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Que Es Regimen De Convivencia?

De conformidad con el artculo 267 de la Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela, el cual establece que corresponde al Tribunal Supremo de Justicia, la direccin, el gobierno y la administracin del Poder Judicial, en concordancia con lo que precepta el artculo 20 in fine de la Ley Orgnica del Tribunal Supremo de Justicia.

Considerando Que la Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela, la Convencin sobre Derechos del Nio y la Ley Orgnica para la Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes reconocen el papel fundamental de las familias en la crianza de los nios, nias y adolescentes, especialmente de sus padres y madres, Considerando Que la reforma procesal contemplada en la Ley Orgnica para la Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes establece expresamente el Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado, como un medio para garantizar el derecho de los nios, nias y adolescentes a mantener relaciones personales y contacto directo con su padre o madre que no ejerce la custodia, as como con sus familiares y personas significativas en su crianza, en un ambiente de seguridad y de proteccin a sus derechos humanos, Considerando Que el Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado contemplado en la Ley Orgnica para la Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes se encuentra regulado de una forma amplia y general, que ha generado criterios dismiles entre los distintos Tribunales de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes, Jueces y Juezas de Proteccin en cuanto a la forma, oportunidad y ejecucin del mismo, por lo que resulta conveniente que en el ejercicio de la funcin jurisdiccional existan orientaciones y criterios convergentes sobre este particular, a los fines de garantizar mayor seguridad jurdica a las personas y, muy especialmente, el cumplimiento efectivo de los derechos humanos de los nios, nias y adolescentes, Acuerda Dictar las siguientes: Orientaciones y directrices generales sobre la fijacin y ejecucin del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado Objeto Artculo 1.

El presente Acuerdo tiene por objeto establecer las orientaciones y directrices generales para la fijacin y ejecucin del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado. Estas orientaciones y directrices estn dirigidas a los Jueces y Juezas de los Tribunales de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes, as como a todos los funcionarios y funcionarias judiciales, entre ellos, los Equipos Multidisciplinarios de estos rganos jurisdiccionales.

  1. Concepto Artculo 2.
  2. El Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado es una medida preventiva o sentencia definitiva dictada por el Juez o Jueza de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes que se ejecuta fuera del Tribunal de Proteccin, con la presencia de un o una profesional del Equipo Multidisciplinario quien tiene las atribuciones de observar y vigilar el encuentro del padre o madre que no ejerza la custodia, el o la pariente por consanguinidad o afinidad, o la tercera persona que haya mantenido relaciones y contacto directo permanente con el nio, nia o adolescente, cuando existen fundados indicios de amenazas o violaciones en contra de los derechos humanos a la vida, la salud o la integridad personal de ste o sta.

Finalidad Artculo 3. El Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado tiene como finalidad garantizar a los nios, nias o adolescentes mantener relaciones personales y contacto directo con el padre o madre que no ejerza la custodia, sus parientes por consanguinidad o afinidad, o la tercera persona vinculada afectivamente con stos o stas, en un ambiente de seguridad que brinde proteccin adecuada ante circunstancias excepcionales.

Principios Artculo 4. El Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado se rige por los principios generales de la Doctrina de Proteccin Integral y, adems, por los siguientes: 1) Excepcionalidad: La intervencin del Estado en las relaciones familiares de los nios, nias y adolescentes debe ser excepcional, limitada a los casos en que sea imprescindible para garantizar el disfrute y ejercicio de sus derechos humanos y en los supuestos previstos expresamente en la ley.

En consecuencia, el Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado debe ser una decisin judicial de ltimo recurso, aplicable slo cuando no exista otra alternativa para garantizar el derecho de los nios, nias y adolescentes a la convivencia familiar.2) Provisionalidad: El Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado es una decisin judicial que debe mantenerse durante el tiempo ms breve posible, nica y exclusivamente mientras subsistan los supuestos de amenaza o violacin de los derechos humanos de los nios, nias y adolescentes.

En consecuencia, una vez superadas estas situaciones las personas legitimadas podrn solicitar la revisin de dicha decisin ante el Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes.3) Coordinacin de las actuaciones: La ejecucin del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado requiere la accin articulada y corresponsable de quienes integran el Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes, especialmente de los Jueces, Juezas e integrantes de los Equipos Multidisciplinarios.

Ejecucin Artculo 5. El Equipo Multidisciplinario del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes tiene las atribuciones de ejecutar las medidas y sentencias que fijen un Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado. No se podr delegar, instruir u ordenar la ejecucin de estas medidas y sentencias a los dems integrantes del Sistema Rector Nacional de Proteccin Integral de Nios, Nias y Adolescentes, ni a rganos y entes del Estado o a personas privadas.

  1. Atribuciones del Equipo Multidisciplinario Artculo 6.
  2. El Equipo Multidisciplinario del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes tiene las siguientes atribuciones en materia de ejecucin de medidas o sentencias de Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado: 1) Informar a las personas sujetas al Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado sobre su finalidad, principios y normas que regulan su desarrollo.2) Observar la ejecucin del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado, sin dirigir, orientar, evaluar o imponer dinmicas en su desarrollo o relaciones familiares, salvo en los casos de intervencin excepcional previstos en las presentes orientaciones y directrices generales.3) Garantizar que las relaciones familiares e interaccin de los nios, nias y adolescentes con las personas sujetas al Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado sea segura y proteja sus derechos humanos.4) Intervenir excepcionalmente en el desarrollo del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado cuando las personas sujetas a l amenacen de forma grave o violen los derechos humanos de los nios, nias y adolescentes, a travs de observaciones, advertencias, instrucciones o, inclusive, la paralizacin del encuentro.5) Elaborar el Informe Descriptivo del Encuentro Supervisado de cada encuentro realizado en ejecucin del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado y remitirlo al Juez o Jueza de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes al da hbil siguiente al encuentro y comparecer en los procesos judiciales en los casos en que sea procedente.6) Las dems establecidas en la ley, resoluciones y acuerdos aplicables.

PARGRAFO NICO: El o la integrante del Equipo Multidisciplinario del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes no podr imponer dinmicas en el encuentro familiar, ni dar orientaciones sobre su desenvolvimiento u opiniones en torno a la conflictividad familiar o legal que motiva la decisin judicial.

Incompatibilidades Artculo 7. No debe ser asignado o asignada para la ejecucin de un Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado el y o la integrante del Equipo Multidisciplinario del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes que tenga parentesco por consanguinidad o afinidad con alguna de las partes involucradas o inters alguno en el proceso.

Espacios de Encuentro Familiar Artculo 8. El Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado debe ejecutarse en espacios que aseguren un ambiente idneo para el desarrollo del encuentro familiar y en condiciones de seguridad para los nios, nias y adolescentes.

En consecuencia, estos espacios de encuentro familiar deben tener, entre otras, las siguientes caractersticas concurrentes: 1) Ser distintos al domicilio, residencia, habitacin o morada de las partes.2) Encontrarse fuera de la sede del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes.3) Ser idneos para recibir a las familias, incluso a nios y nias de corta edad.4) Garantizar la seguridad personal de los nios, nias y adolescentes.5) Ofrecer condiciones de comodidad mnima para las personas.6) Brindar condiciones que favorezcan el desarrollo de las relaciones familiares e interaccin entre las personas, permitiendo realizar actividades de diversa ndole.7) Estar ubicados en zonas de fcil acceso para las personas a travs de transporte pblico.8) Encontrarse ubicados en espacios pblicos del Estado.

PARGRAFO PRIMERO: El Juez Coordinador o Jueza Coordinadora de cada Circuito Judicial de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes, con la asesora del Equipo Multidisciplinario, determinar los espacios en los cuales se ejecutarn los encuentros de los Regimenes de Convivencia Familiar Supervisado en cada municipio, de conformidad con lo establecido en este artculo.

As mismo, llevar un Registro de Espacios de Encuentro, el cual ser informando mensualmente a la Sala de Casacin Social del Tribunal Supremo de Justicia. PARGRAFO SEGUNDO: En cada Circuito Judicial de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes se implementarn mecanismos para establecer alianzas interinstitucionales a los fines de ubicar los espacios que permitan ejecutar efectivamente el Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado, de conformidad con lo establecido en este artculo.

A tal efecto, se podrn establecer alianzas para utilizar espacios en sedes de: parques recreativos; parques nacionales; programas recreativos; espacios culturales; programas de atencin a las familias; casas comunales; centros de participacin y desarrollo cultural; colegios profesionales; entre otros.

As mismo, las coordinaciones de cada Equipo Multidisciplinario podrn articularse con los respectivos Consejos Municipales de Derechos de Nios, Nias y Adolescentes, con el fin de identificar y promover lugares que sirvan como espacios de encuentro familiar. PARGRAFO TERCERO: Cuando alguna de las personas sobre quien recae el Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado, tenga una discapacidad que impida o dificulte su ejecucin en los espacios previstos en el presente artculo, el Juez o Jueza de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes podr autorizar su ejecucin en un espacio distinto, especialmente destinado para ello, el cual deber ser claramente determinado.

Fijacin Artculo 9. En la medida o decisin que fije el Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado se deber indicar el horario, la duracin y la frecuencia de los encuentros. Estos encuentros podrn ser fijados cualesquiera das de la semana, entre lunes y domingo, en horario previsto entre las ocho y treinta antes meridiem (8:30 a.m.) y cinco y treinta post meridiem (5:30 p.m.).

As mismo, deber determinarse el espacio donde deber ejecutarse, con base en el Registro de Espacios de Encuentro establecido en el artculo anterior. A los fines de establecer estos elementos se deber atender a las circunstancias y necesidades personales, familiares, sociales y econmicas de las partes, prevaleciendo siempre el inters superior del nio, nia o adolescente.

Normas del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado Artculo 10. Las personas deben cumplir las siguientes normas durante los encuentros desarrollados en ejecucin de un Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado: 1) Asistir puntualmente al espacio de encuentro familiar.2) Notificar de manera inmediata al o la integrante del Equipo Multidisciplinario del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes cualquier incidente que altere la puntualidad del encuentro familiar.3) Abstenerse de modificar el horario, duracin, frecuencia y espacio de los encuentros fijados por el Juez o Jueza de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes.4) La persona que ejerza la custodia y sus acompaantes deben permanecer alejadas del rea en donde se lleve a cabo el encuentro familiar.5) La persona que ejerza la custodia y sus acompaantes deben abstenerse de interrumpir o interferir en el desarrollo del encuentro familiar.6) Abstenerse de utilizar lenguaje o realizar comportamientos inadecuados que menoscaben el derecho humano de los nios, nias y adolescentes al buen trato.7) Mantener una comunicacin centrada en el inters del nio, nia y adolescente, en tal sentido deben: evitar hablar sobre la situacin judicial y las condiciones del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado; abstenerse de preguntar a los nios, nias o adolescentes sobre las actividades y comportamientos de la persona que ejerce su custodia; no utilizar al nio, nia o adolescente como mensajero o mensajera para la otra parte; no sostener una actitud manipuladora, ni conductas victimizantes; entre otras.

PARGRAFO NICO: En caso de incumplimiento de las normas contempladas en el presente artculo, el o la integrante del Equipo Multidisciplinario del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes podr realizar observaciones, advertencias o instrucciones a la persona responsable, de lo cual dejar constancia en el Informe Descriptivo correspondiente.

Paralizacin del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado Artculo 11. El o la integrante del Equipo Multidisciplinario del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes podr intervenir inmediatamente y paralizar el desarrollo de un encuentro familiar en ejecucin del Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado, cuando las personas sujetas a l amenacen de forma grave o violen los derechos humanos de los nios, nias y adolescentes.

En estos casos, deber comunicarse inmediatamente con el Juez o Jueza de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes con el objeto de informar sobre dicha situacin a los fines conducentes, adems de incluirlo en el Informe Descriptivo correspondiente. Informe Descriptivo Artculo 12. De cada encuentro familiar desarrollado en ejecucin de un Rgimen de Convivencia Familiar Supervisado se elaborar un Informe Descriptivo del Encuentro Supervisado, el cual ser realizado por el o la integrante del Equipo Multidisciplinario del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes que hubiese intervenido en el mismo.

Dicho informe deber ser remitido al Juez o Jueza de Proteccin al da hbil siguiente a la culminacin del encuentro familiar correspondiente y agregado al expediente del proceso. El contenido y formato del referido informe ser establecido por la Sala de Casacin Social del Tribunal Supremo de Justicia.

  • Archivo del Expediente Artculo 13.
  • Los expedientes que contengan sentencias definitivas que fijen Regmenes de Convivencia Familiar Supervisado debern mantenerse en el Archivo del Tribunal de Proteccin de Nios, Nias y Adolescentes mientras dure su ejecucin hasta que culmine dicho rgimen.
  • Vigencia Artculo 14.

El presente Acuerdo entrar en vigencia a partir de los sesenta (60) das siguientes contados a partir de la fecha de su aprobacin en Sala Plena y posteriormente se ordenar su publicacin en la Gaceta Oficial de la Repblica Bolivariana de Venezuela. Comunquese y publquese.

  1. Dada, firmada y sellada en el Saln de Sesiones del Tribunal Supremo de Justicia, en Caracas, a los treinta (30) das del mes de septiembre de dos mil nueve.
  2. Aos: 199 de la Independencia y 150 de la Federacin.
  3. La Presidenta, LUISA ESTELLA MORALES LAMUO El Primer Vicepresidente, El Segundo Vicepresidente, OMAR ALFREDO MORA DAZ LUIS ALFREDO SUCRE CUBA Los Directores, EVELYN MARRERO ORTIZ YRIS ARMENIA PEA ESPINOZA ELADIO RAMN APONTE APONTE Los Magistrados, FRANCISCO CARRASQUERO LPEZ YOLANDA JAIMES GUERRERO LUIS MARTNEZ HERNNDEZ ISBELIA PREZ VELSQUEZ DEYANIRA NIEVES BASTIDAS JUAN RAFAEL PERDOMO PEDRO RAFAEL RONDN HAAZ LEVIS IGNACIO ZERPA HADEL MOSTAF PAOLINI ANTONIO RAMREZ JIMNEZ CARLOS ALFREDO OBERTO VLEZ BLANCA ROSA MRMOL DE LEN ALFONSO VALBUENA CORDERO EMIRO GARCA ROSAS RAFAEL ARSTIDES RENGIFO CAMACARO FERNANDO RAMN VEGAS TORREALBA JUAN JOS NEZ CALDERN LUIS ANTONIO ORTIZ HERNNDEZ HCTOR CORONADO FLORES LUIS EDUARDO FRANCESCHI GUTIRREZ CARMEN ELVIGIA PORRAS DE ROA MARCOS TULIO DUGARTE PADRN CARMEN ZULETA DE MERCHN MIRIAM DEL VALLE MORANDY MIJARES ARCADIO DELGADO ROSALES La Secretaria, OLGA M.

DOS SANTOS P.

¿Qué es regimen de la convivencia?

COMENTARIOS LEGALES EL RÉGIMEN DE CONVIVENCIA DE LOS MENORES DE EDAD CON LOS PROGENITORES: REGLA GENERALY EXCEPCIÓN EN LA LEGISLACIÓN VALENCIANA. REGULATION OF COHABITATION BETWEEN PROGENITORS AND MINORS: GENERAL RULE AND EXCEPTION INTHEVALENCIANACT. Esther ALGARRA y Javier BARCELÓ ARTÍCULO RECIBIDO: 25 de enero de 2014 ARTÍCULO APROBADO: 14 de febrero de 2014 RESUMEN: El artículo analiza la Ley 5/201 1, de 5 de abril, que introduce, entre otras importantes modificaciones, un nuevo modelo de custodia, la llamada custodia compartida.

  • PALABRAS CLAVE : Custodia, custodia compartida, hijos menores, progenitores.
  • ABSTRACT : The paper analyzes the 5/201 1 Act, April 5th, that includes, among its main amendments, a new model of custody, named shared custody.
  • EYWORDS: Custody, Shared custody, minor children, parents.
  • SUMARIO: I.Introducción:la Ley 5/201 1,de 1 de abril de la GeneralitatValenciana,de relaciones familiares de los hijos cuyos progenitores no conviven.- II.

Estructura y definiciones.- III. Pacto de convivencia familiar o medidas judiciales en defecto de pacto.- IV. La regla general en materia de convivencia de los menores de edad con los progenitores: el régimen de convivencia compartida.V. La excepción: la convivencia individual.-VI.

  1. Control periódico.-VII.
  2. El caso particular de una situación de violencia familiar.-VIII.
  3. Derecho transitorio. I.
  4. INTRODUCCIÓN: LA LEY 5/201 1, DE 1 DE ABRIL, DE LA GENERALITAT VALENCIANA, DE RELACIONES FAMILIARES DE LOS HIJOS CUYOS PROGENITORES NO CONVIVEN.
  5. El 5 de abril de 201 1 se publicaba en el Diario Oficial de la Comunitat Valenciana la Ley 5/201 1, de 1 de abril, de la Generalitat, de Relaciones Familiares de los hijos e hijas cuyos progenitores no conviven.

La nueva Ley, como se señala en su Disposición Final Primera, se dicta al amparo de la competencia exclusiva que el art.49.1.2 a del Estatuto de Autonomía otorga a la Generalitat en materia de conservación, desarrollo y modificación del Derecho civil foral valenciano.

