equívocos y por ello es poco recomendable.

Define Lete del Río las obligaciones positivas de dar como «aquellas que tienen por objeto la actividad dirigida a la entrega de una cosa». Por su parte, Castán dice de ellas que tienen por objeto la entrega de una cosa que el deudor deba hacer al acreedor, en atención a que éste haya adquirido o adquiera sobre la misma un derecho cualquiera, ya se trate del dominio o cualquiera otro derecho real, ya se trate simplemente del uso o la tenencia, siendo las que sirven de título a los derechos reales, aún cuando la transmisión del derecho requiera además, ex artículo 1095 del Código Civil, la concurrencia del modo de adquirir o tradición (entrega).

¿Cuál es el régimen legal de las obligaciones de dar? A diferencia de lo que ocurre con las demás especies de obligaciones, que bajo esa misma rúbrica (De las diversas especies de obligaciones) aparecen reguladas en el Capítulo III, del Título I (De las obligaciones) del Libro Cuarto (De las obligaciones y contratos); el Código Civil no las regula expresamente, sino que dedica a las obligaciones de dar una serie de reglas que fijan tanto su alcance como su contenido.

Tales reglas, siguiendo a Lete del Río, se sintetizan en las siguientes: Del lado del deudor a) El obligado a dar alguna cosa está también obligado a conservarla con la diligencia de un buen padre de familia (artículo 1094 del Código Civil). Así acontece con el depositario, en cuanto obligado a restituir.

  • Dice la Sentencia de 14 de noviembre de 1986, respecto a depósitos de dinero que, incumbe al Banco conservar el dinero que administraba con la diligencia propia de un buen padre de familia.
  • Es claro que existe un claro incumplimiento del Banco de las mínimas obligaciones que tiene una entidad que administra bienes ajenos de conservar la cosa puesta a su disposición, con la diligencia propia de un buen padre de familia.

En parecido sentido, la Sentencia de 5 de marzo de 2007, Recurso de Casación número 243/2000, impone el deber de conservar la cosa al arrendatario, presumiendo que la cosa se pierde por su culpa mientras se halle en su poder, en consonancia con lo dispuesto en los artículos 1183 y 1583 del CC.

  • B) El deudor está obligado a entregar la cosa en el tiempo, modo y lugar oportunos, y, si es determinada, ha de entregar todos sus accesorios, aunque no hayan sido mencionados (artículo 1097 CC).
  • Son accesorios, en sentido amplio, las partes integrantes, pertenencias, cosas auxiliares con que la cosa principal objeto de entrega constara con anterioridad, y, en general, todo aquello que la buena fe y los usos del tráfico impongan como accesorio para que la cosa pueda ser útil al acreedor de acuerdo con su destino económico.

Es conforme a este concepto amplio de accesorio la Sentencia de 18 de marzo de 2002, (Recurso de Casación 3029/1996), cuando, al referirse a la obligación accesoria que pesa sobre el vendedor de entregar, junto con la cosa objeto de compraventa, los títulos o documentos acreditativos del derecho de propiedad que se transmite, afirma expresamente que: la entrega de una cosa principal lleva consigo la de los accesorios que la sirven, sin que el artículo 1097 CC haga distinciones por su función, sea ésta más o menos esencial, para el manejo de la cosa principal o para ejercitar los derechos correspondientes sobre ella, y así como la entrega de inmuebles presupone la aportación de la titulación o documentación acreditativa del derecho de propiedad u otro sobre los mismos, no aparece obstáculo legal para integrar como accesorios a los Planos, Proyectos Básicos y de Ejecución y la Memoria de Calidades del inmueble perteneciente a una comunidad.

La sentencia de 28 de junio de 1995, mencionada en la anterior, ha manifestado en torno al artículo 1097 CC que, si bien no define que ha de entenderse por accesorios, actúa como norma integradora del contrato, a partir de la obligación de dar cosa determinada que configura el objeto de la prestación convenida, para autorizar su ampliación a lo propiamente accesorial y complementario de dicha cosa principal, que, en todo caso, precisa para que tenga efectividad y vincule al obligado, y es lo determinante, por resultar de exigencia, que el servicio que presten los elementos accesorios no sólo tengan existencia al momento en que nace la obligación, sino que los mismos sean efectivos y permanenciales.

c) El deudor que se constituye en mora, o se haya comprometido a entregar una misma cosa a dos o más personas diversas, responde de los casos fortuitos hasta que se realice la entrega (artículo 1096.3º CC). Por el contrario, cuando la pérdida de la cosa sobrevenida por caso fortuito acontezca antes de la mora, esto es, antes de que venza el plazo para entregarla, el riesgo de la pérdida lo soporta el acreedor.

a) Desde que nace la obligación de entregar la cosa, corresponden al acreedor sus frutos (artículo 1095 Código Civil), habiendo apuntado la doctrina que con ello se compensan al acreedor los riesgos que soporta de una posible pérdida. El derecho sobre los frutos es un derecho de crédito, puesto que el derecho real sobre ellos y la cosa fructífera nace cuando ambos sean entregados (necesidad de título y modo para adquirir derechos reales, artículos 609 y 1095 del Código Civil). b) El acreedor ostenta también el derecho a exigir la entrega de la cosa por medios distintos, según sea ésta específica o genérica, de tal manera que cuando la cosa es específica puede exigir al deudor a que entregue dicha cosa, y no otra distinta, (artículo 1096.1º Código Civil), mientras que si la cosa es genérica, le cabe al acreedor compeler al deudor a entregar una que no sea de calidad superior ni inferior dentro de las de su género, o bien pedir que, a expensas del deudor, se cumpla la obligación (es decir, que se adquiera la cosa y se entregue, siempre que ello sea posible). Esto significa que en las obligaciones de dar, siempre que sea posible cabe exigir el cumplimiento forzoso en forma específica, lo que refrendan también los artículos 701 a704 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Recuerde que

• Las obligaciones positivas de dar podemos definirlas como aquellas que tienen por objeto la actividad dirigida a la entrega de una cosa. • Del lado del deudor, el obligado a dar alguna cosa está también obligado a conservarla con la diligencia de un buen padre de familia. • Desde que nace la obligación de entregar la cosa, corresponden al acreedor sus frutos.