Iniciada la recuperación del Derecho civil valenciano con la Ley 10/2007, de 20 de marzo, de la Generalitat, de Régimen Económico Matrimonial Valenciano, se da ahora un paso más, sin duda importante y significativo por la relevancia de los temas que en ella se regulan, en la dirección de «un camino cuya meta final es la elaboración de un futuro Código de derecho civil foral valenciano que englobe las distintas leyes que se promulguen» 1,

Se indica en el Preámbulo que la Ley responde a «una demanda creciente para que, en los casos de ruptura o no convivencia entre los progenitores, la convivencia con los hijos e hijas menores haga compatible ese principio fundamental del interés superior de cada menor, con el principio de igualdad entre los progenitores y con el derecho de cada menor a convivir con ambos, tal y como fue proclamado por la Convención sobre Derechos del Niño, de 20 de noviembre de 1989, ratificada por España el 30 de noviembre de 1990».

Sirve de antecedente y base la Ley 1 2/2008, de 3 de julio, de la Generalitat, de protección integral de la infancia y la adolescencia de la Comunitat Valenciana, cuyo art.22 configuró el sistema de principios y valores que ahora se plasman en el articulado de la nueva Ley 2, Popularmente conocida como «la ley valenciana de custodia compartida», entró en vigor el 5 de mayo de 201 1, tras un intenso debate político y movilizaciones ciudadanas 3, y fue, de modo inmediato, destacada noticia en prensa, radio,televisión, foros de Internet, etc.

Es indudable la repercusión social en un tema especialmente sensible y delicado, ya que cuando una pareja -casada o no- con hijos menores se rompe, una de las primeras decisiones que han de tomar los progenitores afecta precisamente a la guarda y custodia de sus hijos.

La amplia difusión de la noticia en los medios de comunicación era, por otro lado, fácilmente previsible, pues viene a romper con la práctica habitual de atribuir la custodia -y como consecuencia de ello, también el uso de la vivienda familiar- a uno de los progenitores en exclusiva -en la mayoría de los casos, la mujer—,teniendo el otro únicamente un derecho de visitas.

La situación, a partir de la nueva Ley, es totalmente distinta, y la custodia compartida que, a falta de acuerdo de los padres, era excepcional en la regulación del CC (art.92.8), pasa a ser ahora la regla general de la Ley 5/201 1, de 1 de abril, si bien la decisión judicial que la establezca deberá ponderar una serie de factores, todos ellos presididos por el interés superior del menor 4,

Conviene señalar que la Ley va más allá de la cuestión de la custodia compartida, y regula otros aspectos, muy importantes también, al margen de que no hayan generado polémica y hayan pasado desapercibidos en los medios de comunicación; nos referimos, en concreto, a la atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar, y a los gastos de atención de los hijos e hijas.

Circunstancia ésta que no deja de ser curiosa, pues la atribución de la custodia a los dos progenitores tiene también una directa consecuencia en el uso de la vivienda familiar y en los alimentos a los hijos 5, Los cambios, respecto de la regulación del CC, no son sólo de contenido, sino que también inciden en el aspecto terminológico o formal: así, los «gastos de atención» designan la materia que ha venido siendo englobada en el concepto de «alimentos», no se habla de «custodia compartida», sino de «convivencia compartida».

La Ley entró en vigor el 5 de mayo de 201 1 (la Disposición Final Cuarta establecía la entrada en vigor a los treinta días de su publicación en el Diario Oficial de la Comunitat Valenciana), pero quedó en suspenso el 4 de julio de 201 1 (BOE 26 de julio de 201 1) por la interposición de recurso de inconstitucionalidad del Presidente del Gobierno, que invocó el art.1 61.2 de la Constitución, al entender que la norma autonómica regula instituciones civiles que carecen de antecedentes en el ámbito de la legislación foral valenciana, excede las competencias sobre conservación, desarrollo y modificación del Derecho civil foral valenciano, y vulnera la competencia exclusiva del Estado sobre la legislación civil.

Meses más tarde, se levantó la suspensión por Auto del Pleno del Tribunal Constitucional de 22 de noviembre de 2001, publicado en el BOE de 3 de diciembre de 201 1, por lo que actualmente es de aplicación. II. ESTRUCTURAY DEFINICIONES. La Ley consta de siete artículos, una disposición adicional, dos disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y cuatro disposiciones finales.

Su objeto, según expresa el art.1, es «regular las relaciones familiares de los progenitores que no conviven, con sus hijos e hijas sometidos a su autoridad parental,y las de éstos y éstas con sus hermanos y hermanas, abuelos y abuelas, otros parientes y personas allegadas»; y su ámbito de aplicación viene fijado por el criterio de la vecindad civil valenciana de los hijos e hijas sujetos a la autoridad parental de sus progenitores, conforme dispone el art.2.

El art.3 contiene una serie de definiciones, a través de las cuales se determinan los conceptos de «régimen de convivencia compartida», «régimen de convivencia individual»,»régimen de relaciones» y «pacto de convivencia familiar». El «régimen de convivencia compartida», que se corresponde con lo que usualmente conocemos como custodia compartida, es «el sistema dirigido a regular y organizar la cohabitación de los progenitores que no convivan entre sí con sus hijos e hijas menores, y caracterizado por una distribución igualitaria y racional del tiempo de cohabitación de cada uno de los progenitores con sus hijos e hijas menores, acordado voluntariamente entre aquéllos, o en su defecto por decisión judicial 6,

  1. El legislador, como vemos, se atreve a dar un concepto legal de custodia compartida.
  2. El «régimen de convivencia individual» es una situación distinta a la anterior.
  3. Calificado en la propia definición legal como «modalidad excepcional», sólo uno de los progenitores tiene la custodia de los hijos, lo que no impide que el otro pueda relacionarse con ellos, a través de visitas o estancias.

Para el art.3 b), consiste en «la atribución de la cohabitación con los hijos e hijas menores a uno sólo de los progenitores de manera individual, sin perjuicio del derecho del otro progenitor a disfrutar de un régimen de relaciones con sus hijos o hijas menores adaptado a las circunstancias del caso».

  1. El «régimen de relaciones» se define por el art.3 c) como «el sistema dirigido a regular y organizar el contacto, las estancias, visitas y comunicaciones entre los progenitores y sus hijos e hijas menores, cuando no exista convivencia».
  2. Si ponemos en conexión las definiciones de los apartados b) y c) del art.3, resultaría que el «régimen de relaciones» es aplicable tanto a los casos en que ninguno de los progenitores convive con los hijos como a los casos en los que sólo uno de los progenitores no convive con los hijos.

Finalmente,»el pacto de convivencia familiar» es definido por el art.3 d) como «el acuerdo, de naturaleza familiar y patrimonial, adoptado entre ambos progenitores y judicialmente aprobado, con la finalidad de regular y organizar el régimen de convivencia o de relaciones, en su caso, así como los demás extremos previstos en esta ley».

El art.3 contiene, además de las anteriores, otras dos definiciones, que se relacionan con los gastos de los hijos. Se distingue entre gastos ordinarios y extraordinarios; los primeros son aquellos que los hijos e hijas menores «precisen de forma habitual a lo largo de una anualidad y cuyo devengo sea previsible en dicho período.

Se entenderán siempre incluidos los relativos a alimentación, vestido, educación y cualesquiera otros que los progenitores pacten como tales o que estén consolidados antes del cese de su convivencia» ; los segundos son «los que puedan surgir en relación con los hijos e hijas menores de forma excepcional»,

III. PACTO DE CONVIVENCIA FAMILIAR O MEDIDAS JUDICIALES EN DEFECTO DE PACTO. Cuando los progenitores no conviven, los términos de la relación con sus hijos e hijas pueden determinarse por «el pacto de convivencia familiar» o, en su defecto, por el Juez. Al pacto de convivencia familiar se refiere el art.4.

El pacto presupone el acuerdo de voluntades de los progenitores y requiere la aprobación judicial y la intervención del Ministerio Fiscal, que ha de ser oído (art.4.4). El pacto debe establecer como contenido mínimo (utiliza la Ley la expresión «al menos» en el art.4.2) una serie de «extremos» (curiosamente, el mismo término que el del art.90 CC al describir el contenido del convenio regulador), que son los siguientes: a) El régimen de convivencia y/o de relaciones con los hijos e hijas menores para garantizar su contacto con ambos progenitores; b) El régimen mínimo de relación de los hijos e hijas con sus hermanos y hermanas, abuelos y abuelas, y otros parientes y personas allegadas, sin perjuicio del derecho de éstos a ejercer tal relación; c) El destino de la vivienda y el ajuar familiar, en su caso, así como de otras viviendas familiares que, perteneciendo a uno u otro progenitor, hayan sido utilizadas en el ámbito familiar; d) La cuantía y el modo de satisfacer los gastos de los hijos e hijas.

También regula el art.4.3 las causas de modificación o extinción del pacto, que son concretamente seis: las especificadas en el propio pacto; el mutuo acuerdo; la solicitud de uno de los progenitores, si han sobrevenido circunstancias relevantes; la iniciativa del Ministerio Fiscal; la sobrevenida privación, suspensión o extinción de la patria potestad a uno de los progenitores; y el incumplimiento grave o reiterado de las obligaciones establecidas en el pacto.

A falta de pacto, dispone el art.5.1 que es la autoridad judicial, previa audiencia del Ministerio Fiscal, la que fija los extremos enumerados en el art.4.2 y a los que antes hicimos referencia.Todo el articulado restante de la Ley se dedica a estas medidas judiciales sobre régimen de convivencia (art.5), atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar (art.6) y gastos de atención a los hijos e hijas (art.7).

Por ello, no resulta acertado que el art.5 lleve por título «Medidas Judiciales» cuando la mayor parte de su contenido se dedica al régimen de convivencia y/o de relaciones; hubiese sido más acertado dedicar un breve artículo a describir el supuesto de hecho que da origen a las medidas judiciales, y posteriormente regular en artículos separados el contenido de cada una de las tres medidas.

IV. LA REGLA GENERAL EN MATERIA DE CONVIVENCIA DE LOS MENORES DE EDAD CON LOS PROGENITORES: EL RÉGIMEN DE CONVIVENCIA COMPARTIDA. Una de las más importantes novedades de la Ley valenciana es la que se contiene en el art.5.2, al decir que «como regla general, atribuirá (la autoridad judicial) a ambos progenitores, de manera compartida, el régimen de convivencia con los hijos e hijas menores de edad, sin que sea obstáculo para ello la oposición de uno de los progenitores o las malas relaciones entre ellos» 7,

Es clara la diferencia con la regulación del CC, donde la custodia compartida, faltando el acuerdo de los progenitores, tiene un carácter excepcional 8, La SAP Alicante 17 mayo 201 1 (JUR 201 1, 312394) describe el cambio de criterio operado con la nueva Ley: «teniendo en cuenta que la excepcionalidad desde la entrada en vigor de la Ley la constituye el establecimiento de un régimen de convivencia a un solo progenitor, procede estimar el recurso y fijar la atribución a ambos progenitores de manera compartida del régimen de convivencia de la hija menor, sin que apreciemos razones, ni factores que aconsejen optar por una solución que la nueva Ley considera excepcional».

Antes de fijar el régimen de convivencia de cada progenitor con los hijos e hijas menores, y a la vista de la propuesta de pacto de convivencia familiar que cada uno de ellos deberá presentar, la autoridad judicial tendrá en cuenta una serie de factores que vienen enumerados en el art.5.3 de la Ley: a) La edad de los hijos e hijas, pudiendo en el caso de los menores lactantes establecer un régimen de convivencia provisional, de menor extensión, acorde con las necesidades del niño o de la niña, que deberá ser progresivamente ampliado a instancia de cualquiera de los progenitores 9 ; b) La opinión de los hijos e hijas menores, cuando tuvieran la madurez suficiente y, en todo caso, cuando hayan cumplido doce años; c) La dedicación pasada a la familia, el tiempo dedicado a la crianza y educación de los hijos e hijas menores y la capacidad de cada progenitor; d) Los informes sociales, médicos, psicológicos y demás que procedan; e) Los supuestos de especial arraigo social, escolar o familiar de los hijos e hijas menores; f) Las posibilidades de conciliación de la vida familiar y laboral de los progenitores; g) La disponibilidad de cada uno de ellos para mantener un trato directo con cada hijo e hija menor de edad; h) Cualquier otra circunstancia relevante a estos efectos.

  1. Se trata, pues, de criterios legales de atribución de la custodia compartida, sometidos, en sus específicas circunstancias, a la ponderación judicial.
  2. Esta enumeración de criterios o factores, que sirven para adoptar la decisión de la custodia compartida, contrasta con la regulación del art.92.8 CC, donde no se menciona criterio alguno.

Conviene advertir que apartarse de la regla general debe ser objeto de una motivación específica. No se pierda de vista que la legislación valenciana considera la custodia individual como excepcional y por ello hay que ser particularmente cuidadoso con las razones o factores que aconsejen desviarse del criterio de la regla general.

Es, por ello, correcto el razonamiento de la SAP Alicante 5 diciembre (2012, 5514), que, revocando la sentencia apelada, atribuye el régimen de convivencia compartida a los dos progenitores por considerar que ambos eran «perfectamente capaces de asumir el cuidado y educación del menor», estando, además, esté «adaptado por igual a ambos padres •.

En cambio, se desvincula del criterio legal la SAP Valencia 25 julio 2012 (Tol.2676734), que establece un régimen de convivencia a favor exclusivo de la madre, apoyándose en el informe psicológico que afirmaba que la misma «había sido la principal figura de referencia en el desarrollo evolutivo de los menores».V.

LA EXCEPCIÓN: LA CONVIVENCIA INDIVIDUAL. Las circunstancias concretas del caso pueden determinar, sin embargo, que la autoridad judicial no acuda a la regla general de la custodia compartida y opte por atribuir la guarda a uno solo de los progenitores. El supuesto lo describe el art.5.4: «La autoridad judicial podrá otorgar a uno solo de los progenitores el régimen de convivencia con los hijos e hijas menores cuando lo considere necesario para garantizar su interés superior, y a la vista de los informes sociales, médicos, psicológicos y demás que procedan.

En ese supuesto, deberá establecer un régimen de relaciones familiares adaptado a las circunstancias propias del caso, que garantice el contacto de los hijos e hijas menores con ambos progenitores». VI. CONTROL PERIÓDICO. El art.5.5 prevé la posibilidad de establecer un control periódico de la situación familiar para confirmar o cambiar el régimen establecido: «La autoridad judicial, atendidas las circunstancias particulares del caso, podrá establecer un control periódico de la situación familiar y, a la vista de los informes aludidos en el apartado anterior, podrá determinar un nuevo régimen de convivencia».

El control periódico juega un papel mucho más importante del que a primera vista pudiera pensarse. Permite adoptar la convivencia compartida (que, no se olvide, es la regla general de la legislación valenciana) en determinadas ocasiones donde pudiera inicialmente plantearse la duda acerca de su conveniencia, como, por ejemplo, en el caso en que un progenitor acaba de superar una situación problemática; el juez puede perfectamente establecer la convivencia compartida y someter a control periódico la situación de este progenitor, pudiendo mantener o no el régimen en función del resultado de los controles periódicos.

VII. EL CASO PARTICULAR DE UNA SITUACIÓN DEVIOLENCIA FAMILIAR. Finalmente, el art.5.6 contempla un supuesto concreto en que se excluye la custodia compartida, al estar uno de los progenitores incurso en un proceso penal contra el otro, incluyendo las situaciones de violencia doméstica y de género.

  • VIII. DERECHO TRANSITORIO.
  • Especial atención debemos dedicar a las normas de Derecho transitorio contenidas en la Ley 5/2011.
  • La Disposición Transitoria Primera permite la revisión judicial de medidas adoptadas conforme a la legislación anterior.
  • Es evidente la importante repercusión de esta Disposición, pues va a permitir la revisión de las medidas definitivas acordadas conforme a la legislación anterior; pueden instar la revisión, a partir del 5 de mayo de 201 1, cualquiera de las partes o el Ministerio Fiscal.

La suspensión de la entrada en vigor el 4 de julio de 201 1, que se prolongó hasta los primeros días del mes de diciembre de 201 1, determina que sea todavía pronto para conocer datos estadísticos acerca del número de demandas de modificación de medidas que se han interpuesto al amparo de la nueva normativa, y por ello no podemos confirmar si la anunciada «avalancha» de peticiones de custodia compartida se ha producido 10,

  • La Disposición Transitoria Segunda ordena la aplicación de la nueva Ley a los procedimientos judiciales (en materia de nulidad, separación, divorcio y medidas paterno o materno-filiales) pendientes de sentencia.
  • En los meses en que estuvo vigente la Ley hasta su suspensión, las SSAP Alicante de 17 de mayo (JUR 201 1, 312394), 23 de mayo 201 1 (JUR 201 1, 312232), 9 junio 201 1 (JUR 201 1, 31 1373) y 28 de junio de 201 1 (JUR 201 1, 320448), al resolver recursos de apelación, aplicaron la nueva Ley.

Sin embargo, posteriormente se consideró por la STSJ Comunitat Valenciana 24 enero 2012 (Tol 2566771) que esta Disposición se refiere, exclusivamente, a los procedimientos que estuvieren pendientes de sentencia en primera instancia. NOTAS • Esther Algarra Prats Es Profesora Titular de Derecho Civil en la Universidad de Alicante (España).

Es autora de diversos trabajos en materia de Derecho de Familia, entre ellos, El régimen económico matrimonial de participación. Madrid (2000): La ey; «Las donaciones por razón de matrimonio», en AA.VV. El régimen económico del matrimonio. Madrid (2005): Dykinson;»La corrección de los hijos en el Derecho español».Aranzadi Civil (201 0) y el «Incumplimiento de deberes conyugales y responsabilidad civil», en La responsabilidad civil en las relaciones familiares.

Madrid (201 2): Dykinson. Desde su creación en 2004 hasta 2007 fue Vocal de la Comisión de Codificación Civil Valenciana. • Javier Barceló Doménech Es Profesor Titular de Derecho Civil en la Universidad de Alicante (España). Es autor de diversas monografías en materia de Derecho de Familia, entre ellas Responsabilidad de los bienes gananciales por las obligaciones extracontractuales de un cónyuge.Valencia (2000):Tirant lo Blanch; Las uniones de hecho y la indemnización por muerte en accidente de circulación.Valencia (2002):Tirant lo Blanch; y La extinción de la pensión de separación o divorcio por convivencia marital.

Valencia (2006):Tirant lo Blanch. Desde 2008 es Vocal del Observatorio de Derecho civil valenciano.1 Son palabras del Preámbulo de la Ley, que vienen a repetir una idea que ya existía en el Preámbulo de la Ley 10/2007, de 20 de marzo, de la Generalitat, de Régimen Económico Matrimonial Valenciano.2 Se citan cinco principios, ya recogidos en el art.22 de la Ley 12/2008, regulador del «derecho a las relaciones familiares»:»1.

Principio de coparentalidad:’Los poderes públicos velarán por la protección del principio de coparentalidad en el cuidado y educación de los menores, y garantizarán el derecho de estos a que ambos progenitores participen por igual en la toma de decisiones que afecten a sus intereses’.2.

  1. Derecho de cada menor a ‘crecer y vivir con sus padres, si ambos manifiestan voluntad y aptitud para la crianza, procurándose en los casos de separación de los progenitores una convivencia igualitaria con ambos’.3.
  2. Derecho de cada menor, separado de un progenitor, ‘a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos progenitores’.4.

Derecho de cada menor ‘a mantener relación con sus hermanos, abuelos y demás parientes próximos o allegados’.5. En la observancia de estos derechos prevalecerá siempre el mayor interés de cada menor y la incidencia en su desarrollo psicológico y social».3 La Ley se aprueba, con los votos favorables de Partido Popular y Compromís, en el último Pleno de las Cortes Valencianas, celebrado el 24 de marzo de 201 1, antes de la disolución con motivo de las elecciones autonómicas del 22 de mayo de 201 1.

Hubo cierta discrepancia interna en el partido gobernante, y otros grupos parlamentarios no votaron a favor, al entender que la solución de la custodia compartida debía ser siempre pactada.También es de resaltar el esfuerzo de determinadas plataformas cívicas a favor de la custodia compartida, que se movilizaron en los días anteriores al Pleno, ante el temor de que la Ley no sería finalmente aprobada,4 Antes que la ComunitatValenciana,Aragón (art.6.2 de la Ley 2/2010, de igualdad en las relaciones familiares ante la ruptura de la convivencia de hecho, que entró en vigor el 20 de mayo de 2010) y Cataluña (art.233-10.2 de la Ley 25/2010, de 29 de julio, del Libro Segundo del Código Civil, que entró en vigor el 1 de enero de 201 1) optaron por la custodia compartida como régimen preferente.

La norma aragonesa está ahora integrada en el art.80.2 del Código del Derecho Foral de Aragón, aprobado por Decreto Legislativo 1/201 1, de 22 de marzo. De manera casi simultánea con la Ley valenciana, se dicta en Navarra la Ley Foral 3/201 1, de 17 de marzo, sobre custodia de los hijos en los casos de ruptura de la convivencia con los padres, que viene también a establecer en el art.3 condiciones más favorables para el otorgamiento de la custodia compartida, en la medida en que no se atribuye carácter preferencial a modalidad alguna de custodia -individual o compartida-.

Sobre la custodia compartida en las legislaciones autonómicas, vid. De Torres Perea,J.M. «Custodia compartida: una alternativa exigida por la nueva realidad social». InDret (201 1).4,46 ss.5 Como ha señalado Guilarte Martín-Calero, C. «La custodia compartida alternativa. Un estudio doctrinal y jurisprudencial».

InDret (2008).2, 24, «la decisión judicial sobre la guarda y custodia de los hijos no es un pronunciamiento aislado sino que condiciona la adopción de otros; por ello, adoptar un sistema de guarda y custodia alternativa implica cuestionar los tradicionales criterios de atribución del uso de la vivienda familiar al cónyuge en cuya compañía queden los hijos y de fijación de una pensión para los hijos que administra el cónyuge custodio».6 La distribución igualitaria y racional del tiempo de cohabitación de cada uno de los progenitores con sus hijos e hijas menores es el elemento clave que permite identificar la situación de custodia compartida.

  • Lo que no determina la Ley es la modalidad concreta, lo cual es lógico, pues son muchas las variantes que pueden darse.
  • La situación más frecuente es, sin duda, aquella en la que los progenitores viven en domicilios distintos y los hijos conviven con cada uno de ellos por períodos alternos de días, semanas o meses; así, en concreto, la SAP Alicante 17 mayo 201 1 (JUR 201 1,3 12394) dispone la custodia compartida por semanas alternas (de viernes a viernes).7 Este último extremo es importante, pues como señala DeVerda y Beamonte, J.R.: «Las crisis familiares en la legislación valenciana», en AA.VV.
See also:  Que Es El Regimen De Visitas?

Derecho Civil IV (coord.J.R, de Verda y Beamonte). Valencia (2013):Tirant lo Blanch, 1 16, «la razón más habitual para denegar la custodia compartida (antes de la entrada en vigor de la Ley) era, precisamente, la existencia de malas relaciones entre los padres, considerándose que dicha situación dificultaba extraordinariamente un régimen de este tipo».8 La custodia compartida, según el art.92.5 CC, se acuerda por el Juez cuando así lo soliciten los padres en la propuesta de convenio regulador o cuando ambos lleguen a este acuerdo en el transcurso del procedimiento.

Como excepción y conforme al art.92.8 CC, aunque no se den los supuestos que acabamos de describir, puede el Juez, a instancia de una de las partes, con informe favorable del Ministerio Fiscal, acordar la guarda y custodia compartida fundamentándola en que sólo de esta forma se protege adecuadamente el interés superior del menor.9 Ahora bien, pese a este carácter excepcional, lo cierto es que la Sala I a delTS ha ido dictando diversas sentencias, favorables a la adopción de la guarda compartida,en las que se flexibiliza notablemente la interpretación del art.92.8 CC y se aboga por una aplicación, nada restrictiva, de la custodia compartida, que es considerada la medida más acorde desde la perspectiva del interés superior del menor.

Vid., a título de ejemplo, la STS 1 octubre 2010 (RJ 2010, 7302) y el comentario a la misma de Alascio Carrasco, L. «La excepcionalidad de la custodia compartida impuesta (art.92.8 CC). A propósito de la Sentencia del Tribunal Supremo de 1 de octubre de 2010».InDret (201 1).2, 1 1 ss.10 La primera sentencia que se dictó al amparo de la nueva Ley fue en el Juzgado de Primera Instancia núm.6 de Elche, según difundieron las agencias de noticias (que no dieron, sin embargo, la fecha de la resolución), y en ella, pese a la oposición de la madre, se acuerda la custodia compartida, con aplicación de la forma progresiva prevista en el art.5.3 a), al tratarse de un bebé de nueve meses.

¿Cómo se establece el régimen de convivencia familiar?

El derecho-deber de relacionarse entre progenitor e hijo en Venezuela: algunos aspectos sustantivos y procesales Autora: María Candelaria Domínguez Guillén (Venezuela): Profesora Titular de Derecho Civil I Personas y Derecho Civil III Obligaciones. Universidad Central de Venezuela.

Correo electrónico: [email protected] Resumen: El artículo trata sobre el derecho deber del progenitor no custodio de relacionarse con el hijo en el ordenamiento jurídico venezolano, antiguamente denominado «derecho de visita» y posteriormente «convivencia familiar» a partir de la Ley para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes de 2007.

Se estudia la figura en sus principales aspectos tales como noción, fundamento, naturaleza, finalidad, caracteres, contenido, restricciones y determinación, entre otros. Palabras clave: derecho-deber de relacionarse; frecuentación; visitas; convivencia familiar; progenitor no custodio.

Abstract: The article addresses the right and duty of the non-custodial parent to a relationship with the child under the Venezuelan legal system, previously called «the right to visit» and then, after the 2007 Law for the Protection of Children and Adolescents, called «family coexistence». The figure is studied in its main aspects such as notion, foundation, nature, purpose, characters, content, restrictions and determinations, among others.

Key words: right and duty to a relationship; frequenting; visits; family coexistence non-custodial parent. Sumario: I. Noción. II. Denominación. III. Fundamento. IV. Naturaleza.V. Finalidad. VI. Caracteres. VII. Normativa. VIII. Contenido. IX restricciones.X. Determinación.

Referencia: Revista indexada en SCOPUS, REDIB, ANVUR, LATINDEX, CIRC, MIARI. NOCIÓN

El régimen de convivencia familiar o antiguo derecho de visita lo hemos estudiado con anterioridad, mejor conocido como el derecho deber de relacionarse entre progenitores e hijos, derivado de la filiación y de la fuerza natural del afecto. El mismo subsiste respecto del progenitor que no ejerce la «custodia» del hijo menor de edad o con discapacidad.

Su importancia es incuestionable porque solo el contacto frecuente propicia una participación efectiva en la vida y educación del niño o adolescente, permitiendo mantener latente en términos prácticos el vínculo filiatorio mediante una convivencia constante y permanente. El derecho deber de los progenitores a relacionarse con sus hijos, es decir, mantener trato y contacto con ellos, forma parte del contenido de toda relación paterno filial, pero normalmente no se aprecia en su individualidad, sino que aparece subsumido en la patria potestad adquiriendo relevancia en caso de custodia individual.

Constituye en nuestros días uno de los principales problemas derivados de la no convivencia de los progenitores; presupone que quien lo ejerce no tiene el hijo habitando consigo. El progenitor no custodio que no convive con el menor debe seguirse «relacionando» con éste a fin de cubrir sus necesidades, teniendo un derecho deber de relacionarse que se basa en la misma relación paterno-filial; es un deber y un auténtico derecho de frecuentar a sus hijos.

De allí la expresión derecho deber de frecuentación o de relacionarse. En los últimos años, ha sido más que patente la demanda social existente por parte de muchos progenitores que se han negado a ser meros espectadores de la vida de sus hijos, manifestando su interés por tener un mayor protagonismo en la cotidianidad de los mismos.

La doctrina es pacífica en que lo mejor para el menor es poder seguir teniendo el contacto con sus dos progenitores y que éstos puedan seguir participando en su vida como era previamente a la separación. La convivencia o frecuentación es la forma o manera de hacer efectiva la vivencia que reclama la relación filiatoria: se asocia pues a la oportunidad de compartir y disfrutar en razón del estrecho vínculo que ata a progenitores e hijos.

  1. Representa en esencia una clara manifestación del derecho de todo niño, niña o adolescente de criarse y desarrollarse en el seno de su familia de origen, toda vez que dicha crianza ciertamente no se reduce al progenitor que detenta la custodia.
  2. La figura permite al menor de edad disfrutar de ambos progenitores, pues padre y madre, cada uno desde su especial rol -al margen de la separación o conflicto- precisan contacto permanente con el hijo para su óptimo desarrollo.

«Todo niño, niña o adolescente, tiene no sólo la necesidad sino además el derecho a la convivencia familiar con el padre o la madre que no tenga su custodia de mantener una relación estrecha y directa con su hijo, así como de intercambiar el afecto y cariño que debe prevalecer en toda relación paterno filial».

«La fijación de un régimen de convivencia familiar al padre que no posea la custodia del niño, niña o adolescente de que se trate, mal puede lesionar derecho alguno». Se trata de un mecanismo o derecho deber que asiste al progenitor que no convive con el hijo de visitarlo, comunicarse y tenerlo en su compañía; constituye continuación o reanudación de la relación paterno filial evitando la ruptura por falta de convivencia, de los lazos de afecto que deben mediar entre ellos.

La determinación de un régimen de visita asegura el cumplimiento del deber de relacionarse que asiste al progenitor no custodio, siendo una figura por la que el Derecho permite la estabilidad en el desarrollo armónico de su personalidad por medio de la continuidad del vínculo con ambos padres.

Para los padres se asienta en el deber de velar por sus hijos menores y aportar su contribución de afecto y experiencia en el proceso de formación de la personalidad del menor. De allí la obligación de los progenitores de superar sus diferencias en beneficio e interés del hijo, siendo imperativo la selección de un amplio y flexible régimen de «convivencia familiar».

Un efectivo cumplimiento del régimen contribuirá al desarrollo integral del niño o adolescente, con miras a un adulto pleno. La causa de muchos trastornos en la personalidad del adulto tiene como base su formación familiar en la infancia, por lo que debe evitarse la carencia de un progenitor en la vida del menor de edad.

  1. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia indicó que el Estado como garantía debe preservar que los niños, niñas y adolescentes no pierdan el contacto directo y regular con los padres.
  2. La fijación de un régimen de convivencia familiar procede ipso iure.
  3. Es decir, que como principio fundamental se les debe proveer y respetar su derecho fundamental de ser visitados y de relacionarse estrechamente con el padre o madre no custodio, y al mismo tiempo garantizar a este igual derecho.

Se reseña la importancia de la materia dentro de los tres temas sensiblemente conflictivos a la par de la obligación de alimentos y la custodia. La figura está regulada el ordenamiento venezolano entre otros en Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescente (LOPNNA) en sus artículos 385 al 390.

II. DENOMINACIÓN La (LOPNNA) de 2007 le atribuye el término «convivencia familiar», a la que la ley previa de 1998, siguiendo la anterior Ley Tutelar de Menores refería como «derecho de visita». La Exposición de Motivos de la reforma de la citada ley en 2007 indicó: se sustituye el nombre de «régimen de visitas» por el de «régimen de convivencia familiar», el cual sin dudas se ajusta más al verdadero contenido de esta institución, a saber, las relaciones personales y el contacto directo, de forma regular y permanente, entre los niños, niñas y adolescentes con su padre, madre, familiares o personas significativas durante su crianza.

Con ello se persigue subrayar la importancia de las relaciones de cercanía y proximidad de los niños, niñas y adolescentes con sus personas queridas, las cuales no deben considerarse como simples «visitas», palabra que se vincula más con la idea de personas ajenas a su familia, hogar o cotidianidad, más allá de las separaciones permanentes o eventuales que pudieren existir entre las personas adultas presentes en sus vidas.

Se criticó por limitada la expresión «régimen de visitas» porque sugiere la idea de algo esporádico, corto y distante, cuando contrariamente está en juego el contacto frecuente que supone el derecho deber de relacionarse entre progenitor e hijo. Quizás subsistió el término más por razones históricas que por técnica legislativa.

Y aunque el instituto incluye la visita en sentido estricto (en el sentido de trasladarse al lugar del visitado), la expresión «relacionarse» luce más adecuada pues supone la oportunidad de ejercer las múltiples vivencias derivadas de la relación filiatoria, a saber, disfrutar, compartir, educar, recrearse, conversar, jugar, etc.

  1. La «convivencia», denota un sentido más amplio del contenido del instituto, tales como paseos, viajes, actividades sociales, recreativas, deportivas, e incluso, la pernocta con el progenitor no custodio.
  2. Suenan entonces más acertadas otras denominaciones como derecho de relacionarse o de frecuentación entre progenitor e hijo, que utilizaremos en el presente estudio.

Sin perjuicio de referir el término «visitas», aunque este no denote la trascendencia de lo que está en juego. La expresión «convivencia familiar» luce tan amplia que se utiliza para instituciones familiares como la unión de hecho estable. No obstante, se afirma que «debe establecerse un régimen de visita que permita la mayor dosis de convivencia».

  1. III. FUNDAMENTO Variadas son las ideas que dan fundamento al instituto en estudio en la búsqueda de un tratamiento unitario: 1.
  2. El interés superior del menor: expresamente reconocido por múltiples instrumentos.
  3. El derecho de relación es manifestación del interés superior del menor, caracterizándose por la subordinación a éste; sólo debe limitarse o excluirse cuando su interés así lo exija.

Su finalidad es cubrir las necesidades afectivas y educacionales del menor de edad con base a su interés, por lo que el contacto ha de ser lo más extenso posible.2. El parentesco o la relación afectiva: el instituto se fundamenta principal, aunque no exclusivamente en una previa relación jurídica familiar entre el visitante y el visitado.

  • Otros ponen el acento en la relación afectiva que une a las dos partes.
  • En el ordenamiento venezolano encuentra soporte en la filiación, el parentesco y en el afecto.3.
  • Instrumento de la vigilancia: se afirma que el progenitor que no ejerce la custodia detenta una función de vigilancia mediante las visitas.

En Venezuela antes de que la LOPNNA de 2007 que estableciera el carácter conjunto e irrenunciable del atributo de responsabilidad de crianza se aludía a la labor conjunta de los progenitores en materia de educación. Custodiar y vigilar conciernen al deber de cuidado personal básico de los padres sobre aspectos de la vida del hijo para disminuir cualquier peligro o amenaza que los pueda afectar física o mentalmente.

  • La gran oportunidad del progenitor no custodio de inculcar educación al hijo es durante su relación con éste, con el cuidado que se impone, pero la figura presenta una justificación integral que excede tales nociones.4.
  • Derivado de la patria potestad: se ve como una derivación del régimen de la patria potestad a favor del progenitor que no ejerce la custodia.

Graterón Garrido señala que la convivencia familiar «forma parte de la responsabilidad de crianza como facultad que integra el contenido de la patria potestad», Sin embargo, técnicamente, el instituto subsiste inclusive en casos de privación de la patria potestad, lo que denota su independencia, aunque podría generar una restricción del régimen.

  • También es independiente del ejercicio.5.
  • Derecho derivado de la especial naturaleza de la relación filiatoria: Tiene su base y fundamento en el derecho natural, en la naturaleza humana, en la especial naturaleza de las relaciones paterno-filiales.
  • El menor tiene derecho a relacionarse con aquel progenitor que no ejerce la patria potestad, ya que la figura no nace de tal, sino de la existencia de la filiación.

Es menos nocivo para un niño mantener una relación esporádica con su progenitor, aun siendo éste indigno o incapaz de ocuparse de él, que no mantener ninguna. El fundamento radica en que el hijo no pierda su trato y afecto con el progenitor que no ostente la custodia.6.

Necesidad de ambos progenitores: Todo niño tiene derecho a crecer en el seno de una familia. «El niño requiere para su sana evolución ‘integral’ de una familia»; tiene el derecho de no ser separado de sus progenitores. Progenitor e hijo se necesitan aunque no convivan». El interés del hijo está en conservar los lazos con sus dos progenitores en un plano de igualdad.

Padre y madre son imprescindibles en el desarrollo psico-afectivo del menor. El progenitor no custodio sigue vinculado a sus hijos. Se considera valiosa la interacción fecunda de ambos padres con sus hijos menores, aunque no convivan, debiendo procurarse el mayor acercamiento posible del hijo con ambos padres, evitándose, toda decisión que tienda a cercenarlo.

La ausencia de una de alguno de los progenitores deja una marca indeleble, no superable en el tiempo. El hijo busca admirar y reconocerse en lo mejor de cada uno de sus progenitores, tanto del padre como de la madre. «La formación integral del niño contempla la presencia de sus dos progenitores con sus diferencias pero que se deben complementar».

IV. NATURALEZA 1. Derecho propio y autónomo, o límite a otros derechos: se configuraría como un derecho propio y autónomo. Dicha postura enfoca la convivencia familiar desde el punto de vista del progenitor que pretende limitársele calificándolo inclusive de «visitante», siendo que su naturaleza es más amplia.2.

Derecho subjetivo o mera facultad jurídica: algunos lo encuadran dentro de las características del derecho subjetivo, de naturaleza familiar, personal, tipificado legalmente y perteneciente a las relaciones paterno-filiales. En contra de esa teoría, se argumenta que no se trata de una mera facultad puesto que tiene entidad autónoma,

La simple idea de derecho subjetivo asociado a la noción de facultad no es idónea para explicar su naturaleza.3. Derecho de la personalidad: Graterón Garrido señala que «el contenido de la convivencia familiar es esencialmente afectivo, que se debe enmarcar entre los derechos de la personalidad, y se encuentra supeditado al interés superior del menor».

  • Los derechos de la personalidad son aquellos que protegen la esencia física y moral de la persona desde el punto de vista civil, esto es, en un plano de igualdad.
  • Pero el instituto bajo análisis presenta un contenido mayor que excede la protección privada del hijo, aunque su violación, no escapa de la misma indemnización derivada de la vulneración de los derechos de la personalidad (daño moral).4.

Derecho humano: Forner Delaygua señala que «el contacto o acceso de los hijos a los progenitores se concibe como un derecho humano en el Convenio de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño» al que remiten las leyes. La Sala Constitucional señaló que negar tal derecho a un progenitor hace nugatorio no solo un derecho constitucional sino un derecho humano, lo cual constituye una grosera violación imposible de permitirse; su protección viene dada por una obligación de medio y no de resultado.

  1. La expresión «derechos humanos» alude a la protección de los derechos de la persona frente al Estado (quien los puede violentar por acción o por omisión).
  2. El derecho-deber bajo análisis puede ser vulnerado por el Estado si este dificulta su ejercicio.
  3. En la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos se reseñan casos de indemnización por violación del derecho de visitas entre progenitor e hijo.5.

Patrimonio espiritual común: Tortoledo de Salazar y Salazar señalaban: «El régimen de visitas es un patrimonio espiritual común, en donde hay diversos condóminos: los padres, los abuelos, los parientes, el guardador, el vigilante, el menor y el Estado.

Como en toda comunidad los participantes pueden disfrutar del bien o bienes comunes, pero sin perjudicar los intereses de otros». La expresión «patrimonio espiritual común» si bien puede ser expresiva en un sentido figurado de la trascendencia de la figura, no abona técnicamente a explicar su naturaleza.6.

Derecho-deber: debe configurarse como un derecho deber. No se trata pues solo del derecho del progenitor sino también del derecho del hijo, a su vez con el deber correlativo. Ello dado el carácter de reciprocidad o doble titularidad en juego y por ello la simple negativa del hijo no obstante la necesidad de escuchar su opinión no puede definir el régimen de convivencia.

Aunque curiosamente se aluda a «acreedor» como titular del derecho, siendo que se trata de un derecho y deber «recíproco». También constituye un correlativo deber para el progenitor que convive junto al menor, que está obligado a permitir —e incluso facilitar— el correcto desarrollo del mismo. Es la posición que consideramos más a tono con su naturaleza.V.

FINALIDAD La figura en estudio permite la frecuentación o relación que es innata y natural a la relación filiatoria, logrando que la distancia y el tiempo no erosione o desvanezca el afecto que regularmente debe existir entre los sujetos amparados por este derecho-deber.

De allí que el instituto pretenda preservar el vínculo filiatorio del menor de edad con el progenitor, así como con otros familiares y terceros que forman parte de su esfera afectiva. La finalidad del instituto es propiciar de un modo adecuado el desarrollo integral del menor, en el aspecto educacional, emocional y afectivo, lo cual exige continuidad en la relación con sus dos progenitores».

Esto es, el mantenimiento de una natural y adecuada comunicación del hijo con el progenitor que no convive, procurando que se distancie lo menos posible. Se pretende evitar que la ruptura entre los progenitores y su falta de convivencia se extienda también a las relaciones entre estos e hijos.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos indicó que para progenitor e hijo ser una unidad representa un elemento fundamental de la vida familiar. VI. CARACTERES 1. Subordinación al interés superior del menor: Como otras tantas instituciones asociadas a la temática de la infancia y la adolescencia, rige en la materia el interés superior del menor, principio que no obstante su abstracción, supone la consideración de múltiples circunstancias del caso concreto con proyección de un pronóstico de lo que sería más favorable al menor.

Se alude a la subordinación del interés del menor pues el interés de los hijos está en continuar manteniendo el contacto necesario con el progenitor apartado de ellos, aunque sin romper la estabilidad de la convivencia con el otro. El Máximo Tribunal en Sala Constitucional señala: «nuestro sistema de protección del niño, niña y del adolescente es claro y tajante al centrar el derecho de convivencia familiar en el interés superior del niño».

El interés superior sirvió de base a la citada Sala para ante la divergencia de la madre biológica y la de crianza, establecer un régimen de convivencia a favor de la primera. Tal interés supone seguir ciertas pautas que permitan definir las condiciones necesarias para el óptimo desarrollo del menor, no debiendo confundir su bien con el deseo de éste.

Se determina ante el caso concreto, analizando las condiciones particulares del supuesto en específico y ponderando qué sería lo más conveniente para el niño. «El interés del menor debe ser interpretado en el sentido más amplio posible, analizándolo con proyección a su futuro».2.

  1. Relatividad: El régimen de convivencia familiar es según refiere BOTANA GARCÍA «esencialmente relativo en función de persona, tiempo y circunstancias.
  2. Es un tema esquivo a brindar soluciones con pretensión de validez general».
  3. Por ser en cada caso también distintas las personas a quienes relaciona, y las circunstancias concurrentes».

LOPNNA, en su art.456 «Cuando se modifiquen los supuestos conforme a los cuales se dictó una decisión sobre Responsabilidad de Crianza, Régimen de Convivencia Familiar u Obligación de Manutención, puede presentarse una nueva demanda de revisión y el juez o jueza decidirá lo conducente, siguiendo para ello el procedimiento previsto en el Capítulo IV del Título IV de esta Ley».3.

  1. Variabilidad: la materia está marcada por la posibilidad de modificación, esto es, por el cambio o variación a la par de las circunstancias, siendo el régimen esencialmente modificable.
  2. La sentencia hace cosa juzgada formal, más no «material», pues subsiste la posibilidad de revaluar el natural cambio de circunstancias.

Se trata de determinados aspectos que por esencia son dinámicos o cambiantes. En España con base a la ley se alude al «efecto irreversible del tiempo» en las decisiones asociadas al menor que podrán ser modificadas. El crecimiento de los niños constituye un cambio cierto que puede variar las medidas adoptadas en su momento.4.

  1. Orden público: estamos ante una figura de orden público, sustraída de la autonomía de la voluntad, o más precisamente la voluntad entra en juego en la medida que la ley lo permita como es el caso del acuerdo amigable.
  2. Se trata de una materia de «interés social»,
  3. De allí su irrenunciabilidad, inalienabilidad e intransmisibilidad, como acontece con la patria potestad.5.

Personalísimo: el régimen es enteramente personalísimo, pues tiene lugar única y exclusivamente en atención a las particulares características de los sujetos involucrados. Al desaparecer el respectivo progenitor, los demás interesados precisan de un nuevo régimen.

Es un derecho-deber personalísimo y como tal intransmisible e indelegable, pues al ser su función mantener una relación afectiva entre progenitor e hijo, sólo el trato personal entre ambos sujetos puede ser operativo, y por tal el respectivo procedimiento judicial se extingue con la muerte.6. Inalienable: consecuencia lógica de ser de orden público.

Es intransmisible dado su carácter personalísimo, toda vez que no es susceptible de transmisión, ni activa ni pasivamente, ni por actos entre vivos ni mortis causa.7. Imprescriptibilidad: el instituto no se ve afectado por el transcurso del tiempo en cuanto a su ejercicio y fijación.

  1. La inercia no afecta el derecho-deber de relacionarse entre progenitores e hijos.
  2. El beneficiario de este derecho puede reclamar su efectividad en cualquier momento».8.
  3. Reciprocidad: Las relaciones filiatorias son de carácter recíproco: «se concibe como una relación recíproca entre padres e hijos, es decir, se trata de un derecho correlativo o de doble titularidad dirigido a mantener la integridad de la relación paterno-filial»,

Se afirma así que «las visitas son un derecho de dos caras», siendo natural inferirlo de la reciprocidad de los derechos familiares. Ello según el artículo 385 de la LOPNNA de 2007″; «más que un derecho del padre, la convivencia familiar, es un derecho del niño y la niña».

Lo anterior a tono con naturaleza de derecho-deber de la figura.9. Independiente de la causa de disgregación familiar: la convivencia familiar es procedente al margen de la separación de los progenitores, solo limitándose excepcionalmente ante circunstancias graves que implican potencial riesgo de daño.

Se alude así a la independencia de su origen causal.10. Inseparable de la condición de progenitor e hijo: aunque el denominado antiguamente «derecho de visita» es extensible a otros familiares o terceros en razón del vínculo afectivo, lo cierto es que es absolutamente inmanente o inherente a la condición de progenitor e hijo, esto es, se trata de un derecho inseparable o inescindible a la relación filiatoria.11.

De contenido afectivo: su contenido es puramente afectivo pues permite al titular expresar sus sentimientos con el otro, siendo su naturaleza estrictamente extrapatrimonial, a diferencia de la obligación de manutención. Se reseña también su función reparadora a fin de no perder los lazos de afecto.12.

Vulnerabilidad: derivada de la complejidad de elementos en juego. Por lo que es común la proliferación de reclamos y acciones asociados al instituto. VII. NORMATIVA La figura en estudio encuentra soporte en distintos instrumentos normativos tales como la Constitución (arts.75 y 76), Convención sobre los Derechos del Niño (arts.9.3 y 18.1), Declaración de los Derechos del Niño, LOPNNA (art.27, 385 y 387).

  1. En similar sentido en España. VIII.
  2. CONTENIDO En sus orígenes el contenido del derecho de visita se correspondía con su significación etimológica: con el tiempo se permitió que el visitado se trasladara a la casa del visitador.
  3. Lo aconsejable, en principio, es que el contacto no se cumpla en el domicilio del progenitor que ejerce la custodia.

Pero la figura no solo comprende la visita en sentido estricto sino que engloba en su seno la comunicación, la convivencia y la estancia. El contenido del derecho incluye así la estancia, convivencia o pernocta con el progenitor que pueden acontecer en su vivienda o en otro lugar que reúna condiciones de seguridad para el menor.

Ello proyectándose en el tiempo a través según el caso de horas, días, fines de semana, festividades o períodos más largos como vacaciones. La mera «visita», más bien es una vía residual y subsidiaria a la que únicamente se recurre cuando no es posible que el derecho-deber se satisfaga de manera más provechosa a su finalidad.

La figura no se limita a la estadía del progenitor en la casa del menor sino que implica una relación de contenido mayor referida a la oportunidad de compartir y comunicarse ampliamente y que se extiende a cualquier forma de contacto o comunicación. Indica el artículo 386 de la LOPNNA al referirse al «contenido»: «La convivencia familiar puede comprender no sólo el acceso a la residencia del niño, niña o adolescente, sino también la posibilidad de conducirlo a un lugar distinto al de su residencia, si se autorizare especialmente para ello al interesado o interesada en la convivencia familiar.

Asimismo, pueden comprender cualquier otra forma de contacto entre el niño, niña o adolescente y la persona a quien se le acuerda la convivencia familiar, tales como: comunicaciones telefónicas, telegráficas, epistolares y computarizadas». Las modalidades a distancia deben acontecer sin intervención del progenitor custodio en aras de preservar la intimidad y privacidad.

Tales formas alternativas de relacionarse –importantes desde luego en el día a día- deben presentarse como mecanismos supletorios o complementarios del contacto personal entre progenitor e hijo. La relación paterno-filial supone mucho más que un rato para no perder el «contacto», por lo que se impone un régimen amplio, generoso y flexible que en buena medida se acerque (aunque no en términos matemáticos) al tiempo compartido por el progenitor custodio, en razón del ejercicio conjunto de la responsabilidad de crianza consagrado en la LOPNNA de 2007.

Es necesario que se garantice a los padres la ubicación y accesibilidad no solo a los hijos, sino a quien los tiene bajo su cuidado. IX. RESTRICCIONES Se afirma que este derecho-deber no es absoluto siendo susceptible excepcionalmente de limitaciones. El Juzgador puede según las circunstancias restringir el régimen de convivencia familiar mas no «suprimirlo» porque una supresión definitiva vulneraría el vínculo filiatorio.

El instituto sigue latente mientras transcurre la excepcionalidad como parte de la necesaria relación filiatoria. «El régimen de convivencia familiar supervisado se rige por los principios de excepcionalidad y provisionalidad en consonancia con el principio de mínima intervención del Estado que justifica su intervención en las relaciones familiares sólo en forma excepcional y provisional, durante el tiempo más breve posible y únicamente cuando existan fundados indicios de amenazas o violaciones en contra de tres derechos en concreto: la vida, la salud y la integridad personal».

  • La LOPNNA prevé en su art.387: «El Régimen de Convivencia Familiar supervisado será establecido fuera de la sede del Tribunal de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes».
  • La presencia de terceras personas o la pretensión de que sea en la residencia del hijo constituyen verdaderas limitaciones, que excepcionalmente encontraría sentido cuando el rechazo del hijo a la visita pudiere evolucionar favorablemente si éstas se desarrollan al principio en presencia de una persona a quien el menor le tenga confianza.

«El Régimen de Convivencia Familiar Supervisado debe ejecutarse en espacios que aseguren un ambiente idóneo para el desarrollo del encuentro familiar y en condiciones de seguridad para los niños, niñas y adolescentes. La función de la autoridad judicial será la de fijar la oportunidad de las frecuentaciones.

  • Vale citar algunos supuestos: 1.
  • Enfermedad o reclusión en centro penitenciario: en caso de enfermedad mental es evidente que la conducta involuntaria del progenitor y su falta de discernimiento precisa de la supervisión pertinente a los fines de la protección del hijo.
  • Se afirma que tales patologías, «no son por sí solas causas de supresión del derecho de visitas».

Por lo que la solución será recurrir a medidas excepcionales como la supervisión de una tercera persona durante la visita. También subsiste el régimen en caso de privación de libertad del progenitor. El Estado está en la obvia obligación de propiciar condiciones de seguridad para garantizar la integridad del menor, a fin del ejercicio efectivo de este derecho-deber.

Mal puede desestimularse la visita, alegando la falta de condiciones del centro penitenciario, siendo que el Estado está obligado a garantizar condiciones para hacer efectivo el instituto, so pena de violación de derechos humanos. Una normativa de rango sublegal que regule la visita de los niños y adolescentes a los Centros penitenciarios imponiendo restricciones quincenales (la paternidad quincenal ha sido criticada) se traduciría en una limitación a un derecho-deber constitucional.

Sólo en caso de que la privación de libertad del progenitor derive de un delito contra en el hijo, propiciaría la suspensión del régimen de convivencia en función del interés superior.2. Niño lactante y niño de corta edad: El estado de lactancia del niño, hasta los seis (6) meses, recomienda evitar la lejanía de la madre y considerar la limitación de la separación de ésta en función del interés del menor.

  1. El régimen podría tener lugar con la proximidad de la madre, aunque no necesariamente en la residencia de ésta.
  2. No puede pretenderse la lejanía del padre por la condición de lactancia.
  3. Los niños obtienen de sus padres un modelo de percepción, pero las investigaciones demuestran que esa influencia acontece desde la etapa de la lactancia.

El derecho de visita surge de la necesaria vinculación que se establece entre padres e hijo «desde el mismo instante en que el menor nace», Para algunos el niño pequeño menor de cinco (5) años debe afectarse por visitas breves que no alteren sus hábitos.

  1. Pero los hábitos afectivos deben iniciarse a temprana edad, porque de lo contrario siempre será tarde para acercarse más a uno de los dos progenitores y los primeros años son fundamentales en el desarrollo integral del menor.
  2. La necesidad de ambos progenitores aplica desde el nacimiento; cuanto más tarde se inicia la relación o contacto menos conveniente será para progenitor e hijo.

Se aprecia decisión asociada a la oposición de la madre a que la hija pernoctara con el progenitor por ser de corta edad, esto es ocho (8) meses. El Tribunal acertadamente acordó el respectivo régimen (incluyendo pernocta) al progenitor no obstante la corta edad de la niña que para el momento de la sentencia eran once (11) meses.

De tal suerte que la preferencia en materia de custodia a favor de la madre de los niños menores de siete (7) años que todavía en forma arcaica dispone la LOPNNA, a pesar de los aires de igualdad de la Reforma de 2007, se limita a la «custodia» y en modo alguno al régimen de convivencia, cuya amplitud y generosidad debe imperar respecto del otro progenitor o del padre, ab initio.

No puede esgrimirse que un hombre por el solo hecho de serlo no está capacitado para cuidar un niño de corta edad.3. Privación de la patria potestad: los padres que hubieran sido privados de ésta (de su titularidad, y no de su mero ejercicio) en principio lo ostentarían, en tanto que al no ser la privación de la patria potestad una medida irreversible, debe mantenerse en alguna medida una relación del progenitor privado con sus hijos.

  1. Sin embargo, surge inquietud cuando estamos ante causales verdaderamente graves como la farmacodependencia o corrupción, pues la interdicción seguirá siendo en nuestro criterio por su naturaleza una causa de exclusión del ejercicio.
  2. También podría mantenerse en la «extinción» de la patria potestad por «reincidencia en la privación» (LOPNNA, art.356, letra d) considerando la impropiedad en que incurrió el legislador incluyendo como causales de privación algunas que no se corresponden con el instituto como la interdicción o el incumplimiento genérico de los deberes inherentes a la patria potestad.

El rechazo a la supresión apunta a seguir la idea de restricción supervisada.4. Residencia en el exterior: Cuando se reside en ciudades diferentes del país, se toma en consideración para el régimen la distancia, la dificultad de trasporte, los recursos económicos, etc., a fin de determinar la periodicidad o frecuencia de las visitas.

  1. Situación que ciertamente se mantiene fuera del territorio nacional, hablándose inclusive de «derecho de visita transfronterizo», cuyos límites y determinación también queda en manos de la autoridad judicial en función del interés del menor.
  2. El derecho a relacionarse entre progenitor e hijo en casos de residir en Estados diferentes es reconocido por la Convención sobre los Derechos del Niño (art.10.2) estableciendo el derecho de visita o régimen de convivencia internacional.

La LOPNNA, en su art.177, parágrafo primero letra e, alude a la competencia del Tribunal de Protección en materia contenciosa respecto al régimen de convivencia familiar «nacional e internacional» y su letra g alude a «negativas o desacuerdos en autorizaciones para residenciarse dentro y fuera del país»,

Se dispone la necesidad de informe multidisciplinario en los casos de autorización para residir fuera del país. Se aprecian decisiones del Máximo Tribunal en Sala Político Administrativa relativa a los criterios determinantes de la jurisdicción del Juzgador venezolano a propósito de régimen de convivencia familiar internacional, esto es asuntos familiares, señalándose además del domicilio del menor (entendiendo por éste su residencia habitual porque «se encuentren en el territorio nacional» según la LOPNNA, art.1), amén de los referidos en el n 42 de la LDIP, art.42, el interior superior del menor que se presenta de orden público pues se refiere la necesidad de salvaguardar los derechos e intereses de niños y adolescentes involucrados de nacionalidad venezolana.

El domicilio de uno de los progenitores en el extranjero podría resolverse con relación en época de vacaciones; que sería susceptible de complementarse –dado su bajo costo y fácil acceso- con comunicaciones telefónicas y/o electrónicas. Las autorizaciones para viajar al exterior que otorga un progenitor al otro como requisito legal, constituyen de cierta forma una proyección del derecho-deber bajo análisis.5.

El interés superior del menor: podría restringirse bajo el criterio del interés del hijo, a la luz del caso concreto, la figura es revisable y por ende pudiera el régimen respectivo ser limitado. El interés del menor es punto fundamental a considerar para limitar el régimen de convivencia familiar o establecer un régimen supervisado.X.

DETERMINACIÓN 1. Amigable: Lo lógico y natural es que los progenitores decidan con intervención del menor el régimen que más se ajuste a sus necesidades. El Legislador venezolano otorga la potestad a los padres de establecer de común acuerdo lo relacionado al régimen de visitas o convivencia familiar, por cuanto son ellos quienes conocen las necesidades de sus hijos e hijas, con la finalidad de evitar la intervención del Estado a través de los Órganos Jurisdiccionales que supla la voluntad de las partes en los acuerdos familiares.

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La «importancia del pacto» de los progenitores es determinante «pues nadie mejor que los propios padres para poder concretar un régimen razonable, factible y en interés de su hijo». El acuerdo amigable no necesariamente indica una óptima relación entre los progenitores sino la disponibilidad de éstos de solventar las situaciones en beneficio del hijo.

«ciertamente, no se puede forzar a ambos padres a que exista cordialidad entre ellos, o que permanezcan juntos», pero han de superar sus diferencias en interés del hijo. A falta de acuerdo, queda la vía jurisdiccional, por lo que las formas de determinación de un régimen se reducen en dos, a saber, amigable o en su defecto judicial,

Dispone el del artículo 387 de la LOPNNA: «El Régimen de Convivencia Familiar debe ser convenido de mutuo acuerdo entre el padre y la madre, oyendo al hijo o hija. De no lograrse dicho acuerdo, cualquiera de ellos o el hijo o hija adolescente, podrá solicitar al juez o jueza que fije el Régimen de Convivencia Familiar «.

La referida norma contempla la fijación del régimen privilegiándose el acuerdo entre las partes como primera opción y tomando en cuenta la opinión del hijo. Sólo a falta de acuerdo podrá intervenir el Juez. En caso de separación no contenciosa o divorcio por el 185-A del Código Civil, la LOPNNA (art.351) dispone la necesidad de referir lo relativo al régimen de convivencia familiar en el escrito correspondiente.

No hay que perder de vista, que, en principio, el régimen de visitas deber ser amplio y flexible, entrando a regir para caso de desacuerdo el antes expresado, y ello, sin duda, tiene como fin propiciar los acuerdos entre los progenitores, ya que son éstos los que mejor conocen la realidad diaria tanto de sus necesidades como de las de los menores»,

Además de ser amplio, flexible, debería referir contacto frecuente. Este último debería ser mínimo semanal, pero dependerá en gran medida del acuerdo de las partes, en lo que generalmente el Juez considera que no se vulnere el interés del menor. Algunos recomiendan «huir del concepto de padres quincenales», pues la necesidad de relación se evidencia en la cotidianidad.

  1. Lo contrario propicia la situación de que uno de los progenitores sea un mero visitante de fin de semana, ostentando una posición jurídica bastante mermada.
  2. La participación del progenitor no custodio en la rutina del hijo, es lo que mejor salvaguarda su interés, al no relajarse los lazos afectivos entre ellos, e impidiendo el desprendimiento paulatino del no custodio de sus deberes parentales».

La amplitud del régimen podría preparar al menor hacia el tránsito para una custodia compartida. Se hace necesario entonces combinar flexibilidad con cotidianidad para superar la visita en sentido estricto. Pero cada familia conoce su dinámica, por lo que el éxito del régimen depende de la flexibilidad en su práctica.

Se recomienda adoptar un régimen concreto en previsión de que la cordialidad no permanezca entre la pareja con la finalidad principal de asegurar el cumplimiento de la convivencia familiar. Se dice que las variables a considerar son infinitas según las necesidades y circunstancias y pueden fijarse inclusive preavisos para determinación de períodos concretos.

Si hay distancia sería útil prever el costo del transporte y previsiones en torno a enfermedad del hijo. En caso de custodia compartida, se podrían hacer igualmente previsiones. Se aclara que por esta vía amigable sólo se pueden convenir en la forma en que se ejercerá el régimen mas no parece razonable imponer prohibiciones relativas a visitas, comunicaciones telefónicas, telegráficas, epistolares o electrónicas.

Se puede considerar un mínimo de días a la semana, adicionalmente tardes en la que se colabore con actividades ordinarias del hijo y la posibilidad de fijar cualquier otro momento previo aviso o acuerdo con el progenitor custodio. Es necesario escuchar la opinión del menor, no sólo por imposición de ley sino por ser el principal interesado cuyas actividades resultan afectadas por el respectivo régimen.

Se acota que para que el menor emita opinión debe ser previa y debidamente informado de la situación que acontece, en la medida de su comprensión. Se recomienda flexibilidad entremezclada con un mínimo de previsión. El régimen establecido en el acuerdo es una simple orientación que podrá ser variada libremente según las necesidades del menor y las circunstancias.2.

Judicial A) Consideraciones generales: La intervención judicial para garantizar la frecuentación procede a falta de acuerdo. En todo caso, el progenitor que no convive con su hijo es automáticamente titular del derecho-deber bajo análisis y «al juez no le corresponde reconocerlo sino modularlo de acuerdo a las circunstancias».

La limitación del régimen ha de ser considerada excepcional. Además de ser informado y escuchado, deben respetarse otras garantías procesales a favor del menor. B) Tribunal competente y legitimación: Prevé el artículo 387 de la LOPNNA: «El Régimen de Convivencia Familiar debe ser convenido de mutuo acuerdo entre el padre y la madre, oyendo al hijo o hija.

De no lograrse dicho acuerdo, cualquiera de ellos o el hijo o hija adolescente, podrá solicitar al juez o jueza que fije el Régimen de Convivencia Familiar, quien decidirá atendiendo al interés superior de los hijos e hijas. La decisión podrá ser revisada a solicitud de parte, cada vez que el bienestar del niño, niña o adolescente lo justifique.

Al admitir la solicitud, el juez o jueza apreciando la gravedad y urgencia de la situación podrá fijar el Régimen de Convivencia Familiar provisional que juzgue conveniente para garantizar este derecho y tomar todas las medidas necesarias para su cumplimiento inmediato.

En la audiencia preliminar el juez o jueza deberá fijar un Régimen de Convivencia Familiar provisional, salvo que existan fundados indicios de amenazas o violaciones en contra del derecho a la vida, la salud o la integridad personal del niño, niña o adolescente, caso en el cual fijará un Régimen de Convivencia Familiar provisional supervisado.

Excepcionalmente, cuando estas amenazas o violaciones sean graves y existan pruebas suficientes en el procedimiento, el juez o jueza no fijará el Régimen de Convivencia Familiar provisional. El Régimen de Convivencia Familiar supervisado será establecido fuera de la sede del Tribunal de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes».

  • En la demanda para la fijación de un Régimen de Convivencia Familiar se debe indicar el Régimen de Convivencia Familiar propuesto» (LOPNNA, art.456, par. Segundo).
  • El tribunal competente será el Juez de la residencia habitual del menor al momento de la solicitud a tenor del artículo 453 de la LOPNNA, privilegiándose si otro Juzgador ha conocido previamente de alguna institución familiar.

Están legitimados cualquiera de los progenitores, así como el hijo adolescente (12 años, LOPNNA, art.2), siendo un caso de legitimación directa dado su discernimiento al margen de su incapacidad de obrar. Se adiciona los Consejos de Protección. C) Procedimiento contencioso: El asunto se tramita por el procedimiento ordinario contencioso consagrado en la LOPNNA en los artículos 450 y ss., a tenor del artículo 177 eiusdem que establece la competencia de los Tribunales de Protección de Niños, Niñas y adolescentes, parágrafo primero (asuntos de familia de naturaleza contenciosa), letra e: «Fijación y revisión de Régimen de Convivencia Familiar nacional e internacional».

  • D) Carácter subsidiario: La intervención judicial es subsidiaria o supletoria, reservada para cuando haya sido imposible el pacto entre los progenitores.
  • Si no media convenio entre los legitimados sobre el régimen se hará necesaria la intervención judicial por vía del procedimiento contencioso que en honor a la verdad y a la naturaleza del asunto debería ser excepcional, pues sólo denota ineptitud de los progenitores de solventar por sí solos sus propias diferencias en atención al interés del hijo común.

Son los padres quienes, no obstante, sus diferencias, conocen las verdaderas necesidades del hijo en común y por ello la importancia de evitar la intervención jurisdiccional. «La judicialización de las relaciones entre los progenitores, en ocasiones inevitable, dificulta el ejercicio de la patria potestad».

  • La instancia judicial puede conspirar contra la propia efectividad de la decisión y revertirse negativamente sobre los menores.
  • Se afirma que la jurisdicción podría ser inclusive un punto de mayor conflicto.
  • En todo caso, el Juzgador está ante una posición delicada pues por encima del desacuerdo o enfrentamiento debe desentrañar lo que a su juicio constituye el verdadero interés del niño o adolescente; los progenitores y sus expectativas son secundarias ante la prioridad que impone el menor.

Indica la Sala Constitucional del Máximo Tribunal que el enfrentamiento de los progenitores se decide con base al interés del menor». La intervención del Juzgador en la materia por previsión de la propia ley es subsidiaria por lo que no aplica la actuación oficiosa, sin perjuicio de acordar un régimen «distinto» al solicitado.

E) Mediación y conciliación: en el camino de la vía amigable es importante la oportunidad de conciliación y mediación que busca estimular la ley como medios alternativos de resolución de conflictos. La materia en estudio por la variedad de sus intereses presenta extensas posibilidades de éxito respecto de tales medios.

La LOPNNA en los artículos 369 y siguientes regula la fase de mediación, ubicando la figura entre los que requiere la obligatoria presencia personal de las partes a la audiencia preliminar privada. La Ley de procedimientos especiales en materia de protección familiar de niños, niñas y adolescentes, busca fomentar tales figuras tanto en sede administrativa como judicial, aunque el artículo 4 eiusdem considera la conciliación característica de los procedimientos administrativos y la mediación de los judiciales.

La doctrina, sin embargo, destaca la inexistencia de una diferencia sustancial entre mediación y conciliación y por tal el fracaso de los intentos de distinción basados en una pretendida mayor o menor participación del tercero (mediador-conciliador) en la proposición de soluciones». Encontramos referencias a ambas en a la ley.

La Ley Orgánica de la Jurisdicción Especial de la Justicia de Paz Comunal también refiere la materia en estudio. F) Los informes multidisciplinarios: se reseña la importancia de los expertos en juicios como el de visitas y de allí la trascendencia de los respectivos informes técnicos o multidisciplinarios (área social, psicológica y psiquiátrica) toda vez que los mismos pueden evidenciar aspectos no percibidos a simple vista por el Juzgador e inclusive contrarios a la opinión del menor, así como denotar la idoneidad de las condiciones del progenitor.

Tales informes podrían ser a tenor del artículo el art.481 de LOPNNA integrales (impliquen una amenaza grave o vulneración) o parciales (si los intervinientes están afectados en su salud física o mental, se invoquen efectos perjudiciales, las circunstancias del régimen afecten la convivencia, se trate de negativa del niño, se afirme que existen amenazas graves de retención indebida o traslado ilícito).

Sin embargo, pudiera no precisarse de tales informes «cuando se aleguen hechos o circunstancias que no constituyan causales o supuestos relevantes para determinar la procedencia de fijar un régimen de convivencia familiar» o «Cuando se aleguen hechos o circunstancias fundadas en valores discriminatorios para negar el cumplimiento de la convivencia familiar».

  1. Además del material probatorio, los Informes serán importantes en atención al valor de la experticia, teniendo preeminencia en su género.
  2. Aunque el Juzgador no podrá delegar en un ningún experto su decisión, pues al margen de los ribetes traumáticos, debe resolver un problema jurídico.
  3. El interés superior del menor no siempre será fácil de determinar y por tal la importancia del auxilio de los expertos.

G) Ministerio público: También es de recordar la importancia del Ministerio Público de conformidad con la ley como parte del sistema de justicia (Constitución art.253) no solo en el curso del proceso contencioso sino en la fase de mediación y ejecución; su participación no debe entenderse como la de un mero espectador, por el contrario, es éste el órgano por excelencia llamado a advertir y alertar de las ilegalidades o inconsistencias cometidas dentro de un juicio en el que pueda resultar perjudicado un niño, niña o adolescentevelar por, entre otras cosas, el cumplimiento de las decisiones.

  • H) Necesidad de escuchar la opinión del menor: La norma especial (LOPNNA, art.387), reproduce la obligación general impuesta en la ley relativa a la necesidad de escuchar la opinión del menor.
  • El Juez estaría obligado a pronunciarse respecto de las razones que lo motivaron a prescindir de tal deber, como sería el caso de dictar un régimen provisional ante la imposibilidad de escuchar su opinión.

Señala una sentencia a propósito de una acción de amparo declarado con lugar a raíz de un Colegio que sancionó a una adolescente por colorearse un mechón de cabello: «La opinión de los niños, niñas y adolescentes, en razón a la orientación anterior, no constituye medio de prueba, a tal efecto, no resulta valorable como probanza por quien suscribe, sin embargo, resulta vital denotar, que el ser oído, es un derecho que posee todos los niños, niñas y adolescentes, consagrado en el artículo 80 de la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, que como sujetos de derecho, les permite dar su impresión acerca de su situación personal, muy especialmente con respecto a la litis planteada, por lo tanto es apreciada por esta Sentenciadora, al ser demostrativa de la condición física, psíquica y emocional, en que se encuentra la adolescente de autos, e incluso, de cómo el proceso instaurado ha influido en su esfera subjetiva, considerándose entonces de suma importancia, para dictar una decisión acorde con su interés superior» En el niño de corta edad, la doctrina duda del poder de su opinión –no obstante la necesidad de audiencia- porque «no hay que asimilar sin más los deseos formulados por el menor con su interés.

Igualmente hay que tener en cuenta que en muchos casos el Juez necesitará recurrir a la ayuda de peritos psicólogos que le permitan descifrar lo expresado por el niño», Se acota que el caso del adolescente suele ser más delicado, especialmente si está próximo a la mayoridad. Conforme más se vaya acercando a la mayoría de edad más se tendrá en cuanta la voluntad del menor.

Su opinión puede ser determinante en la fijación del régimen de convivencia porque imponerle a un ser casi adulto un régimen de visita supone la imposibilidad de ejecutar la medida amén de que sus sentimientos ya son difícilmente manipulables. El Juez deberá fijar un régimen inclusive ante la voluntad negativa del adolescente, pues la dificultad de su cumplimiento efectivo forma parte de la dinámica de la vida familiar.

I) Aspectos a considerar: El Juzgador habrá de considerar diversos elementos o aspectos. Las resoluciones judiciales se orientan por ciertas reglas de sentido común: no disturbar el statu quo si el menor tiene raíces en un lugar y se encuentra saludablemente bien, evitar separar hermanos, tener en cuenta la aptitud como padres y no la conducta como cónyuge, los deseos del hijo en la medida que su edad y madurez lo hagan capaz de manifestar su preferencia, la proclividad del peticionante a facilitar contacto con el otro progenitor.

El interés del menor es un concepto jurídico indeterminado cuyos límites la ley no precisa con exactitud pero que debe referirse a un supuesto concreto al momento de su aplicación; complicado por su «relativismo» porque lo determina el juez, quien a fin de cuentas es una persona cargada de prejuicios y valores.

  • El interés del menor no se puede determinar en abstracto sino en función de un caso en concreto y de allí los variados elementos a considerar.
  • Se traduce en una suerte de pronóstico de lo que sería más favorable para el menor.
  • Por su parte, el denominado «síndrome de alienación parental» acontece cuando el progenitor manipula al menor con ocasión de una disputa con el objeto de descalificar al otro progenitor; «hace referencia a un trastorno caracterizado por la presencia de una campaña de difamación y rechazo de un progenitor», siendo común en materia de visitas.

El asunto ha sido referido por algunas sentencias que aluden a «síndrome» de alienación, en tanto otras a «alienación parental» (prescindiendo de la palabra «síndrome»). También se reseña la expresión «alineación» como una suerte de identificación del niño con el progenitor que considera débil, surgiendo «preferencia» o empatía a favor del progenitor con el que el hijo menor tiende a «alinearse»; otras no ofrecen claridad en la terminología.

En España, también se reseña la figura, con independencia de su reconocimiento como enfermedad, siendo un fenómeno que está presente en muchas situaciones de crisis familiar y que puede provocar importantes perjuicios psíquicos en el menor. Finalmente, se sugiere que la sentencia refiera un régimen específico y detallado, toda vez que las diferencias de los progenitores los llevaron a la jurisdicción.

Por lo que la sentencia debe ser clara y precisa, mas no ser fuente de imprecisiones, sin dejar en otros profesionales el régimen concreto. De allí que se aluda a la improcedencia de un «régimen abierto» o «indefinidos» que sean fuente de constantes conflictos.

En cuanto a la no separación de los hermanos, la LOPNNA no plantea referencia en cuanto al régimen. Lo que denota que los progenitores conocen las circunstancias que pueden recomendar una separación. El juez para decidir, deberá considerar también la vulnerabilidad afectiva que pueda afectar a algunos niños y que los conduce a evitar cualquier enfrentamiento entre sus padres y mucho más si llegare a considerarse causante de ese enfrentamiento.

«Respecto de la forma de cumplimiento efectivo de las visitas, el juez podrá establecerlas utilizando reglas más o menos elásticas o más o menos rígidas, según las características del caso, y teniendo en cuenta como dato preponderante lo expresado por los progenitores y el interés del menor».

Se afirma que el ordenamiento en esta materia, como en muchas otras del Derecho de Familia, le concede al Juzgador un amplio poder discrecional, pero éste debe estar dotado de una especial sensibilidad, prudencia y equidad, porque su decisión marcará la suerte de una vida familiar en forma irreversible.

Así pues, que las limitaciones al régimen son excepcionales y deben ser debidamente probadas. Pues la regla general apunta que el contenido del derecho-deber en comentarios ha de ser en principio amplio y flexible. J) Carácter de la decisión: La sentencia es recurrible mediante los recursos generales que prevé la LOPNNA, no obstante que dado el carácter mutable de la situación están sujetas a la «revisión» del régimen lo cual denota su mutabilidad o variabilidad según el cambio de circunstancias.

El artículo 387 eiusdem señala expresamente: » La decisión podrá ser revisada a solicitud de parte, cada vez que el bienestar del niño, niña o adolescente lo justifique «. La versatilidad y mutabilidad son característica de las decisiones relativas a la materia». Por lo que las sentencias de la materia refieren su carácter «formal», más no «material», dada la posibilidad de cambio futuro en función de las circunstancias sobrevenidas.

«La ejecución del régimen de convivencia familiar acordado por las partes y homologado sólo puede ser modificado por solicitud de cualquiera de ellas». Se afirma inclusive que la decisión » no es obstáculo para que el padre y la madre puedan convenir en un sistema diferente para el régimen de visitas y, ampliarlo a voluntad».

K) Ejecución: en materia de ejecución se aprecia una remisión a las normas adjetivas generales establecidas en el Código de Procedimiento Civil (arts.523 y ss.) que tiene aplicación supletoria según el artículo 452 de la LOPNNA: «La ejecución de las sentencias dictadas en los procedimientos contenciosos incluyendo el procedimiento de régimen de convivencia familiar, salvo disposición en contrario, deberán ser solicitadas en el mismo expediente donde fue dictada la sentencia por el Juez de la causa».

En virtud del carácter de cosa juzgada formal de los acuerdos de la materia homologados por sentencia judicial de conformidad con el artículo 518 de la LOPNNA, luce acertado el criterio que sostiene la inoficiosa tramitación autónoma del «cumplimiento» del régimen de convivencia familiar» previamente homologado.

La ejecución de la sentencia es de tracto sucesivo porque no se agota en un solo acto. Algunos decretos de ejecución forzosa ordenan oficiar a la Comandancia de Policía del Estado a los fines de requerirle la asignación de varios funcionarios de conformidad con lo pautado en el artículo 21 del Código de Procediendo Civil, así como al equipo Multidisciplinario del correspondiente Circuito Judicial a objeto de que esté presente el día y hora del acto de ejecución conjuntamente con el Tribunal.

Alguna decisión en fase de ejecución refiere la necesidad de una terapia familiar. La Sala Constitucional del Máximo Tribunal señaló la importancia del Ministerio Público inclusive en fase de ejecución, así como refiere que la vía de amparo no es la idónea para la ejecución de la respectiva sentencia.

  • Régimen provisional: Dada la urgencia que reclama no perder el contacto por el transcurso del tiempo, la LOPNNA de 2007 en el citado artículo 387 prevé la posibilidad del Juzgador de fijar un régimen de convivencia familiar provisional.
  • Dicho régimen provisional podrá ser normal o también podría ser supervisado o excepcional, si las delicadas circunstancias lo precisan.

Finalmente, en forma excepcional si la grave situación permite suponer peligro respecto del menor, ni si quiera se acordará este último. Los conflictos en esta materia reclaman «una solución provisional inmediata y sin pretensiones de perdurar que rompe o restaura el status».

El régimen provisional como su denominación lo denota tiene carácter provisorio o temporal en espera del régimen de convivencia familiar definitivo, y tiene por propósito garantizarle al menor «el derecho a mantener contacto personal y directo con sus padres y a su interés superior». Se aprecia del citado artículo 387 que las oportunidades para que el Juzgador se pronuncie sobre el régimen provisional son dos: en la admisión de la solicitud y en la audiencia preliminar, en la primera es discrecional, en tanto que en la segunda es obligatoria.

En ésta última el pronunciamiento es imperativo, toda vez que el Juzgador tendría que justificar inclusive si median graves circunstancias la posibilidad de un régimen excepcional o en su defecto no dictar ni siquiera éste. La posibilidad excepcional de suspensión del régimen requeriría gravedad y prueba, dada la magnitud de una decisión de tal naturaleza.

El artículo 466, parágrafo primero, letra d de la LOPNNA también prevé que el Juzgador puede ordenar «Régimen de Convivencia Familiar provisional» entre las medidas preventivas. Pero a falta de lo indicado su procedencia sería obvia por vía de medida preventivas innominada en una materia donde el tiempo es fundamental.

Por lo que si bien antiguamente no estaba previsto un régimen provisional de visitas, la doctrina y la jurisprudencia se pronunciaba favorablemente, no obstante advertir la conveniencia de la consagración expresa, pues en la práctica el juez que lo acordaba era recusado por «emitir opinión de fondo».

  1. El Máximo Tribunal en Sala Constitucional señala que dada la importancia de la visita el Juzgador podría acordarlo ajustado a derecho al dictar el mismo vista la imposibilidad de obtener la opinión de la niña.
  2. La Sala deja claro que su fijación provisional se realiza para garantizar el derecho constitucional y legal de las relaciones paterno filiales entre hijos y padres.

Se aclara que el amparo no resulta la vía idónea para recurrir de la decisión relativa al régimen provisional de convivencia familiar a favor de los abuelos, sino el recurso ordinario de apelación. No obstante, la misma Sala Constitucional dentro del curso de un proceso de amparo otorga como medida cautelar innominada un régimen provisional de visita.

  • La razonabilidad y la prudencia deben sustentar la fijación de este régimen interino que normalmente se determina en atención a las circunstancias de la causa.
  • La situación requiere una prudente evaluación de los intereses en juego y los riesgos existentes, teniendo presente que la interrupción de trato del progenitor con los hijos es de aplicación restrictiva.

El tiempo pérdido es irrecuperable y ello se proyecta a través del establecimiento de un régimen de convivencia familiar provisional, que igualmente aplica a otros parientes como los abuelos. XI. SANCIONES 1. Privación de la custodia:señala el artículo 389-A de la LOPNNA: «Incumplimiento del Régimen de Convivencia Familiar.

Al padre, la madre, o a quien ejerza la Custodia, que de manera reiterada e injustificada incumpla el Régimen de Convivencia Familiar, obstaculizando el disfrute efectivo del derecho del niño, niña o adolescente a mantener relaciones y contacto directo con su padre o madre, podrá ser privado o privada de la Custodia».

La norma prevé una formula sancionatoria para el padre custodio, cuando éste incumpla, obstaculice o impida el cumplimiento del régimen de convivencia establecido, lo que podría traer como resultado la revisión del ejercicio de la custodia y una eventual privación de la misma».

Algunas decisiones judiciales advierten expresamente esta posible sanción. Para algunos «esta novedosa norma pretende combatir una odiosa y reiterada práctica del progenitor custodio del niño, cual es la de entorpecer impunemente las frecuentaciones del hijo con el progenitor no custodio»; acoge el criterio según el cual tal entorpecimiento lo descalifica como progenitor custodio.

Pero el criterio clave en la atribución de la custodia debe ser el interés superior del menor; no debiendo privar los criterios sancionatorios. De allí que criticáramos la norma, pues una ley como la LOPNNA que insiste en que el menor es sujeto de derecho no debe convertir a éste en objeto de castigo.

  1. En caso de conflicto debe prevalecer el interés del menor (LOPNNA, art.8).
  2. La sanción al progenitor que detenta la custodia «no siempre será la mejor solución al problema pues dicho cambio puede resultar perjudicial para el hijo».
  3. Para algunos tal opción solo es apreciable en casos extremos que impliquen maltrato al menor.2.

Limitación de la convivencia o visitas por incumplimiento del deber de manutención: Ya la LOPNNA de 1998, en su artículo 389 consideró la privación de las visitas en caso de incumplimiento de la obligación de alimentos (actualmente denominada de manutención).

Asunto que fue acertadamente criticado por la doctrina- porque se traducirse en una sanción para el hijo. Considerada por López del Carril como «contra-humanistas y contra-lege»; el derecho de visita interesa fundamentalmente al hijo, a quien no hay que alejar por ningún concepto de su progenitor, por elementales razones de afecto, solidaridad familiar, emoción y formación espiritual del menor, etc.»,

La LOPNNA de 2007, art.389 alude a «limitación» del régimen de convivencia, introduciendo un ligero cambio de redacción que flexibiliza la norma previa que se refiere a «improcedencia». Limitación que ciertamente precisará de la intervención judicial.

El incumplimiento de la manutención no debería afectar el régimen de convivencia que protege la relación afectiva filiatoria, amén que el primero constituye causa autónoma de privación de la patria potestad (LOPNNA, art.352, letra i), siendo que la convivencia familiar subsiste ante la privación de la patria potestad por lo que adicionalmente se traduce en una doble sanción al progenitor en perjuicio del hijo.

Ello es también criticado en la doctrina extranjera, que refiere que los Tribunales mantienen la idea de que el impago de la pensión alimenticia no es causa de limitación o suspensión del régimen, pues tal incumplimiento tiene su forma específica para responder por tal.

De allí que en feliz conclusión de Mizrahi «para nosotros, la incorporación de las «visitas» en la categoría del deber en ambos extremos de la relación padre-hijo, veda disponer suspensiones por falta de pago de los alimentos» 3. Indemnización por daño moral: La vía idónea, que no violenta el interés del menor será la indemnización de daños y perjuicios derivados de la responsabilidad civil del progenitor que vulnera el régimen, inclusive por vía del abuso de derecho.

La responsabilidad civil se extiende a la esfera Civil familiar o extramatrimonial, que incluye el caso bajo estudio. La negativa injustificada a contribuir con el derecho del otro progenitor a relacionarse con su hijo, de cuya formación sana e integral es responsable se incurre en una acción u omisión ilícita que puede ocasionar daños extramatrimoniales y patrimoniales.

  • Así lo ha referido la jurisprudencia española.
  • Cabe aclarar que la posibilidad de daños y perjuicios se extiende también a aquel progenitor displicente en el ejercicio de sus derecho-deber de frecuentación.
  • Si bien se trata de un deber incoercible, ello no es óbice para que se pueda afirmar que es un deber, cuyo incumplimiento podrá tener otras consecuencias.

«El derecho-deber que se analiza constituye sin duda una obligación de hacer, cuya omisión repele la ejecución forzada que implique violencia, por lo que ante el incumplimiento deberá transformarse en una subsidiaria obligación de resarcir los daños y perjuicios»,

  1. De allí que se aluda al resarcimiento por el incumplimiento del régimen de visitas del progenitor no custodio.
  2. Aunque el «incumplimiento» podría abarcar desde el abuso del derecho de visita (en su ejercicio), el incumplimiento del progenitor custodio, hasta inclusive el no ejercicio de la visita.
  3. El artículo 390 de la LOPNNA alude a la reparación de daños ante la «Retención del niño o niña».

Se ha interpretado la citada norma, distinguiéndose la retención de la sustracción porque en la primera el traslado de la residencia habitual del menor se produce con consentimiento inicial pero luego opera una retención ilegal, en tanto que la sustracción supone una ausencia total del consentimiento desde un principio.

  1. Podría proyectar relevancia internacional, según la Convención Interamericana sobre Restitución Internacional de Menores y la Convención de La Haya sobre los aspectos civiles de la sustracción internacional de menores.
  2. El Estado como garantía debe preservar que los menores de edad no pierdan el contacto directo y regular con los padres, lo que sucedería si el menor es escondido, o llevado fuera del país».4.

Privación de la patria potestad: para algunos podría proceder la privación de la patria potestad. Posición que en el caso venezolano se pretende subsumir en la criticada causal genérica relativa al incumplimiento de los deberes inherentes a la misma (LOPNNA, art.352, letra c).

  • El carácter abierto de dicha causal rompe la tipicidad que precisa una sanción tan grave.
  • Para otros acontece conforme con la letra b de la norma: «los expongan a cualquier situación de riesgo o amenaza a los derechos fundamentales del hijo o hija».5.
  • Desacato (LOPNNA, art.270): prevé: «Quien impida, entorpezca o incumpla la acción de la autoridad judicial, del Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes o del o la Fiscal del Ministerio Público, en ejercicio de las funciones previstas en esta Ley, será penado o pena con prisión de seis meses a dos años»,

El incumplimiento en general puede provenir tanto del progenitor custodio como del no custodio; el primero dada su obligación de facilitar el mismo o al progenitor no custodio que es indiferente al ejercicio del derecho-deber. XII. OTROS LEGITIMADOS Dispone el artículo 388 de la LOPNNA: «Los parientes por consanguinidad, por afinidad y responsables del niño, niña, o adolescente podrán solicitar la fijación de un Régimen de Convivencia Familiar.

  • También podrán solicitarlo aquellos o aquellas terceros o terceras que hayan mantenido relaciones y contacto directo permanente con el niño, niña o adolescente.
  • En ambos casos, el juez o jueza podrá acordarlo cuando el interés superior del niño, niña o adolescente así lo justifique».
  • Se evidencia que el instituto supera en su interés a los progenitores, pues el régimen puede extenderse a otros parientes o terceros porque el interés del menor reclama un concepto amplio de familia.

Por lo que no «podrá impedirse sin justa causa las relaciones del menor con otros parientes o allegados», aunque ciertamente su extensión no sea tan amplia como la de los progenitores. Supuesto considerado como «atípico», Con base al citado artículo 388 que alude a «podrá», se afirma que la concesión de un régimen a los demás miembros de la familia o terceros, es producto de la «discrecionalidad» o concesión judicial,

Pero el cambio de redacción de la LOPNNA con relación a la previa Ley Tutelar de Menores que contenía referencia expresa a los abuelos no permite concluir que el Juzgador es discrecional en concederles a tales un eventual régimen de convivencia, sino que la intervención judicial se limita a regular el régimen en cuestión, dada la transcendencia del papel de los abuelos en la vida del menor.

Inclusive si se siguiera la tesis que configura un derecho humano, su carácter progresivo e irreversible, haría indiferente un cambio de redacción normativa. «En las relaciones de convivencia, fundamento de la vida social, los abuelos desempeñan un protagonismo importante».

El derecho de visita de los abuelos tiene su fundamento último en la mutua protección del núcleo familiar, su solidaridad y afecto». Por lo que a nuestro sentir también procede «ipso iure», aunque en principio no sea tan amplio como el concedido al progenitor no custodio, salvo que el caso concreto lo requiera en virtud del interés superior del menor.

Aunque no referidos expresamente en la antigua ley, consideración similar es predicable respecto de los hermanos, quienes tienen la necesidad de preservar las relaciones fraternales entre ellos. Los hermanos y los abuelos están obligados subsidiariamente en obligación de manutención (LOPNNA, art.368), es justo que ello sea coetáneo a la frecuentación.

El instituto también es extensible a otros parientes como tíos por ser la familia fuente de enriquecimiento afectivo, aunque se dice que «hay que evitar que la vida cotidiana del menor se vea salpicada de sucesivos derechos de visita con distintos parientes». Lo ideal sería que los parientes comunes se unan en la convivencia para dejar espacio al menor.

El tercero vinculado afectivamente (niñera, pareja del progenitor, padrino, etc.) también podría solicitar lo pertinente, en cuyo caso parecer resultar más cónsona la antigua expresión «régimen de visitas». Finalmente, la institución de las visitas subsiste inclusive entre adultos, siendo particularmente importante en casos de discapacidad.

Ello porque la frecuentación como manifestación del parentesco o la amistad responde a un sentimiento natural que el orden jurídico a través del Juzgador se limita a regular a falta de acuerdo entre los interesados. La necesidad de preservar nuestros afectos es pues inherente a la naturaleza humana; sin duda, el contacto o la oportunidad de relacionarse, lo hace posible.

: El derecho-deber de relacionarse entre progenitor e hijo en Venezuela: algunos aspectos sustantivos y procesales

¿Qué es el derecho a la convivencia?

¿Qué es la patria potestad? La patria potestad son los derechos y obligaciones que los padres tienen en relación a sus hijos niños, niñas o adolescentes, así como en relación a sus bienes. La patria potestad comprende la representación legal y protección de los aspectos físico, psicológico, moral, social de guarda y custodia y derecho de corrección.

¿Qué es la guarda y custodia? La guarda y custodia deriva de la patria potestad y consiste en los derechos y obligaciones que tienen los padres en relación con los hijos menores niños, niñas o adolescentes. En virtud de la guarda y custodia, los padres que se encuentran separados o divorciados decidirán de común acuerdo con quién de ellos vivirán los hijos menores de forma permanente o si vivirán por periodos determinados con uno y con otro, así como sobre el régimen de convivencia y de alimentos.

Por la guarda y custodia se determina quién de los padres se encargará de las labores de crianza, cuidados, atenciones, alimentos y educación de los hijos menores niños, niñas o adolescentes, siempre velando por su desarrollo integral. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha determinado que si los padres no se ponen de acuerdo sobre la guarda y custodia, será el Juez quien decida sobre el tema y sobre los regímenes de convivencia y alimentos.

Su decisión siempre será teniendo en cuenta el interés superior del niño, las condiciones y circunstancias de cada uno de los padres y las pruebas que permitan determinar cuál de los padres mejor garantiza el desarrollo integral del menor. ¿Tiene más derecho la madre que el padre a la guarda y custodia de los hijos? En caso de controversia sobre la guarda y custodia de los hijos, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha determinado que el Juez decidirá sobre la misma, en virtud del Interés Superior de la Niñez y sin prejuicios de género, valorará cuál es el ambiente más propicio para el desarrollo integral de los hijos.

La Corte ha dicho que la regla general es que ambos padres son aptos para el cuidado de los hijos a menos que se demuestre un riesgo probable y fundado para los hijos. ¿Quiénes ejercen la patria potestad? En principio ambos padres tienen la patria potestad sobre sus hijos a menos que uno de ellos hubiere fallecido, se encuentre ausente o la haya perdido, entonces la patria potestad la tendrá el otro padre.

En caso de que ambos padres hubieren fallecido, estén ausentes o bien hubieren perdido la patria potestad, entonces la tendrán los abuelos, los tíos, hermanos mayores de edad, será el Juez quien decidirá entre unos y otros en atención al interés superior del niño. ¿Qué es la custodia compartida? La custodia compartida se refiere a que los padres en caso de divorcio o separación, tienen el derecho y la obligación de ejercer en igualdad de circunstancias, condiciones y en beneficio de los hijos menores su protección y asistencia, garantizando su bienestar integral.

La custodia compartida se puede pactar de común acuerdo por los padres o bien será determinada por el Juez teniendo en cuenta el interés superior del niño, las condiciones y circunstancias de cada uno de los padres y las pruebas que permitan determinar cuál de los padres mejor garantiza el desarrollo integral del menor.

Procurar la seguridad física, psicológica y sexual del menor. Fomentar hábitos adecuados de alimentación, higiene personal y desarrollo físico, intelectual y escolar del menor. Determinar límites y normas de conducta para el menor.

¿Qué es el derecho de convivencia? Es el derecho que tienen los hijos menores a convivir con ambos progenitores aún y cuando no vivan bajo el mismo techo. Esto es, es el derecho que tienen los hijos a convivir con sus padres aún cuando no se encuentren bajo la guarda y custodia de estos.

  • Sólo por mandato judicial podrá ser limitado este derecho o suspendido, cuando el progenitor incumpla con sus obligaciones de crianza o ponga en peligro la salud e integridad física psicológica o sexual de los hijos.
  • ¿Los hijos pueden decidir sobre las convivencias o cambio de guarda y custodia? En los casos de régimen de convivencia o cambio de guarda y custodia, ante la autoridad judicial, el menor será escuchado, independientemente de su edad y deberá ser asistido por el asistente de menores que designe el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia u otra institución avalada por éste.
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¿Cuándo se termina la patria potestad? Los códigos civiles y leyes de la familia en México establecen los supuestos por los cuales termina o acaba la patria potestad, se recomienda consultar la legislación aplicable en la entidad federativa de que se trate para determinar los supuestos que aplican para el caso concreto.

Con la muerte del que la ejerce. Por la mayoría de edad del hijo. Con la emancipación del hijo derivada del matrimonio. Cuando los menores se encuentran albergados y abandonados por sus familiares sin causa justificada en instituciones públicas o privadas. Por la exposición que el padre o la madre hiciera de sus hijos. Con la adopción del hijo, en cuyo caso la filiación se transmite al adoptante.

¿Cuándo se pierde la patria potestad? Los códigos civiles y leyes de la familia establecen los supuestos por los cuales se pierde la patria potestad por resolución judicial, se recomienda consultar la legislación aplicable en la entidad federativa de que se trate para determinar los supuestos que aplican para el caso concreto.

En casos de violencia familiar contra el menor. Por las actitudes perversas, sociopáticas o enfermedad mental grave de quienes ejercen la patria potestad. Por poner al menor en peligro de perder la vida. Por el incumplimiento de la obligación alimentaria sin causa justificada. Por el abandono que el padre o la madre hiciere de los hijos sin causa justificada. Cuando el que ejerza la patria potestad hubiera cometido contra la persona o bienes de los hijos un delito doloso, por el cual haya sido condenado. Cuando el que la ejerza sea condenado por delitos dolosos. Cuando el menor haya sido sustraído o retenido ilícitamente por quien ejerza la patria potestad. Por inducir a los hijos al consumo de alcohol, al uso de sustancias ilícitas o al hábito de juego. Cuando al que le hubiere sido suspendida la patria potestad reincida en los supuestos de suspensión.

¿Cuándo se suspende o limita la patria potestad? Los códigos civiles y leyes de la familia establecen los supuestos por los cuales se limita la patria potestad, se recomienda consultar la legislación aplicable en la entidad federativa de que se trate para determinar los supuestos que aplican para el caso concreto.

Por incapacidad declarada judicialmente del que la ejerce. Por la ausencia del que la ejerce, declarada en forma. Por sentencia condenatoria que imponga como pena la suspensión. Cuando el que la ejerce consuma alcohol, tenga el hábito del juego o el uso de sustancias ilícitas que produzcan efectos psicotrópicos y amenacen causar algún perjuicio al menor. Por sustracción o retención indebida del menor por quien no tenga la custodia. Por causar daños físicos, psicoemocionales o por explotación que pudiera comprometer la salud, la seguridad, dignidad e integridad del menor. Cuando, sin causa justificada, el padre o la madre que tengan bajo su custodia al hijo no permita que se lleven a cabo las convivencias pactadas mediante convenio o por resolución judicial. Por el incumplimiento del pago de alimentos de quienes la ejercen y cuando, para evadir la responsabilidad de proporcionar alimentos el deudor alimentista, renuncie a su empleo o realice actos tendientes a perderlo, reduzca sus ingresos o simule deudas.

¿Por cuánto tiempo se puede suspender o limitar la patria potestad? El Juez competente determinará el plazo de suspensión de la patria potestad, así como la restitución cuando el motivo haya cesado. ¿Si el que ejerce la patria potestad la perdió por el incumplimiento de la obligación alimentaria, puede recuperarla? Se recomienda consultar la legislación en materia familiar aplicable en la entidad federativa de que se trate para determinar la recuperación de la patria potestad en caso de incumplimiento de las obligaciones alimentarias y las condiciones para recuperarla.

Algunos códigos y leyes de la familia de los estados de la República Mexicana, disponen que sí puede recuperar la patria potestad el que la perdió por el incumplimiento de la obligación alimentaria, siempre y cuando compruebe que ha cumplido con esa obligación por más de un año, que otorgue garantía anual, que se le haya realizado un estudio económico y de comportamiento actual y diagnóstico psicológico.

¿Quién ejerce la patria potestad en caso de adopción? El adoptante ejerce la patria potestad en caso de adopción. ¿Si quien ejerce la patria potestad contrae segundas nupcias o se une en concubinato con otra persona, pierde la patria potestad? No, si quien ejerce la patria potestad contrae segundas nupcias o se une en concubinato con otra persona, no perderá por esos hechos, los derechos y obligaciones inherentes a la patria potestad.

Tengan 70 años cumplidos. Cuando por su mal estado habitual de salud no puedan atender debidamente su desempeño.

¿Qué pasa si no contesto una demanda de convivencia?

Salvo en los casos de excepción en materia familiar que se rigen por reglas diferentes, el no contestar una demanda en tiempo prácticamente significa conformarse con una derrota legal anticipada y automática, es por eso que al recibir una demanda es de suma importancia obtener una asesoría legal adecuada y contratar

¿Cuántos años de convivencia se necesita para heredar?

¿Cuál es la diferencia entre matrimonio y concubinato? – La diferencia más importante con el matrimonio, es que ni 100 años de concubinato otorgarán derecho hereditario, Esto quiere decir que en un concubinato una persona no tiene derecho a heredar los bienes del concubino o concubina por más que hayan convivido la cantidad de tiempo que sea.

¿Cuánto tiempo puede ver un padre a su hijo?

¿A qué edad puede un padre separado llevarse a su hijo? – No existe legalmente establecido a qué edad el padre podrá pasar con su hijo algunos días o incluso pernoctar. El régimen de visitas con el padre no custodio, dependerá del interés del menor, que siempre es por el que hay que velar.

Cuando el hijo es un bebé y por tanto tiene gran dependencia de la madre, es habitual que se establezca un régimen de visitas acomodado a los horarios de alimentación, descanso y ritmo de vida, por lo que se suele fijar algunas horas durante ciertos días durante a la semana, pero no la pernocta. A medida que el hijo va creciendo se suele fijar un régimen de visitas más amplio a favor del padre.

La edad del menor para que se lo lleve el padre a pernoctar suele estar sobre el año, pero repito, todo dependerá de las circunstancias del hijo.

¿Cuando un padre no tiene derecho a ver a su hijo?

La regla general es que el hijo menor de edad no puede negarse a ver a su padre, salvo causa justificada que aconseje que el menor no vea al padre. Es decir, salvo situaciones excepcionales, solo podrá negarse el hijo a ver a su padre una vez cumpla los 18 años y alcance la mayoría de edad.

¿Qué establece el Código de Convivencia?

El Código de Convivencia contiene los parámetros que rigen nuestra vida diaria en un marco de solidaridad, tolerancia, responsabilidad y respeto.

¿Cuándo se aplica la convivencia?

¿Qué es convivencia? – La convivencia es la coexistencia física y pacífica entre individuos o grupos que deben compartir un espacio, Se trata entonces de la vida en común y de la armonía que se busca en la relación de personas que por alguna razón deben pasar mucho tiempo juntas.

  1. La etimología del término remite al latín, el prefijo ‘ con ‘ y la palabra ‘ vivencia ‘, que significa el acto de existir,
  2. Del mismo modo que confundir o comparar son palabras que presumen, al menos, la existencia de más de una entidad que ocupa el lugar de otra o tiene alguna clase de vínculo, para que exista convivencia se necesita una pluralidad de personas.

Por la vivencia se entiende al conjunto de acciones, sentimientos, preocupaciones, valores e ideas que constituyen la esencia de un ser humano, Cuando se combinan las dos palabras, se llega a la relación de las personas con los grupos sociales que integran, en un marco en el que necesariamente aparecerán contradicciones o tensiones.

  • La medicina, la psicología y la sociología consideran que una buena convivencia es un factor fundamental para una buena salud emocional, pero también para la integridad física de las personas.
  • La psicología se encarga de determinar los trastornos de la convivencia que pueden tener los individuos y ayuda a solucionarlos, tratando de interpretar si hay alguna causa interna que lleve a esa situación.

Ver además: Normas de convivencia

¿Cuándo se le puede quitar la custodia a una madre?

Puede perderse por la decisión de una jueza o juez en casos de abandono, violencia, incumplimiento de la obligación de proporcionar alimentos, entre otras. un acuerdo sobre con quién vivirán niñas, niños y adolescentes, es decir, a quién de ellos/as corresponderá su guarda y custodia.

¿Qué valora un juez para dar la custodia a la madre?

Estabilidad y estilo de vida de los padres. Capacidad financiera de los padres para satisfacer las necesidades del hijo. Rutina del hijo con respecto a sus cuidadores, escuela y otras actividades. Relación entre el hijo y los padres.

¿Cómo se puede demostrar la convivencia?

¿Cómo se puede comprobar una convivencia? – La convivencia es uno de los elementos más importantes dentro de una relación. Es por ello que, en algunos casos, es necesario comprobar que se está llevando a cabo. Este proceso puede ser necesario para casos como la renovación de documentos, solicitudes de permisos, entre otros.

  1. Para comprobar una convivencia es necesario recopilar cierta documentación que acredite la residencia compartida de la pareja.
  2. En España, suelen solicitarse documentos como: certificados de empadronamiento conjunto, contratos de alquiler o hipoteca compartida, facturas de luz, agua y gas a nombre de ambas partes, etc.

Otra forma de constatar la convivencia es a través de testigos, que pueden ser familiares, amigos, vecinos, etc. Estos deben acreditar mediante declaración jurada la convivencia de la pareja. El testimonio de los testigos permite al organismo que lo solicita concluir que la convivencia es verdadera.

¿Cuánto cuesta un juicio de convivencia?

El costo para el trámite de Guarda y Custodia de forma general será aproximadamente de $ 15,000 a $ 25,000 pesos.

¿Qué pasa si no tengo dinero para pagar una demanda?

Si se recibe una demanda en juicio monitorio, no pagar da lugar a la ejecución. Esto significa que se procederá al embargo de los bienes para satisfacer las responsabilidades reclamadas. Por lo que no es la mejor opción desestimar una demanda.

¿Qué pasa si me separo y no estoy casado?

Cómo se negocia el reparto de bienes y la guardia y custodia de los hijos cuando se deja de ser pareja sin estar casado – Ante la separación de una pareja que no está casada, son dos los aspectos que hay que dejar bien atados: la custodia de los hijos comunes y el reparto de los bienes adquiridos durante la relación.

¿Qué puede reclamar una concubina?

¿Cuánto tiempo tiene que pasar para que sea concubinato? – Al igual que los esposos, la ley respalda a los concubinos, sin embargo, esto no significa que sea una opción para tener más de una pareja de forma legal, así que, si alguno de los dos no es soltero, los derechos y obligaciones de esta unión se reduce a cero, pues el concubinato solo existe entre quienes no están casados,

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El concubinato genera entre los concubinos derechos y obligaciones alimentarias y sucesorias, independientemente de los demás derechos y obligaciones reconocidos en las leyes. En el mismo código se establece que las personas con estatus de cónyuges tienen el derecho de habitar la casa familiar, así como el aprovechamiento de los frutos de esta; no obstante, existen algunas excepciones que dependen de las legislaciones locales.

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¿Que le corresponde a la mujer concubina cuando se separa?

Cuáles son los derechos de los concubinos cuando se termina la pareja La pareja se había conocido mientras estudiaban en la facultad. Al poco tiempo, decidieron irse a vivir juntos, pero, al cabo de unos años, ambos jóvenes se recibieron y comenzaron sus carreras profesionales.

  • Por ese entonces, el casamiento nunca se les cruzó por la cabeza.
  • La convivencia, al principio, funcionaba muy bien.
  • El hombre llegó a ocupar puestos de jerarquía en una empresa importante, pero la mujer no tuvo la suerte necesaria para despegar.
  • Con el esfuerzo y el dinero de los dos, lograron comprar un automóvil y un departamento,

Sin embargo, un día la relación puso un punto final. El joven fue descubierto mientras cortejaba a una amiga de su secretaria, por lo que la mujer decidió marcharse del inmueble que ambos compartían. Apenas se llevó un bolso con sus pertenencias ya que el departamento y el rodado estaban, en los registros, a nombre del concubino,

  • Problemas pueden ocurrir en aquellas relaciones donde las parejas deciden no someterse al rigor de la ley y pasar por el Registro Civil, para formalizar su vínculo a través del matrimonio.
  • En este escenario, hace pocos días, circuló en varios medios especializados de espectáculos el pedido de la ex modelo Daniela Cardone para que sea regulada legislativamente la situación de los concubinos,

Sucede que Cardone estuvo en pareja durante siete años con un empresario con quien las cosas no habrían terminado bien. En concreto, uno de sus pedidos era que la ley estipule la forma en que se deben repartir los bienes de la pareja luego de un determinado tiempo de convivencia,

Si estás viviendo con esa persona es todo compartido», enfatizó «Hay que respetar a la mujer, si bien no está casada, está formando una familia. Es una vida en donde los tiempos cambiaron y cuando vivís con alguien tenés obligaciones. Debe ser respetado así, no que alguien termine una relación y listo «, sostuvo.

«Las cosas son de a dos y estás formando una familia. Lo que depositaste en la pareja se debe respetar», agregó. Falta de regulación «El concubinato o las uniones de hecho son uniones entre dos personas, que carecen de vínculo legal entre sí, pero tienen posesión de estado matrimonial «, explicó Daniela Darago, socia del estudio Cerutti, Darago & Asociados.

«Se crea una apariencia de estado matrimonial, pero no se lo puede equiparar al matrimonio, porque no se encuentra contemplado por el Código Civil», agregó. En tanto, Fernando Millán y Leandro M. Merlo, especialistas en derecho de familia, y colaboradores de, indicaron que «contrario a lo que el mito popular considera, el concubinato no genera los mismos deberes y derechos derivados del matrimonio por el mero transcurso del tiempo».

Estos derechos son muy acotados y contemplados aisladamente en la legislación argentina, sin existir un marco sistematizado de los mismos.

  • Si bien el concubinato tiene muchas ventajas, como la disolución rápida y sin trámites engorrosos, también cuenta con varios puntos en contra como la falta de certezas para distribuir los bienes de la pareja,
  • Ante la disolución del vínculo, cada concubino conserva los bienes que ya poseía.
  • En los casos en que se disuelva la unión y no exista buena fe de las partes, tratándose de bienes registrables, como vehículos e inmuebles, la propiedad quedará para quien figure en el registro correspondiente,

Si se inscribió de manera conjunta, cada concubino tendrá derecho a la cuota parte que tenga en el condominio, No existen derechos alimentarios, ni sucesorios, ni indemnización por ruptura del vínculo, ni ninguno de los derechos y deberes que emanan de la celebración de un matrimonio.

  1. En el caso de las deudas, deberá responder el concubino que la originó,
  2. Al no haber patrimonio común -como sucede con los gananciales en el matrimonio- cada uno responderá con sus bienes y por sus deudas -a menos que uno sea garante del otro-.
  3. Si se sacó un crédito hipotecario como concubinos, la pareja se disuelve y queda un saldo, ambos deberán responder por él,

El matrimonio concluye por una sentencia que decreta la separación formal o el divorcio o por muerte. El concubinato, en cambio, se disuelve por fallecimiento de uno de los integrantes de la pareja, por la simple decisión de ambos o por la de uno de ellos.

  1. Derechos de los concubinos
  2. Los especialistas de mencionaron los siguientes derechos de los concubinos:
  3. a) Derecho a continuar la locación en caso de fallecimiento de su concubino locatario.
  4. b) Derecho a reclamar el daño material por muerte del otro,
  5. c) La posibilidad de heredar al cónyuge si el matrimonio se celebró para regularizar un concubinato, cuando el cónyuge falleciera dentro del mes de celebrado el enlace a raíz una enfermedad que tenía al momento de casarse.

d) Posibilidad de alegar una sociedad de hecho para efectuar un reclamo sobre bienes, Sin embargo, destacaron que «este supuesto debe manejarse con extrema cautela». Los tribunales señalan que el concubinato por sí solo, por extenso que sea, no hace presumir una sociedad de hecho entre los concubinos.

  • E) Derecho de pensión : el aparente matrimonio debió durar 5 años como mínimo inmediatamente anteriores al fallecimiento.
  • El plazo de convivencia se reduce a dos años cuando exista un hijo reconocido por ambos convivientes.
  • El o la conviviente excluye al cónyuge supérstite cuando éste hubiere sido declarado culpable de la separación personal o del divorcio.

En caso contrario, y cuando el concubino hubiere estado pagando alimentos por haber dado causa a la separación personal o al divorcio, la prestación se otorgará al cónyuge y al conviviente por partes iguales. f) Indemnización laboral por muerte del concubino : la Ley de Contrato de Trabajo establece el derecho a percibir la mitad de la indemnización por antigüedad que correspondiera, en caso de muerte del trabajador, a «la mujer que hubiese vivido públicamente con el trabajador, en aparente matrimonio, durante un mínimo de dos años anteriores al fallecimiento».

  • g) Inclusión en la obra social : se puede incluir como beneficiarios de las obras sociales a «las personas que convivan con el afiliado titular y reciban del mismo ostensible trato familiar».
  • h) Presunción de paternidad : en un juicio de filiación donde se pretenda determinar la paternidad del hijo nacido de una pareja de concubinos, existe una presunción sobre la paternidad del concubino de la madre, si ambos convivían a la época en que el hijo fue concebido.
  • Sin embargo, esta presunción puede ser desvirtuada por el demandado por cualquier medio de prueba.
  • ¿Necesidad de regulación?
  • «En la Ciudad de Buenos Aires, la Ley 1004 de Unión Civil, sancionada en diciembre de 2002, entre otras cosas establece que los convivientes pueden obtener el certificado de convivencia, que es la constancia emitida por el Registro de la Personas a los efectos de acreditar las uniones de hecho», explicó Darago.

«Dicho certificado permite acceder a beneficios de la seguridad social, del sistema de salud y diversas tramitaciones civiles, Siguiendo este orden de ideas, sería bueno un cambio en nuestra legislación a fin de que se regule dicho instituto», señaló.

  1. En tanto, Millán y Merlo consideraron que » el tema de la regulación de las convivencias es sumamente complejo «.
  2. Las uniones de hecho no deben tener regulación legislativa específica,
  3. Las parejas que no quieren optar por el matrimonio, lo hacen a efectos de conservar libertades personales y patrimoniales, sustrayéndose voluntariamente a los efectos jurídicos que derivan del matrimonio», remarcaron los expertos.

Por ese motivo, consideraron que «no es adecuada la incorporación de una legislación referida al concubinato porque, de regularse, se establecería una suerte de matrimonio «de segunda», constituido por las uniones de hecho y uniones civiles, y otro «de primera», constituido por el matrimonio tradicional, en cuanto a la extensión de derechos que tendría uno y otro».

¿Qué pasa si fallece mi conviviente?

Ir a Versión PDF Personas que sean mayores de edad y que tengan la libre administración de sus bienes. No pueden celebrar este contrato: 1. Los ascendientes y descendientes por consanguinidad (parientes que descienden unos de otros, como: padres, hijos, nietos, bisnietos) o 2. 1. Se celebra ante el Servicio de Registro Civil e Identificación, u otro lugar que fijen los contrayentes (dentro del territorio jurisdiccional del Servicio respectivo) ante cualquier oficial.2. Se levanta un acta que deberá ser firmada por el oficial civil y por los contrayentes, la que se inscribe en un registro especial que lleva el SRCEI.

Ese registro incluye el nombre completo y sexo de los contrayentes; fecha, hora, lugar y comuna en la que se celebra este contrato; y la certificación, realizada por el oficial del Registro Civil, del cumplimiento de los requisitos establecidos para su celebración.3. Los contrayentes deberán declarar por escrito, oralmente o por lengua de señas que no son casados y que no tienen otro Acuerdo de Unión Civil que esté vigente.

Acuerdos de unión civil suscritos en el extranjero Para que tengan validez en Chile, se requiere que se inscriban en el Registro especial de acuerdos de uniones civiles. Se inscribirán todos aquellos acuerdos civiles que cumplan con las disposiciones de la ley chilena, como la mayoría de edad, no ser ascendientes, descendientes ni hermanos y firmar el contrato libre y espontáneamente. 1. Por muerte natural o presunta de uno de los convivientes civiles.2. Por el matrimonio de los convivientes civiles entre sí, cuando proceda.3. Por mutuo acuerdo de los convivientes civiles o voluntad unilateral de uno de ellos, lo que deberá constar por escritura pública o acta otorgada ante oficial del Registro Civil y ser notificado el otro conviviente civil.4. I. Se deben ayuda mutua. II. Están obligados a solventar los gastos generados por su vida en común, según sus facultades económicas y el régimen patrimonial que exista entre ellos. III. Los contrayentes conservarán la propiedad, goce y administración de los bienes adquiridos antes de la celebración del contrato y de los que adquieran durante la vigencia de éste, salvo que pacten expresamente otra modalidad de repartir sus bienes en el mismo acuerdo.

  • IV. En caso de fallecer uno de los contratantes, el conviviente civil sobreviviente tendrá los mismos derechos que le corresponden al cónyuge sobreviviente en el caso de los matrimonios.
  • Asimismo, el conviviente civil sobreviviente podrá recibir por testamento lo que se denomina como cuarta de mejoras, que corresponde a una cuarta parte de la herencia.V.

El conviviente civil sobreviviente tendrá derecho a pensión de sobrevivencia, sólo en el sistema de A.F.P. (esto es, se excluye a los beneficios otorgados por el I.P.S. y la Ley N° 16.744), siempre que el acuerdo se hubiera celebrado al menos un año antes del fallecimiento o tres años, si el acuerdo se celebró cuando el causante ya recibía pensión de vejez o de invalidez.

¿Qué derechos tiene una pareja sin estar casados?

Los Efectos jurídicos de las parejas estables no casadas | Noticias de Bc en Heraldo.es La convivencia en pareja fuera del matrimonio se ha generalizado en todo el mundo. Es la propia Constitución española, ya en su artículo 39, quien dispone la protección social, económica y jurídica a la familia separadamente de lo que es la institución del matrimonio.

  1. La definición de pareja estable significa relación entre dos personas con un proyecto de vida en común, donde la afectividad es un elemento diferenciador, y que es incompatible con la existencia de un tercero en ella o de otra relación simultánea,
  2. La estabilidad es un requisito necesario para que pueda hablarse de convivencia siendo indiferente el género.

España a nivel europeo no tiene regulada legislativamente este tipo de institución, a pesar de que la misma sí esté reglamentada en prácticamente todas las CCAA de forma distinta. Así, en Aragón, la pareja de hecho queda constituida por la convivencia por más de dos años de forma estable o por la declaración de voluntad de constituirla expresada por los contrayentes en escritura pública,

Los constituyentes deberán reunir los requisitos de no estar ligados por vínculo matrimonial, no ser parientes en línea recta por consanguinidad o adopción (los colaterales por consanguinidad o adopción hasta segundo grado no lo podrán ser) ni formar parte de otra pareja estable, En caso de ruptura de la convivencia, las partes no podrán volver a formalizar una pareja estable no casada mediante escritura pública hasta que hayan transcurrido seis meses desde que dejaron sin efecto el documento público anterior.

La constitución de la pareja no casada tiene como consecuencia efectos personales. No afecta al estado civil –siendo soltero–, a la disposición, administración y disfrute de los bienes propios y no surgen relaciones de parentesco por afinidad con las familias de los convivientes.

Pero, si la pareja tiene hijos, ambos tienen la obligación de contribuir en su crianza y educación, En definitiva, las partes pueden llegar a los pactos que los mismos quieran, si bien, limitados por el principio de legalidad, igualdad y con respeto a los derechos y dignidad de ambos. En cuanto a los efectos patrimoniales, las partes tienen plena libertad para poder pactar lo que ellos deseen y en defecto de pacto se recurren a normas primarias, que se limitan a establecer el derecho de alimentos entre los convivientes, la obligación de ambos de contribuir al mantenimiento de la vivienda y gastos comunes con sus recursos, en proporción a sus ingresos.

No obstante, la constitución de la pareja estable no conduce a la creación de un patrimonio común que haya de ser liquidado en el momento de la extinción, la cual puede darse por fallecimiento; de común acuerdo; por decisión unilateral; por separación de hecho de más de un año o por matrimonio de uno de sus miembros.

¿Qué hereda un conviviente?

La reforma del Código Civil y Comercial por allá en 2015, con el objetivo de aggiornar la legislación a los nuevos paradigmas familiares (aunque no tan nuevos), modificó sustancialmente la regulación de las relaciones de familia receptando la realidad de las familias abiertas y ensambladas, conformadas por personas del mismo o distinto sexo. En cambio trascendental ha sido la reglamentación de las uniones convivenciales, antes llamado «concubinato», cada vez en mayor aumento en nuestra sociedad, sobre la cual pesan demasiadas erróneas creencias. En primer lugar, hagamos esta aclaración: NO TODA CONVIVENCIA DE DOS PERSONAS ES UNA UNIÓN CONVIVENCIAL,

Para que haya unión convivencial debe existir una relación afectiva, que debe ser pública y notoria, estable y permanente entre dos personas que comparten un proyecto de vida en común. A simple vista pareciera que el matrimonio y la unión convivencial son lo mismo. Pero, no lo son, ni mucho menos el transcurso del tiempo hace que la unión convivencial se equipare al matrimonio.

Una gran y esencial diferencia entre el matrimonio y las uniones convivenciales se da en materia sucesoria: LOS CONVIVIENTES NO SE HEREDAN ENTRE SÍ, La unión convivencial no genera entre los convivientes vocación de sucederse recíprocamente, sin importar la cantidad de años que haya durado la convivencia. ¡Pero, atentos acá! Existen DOS FORMAS a partir de las cuales PODRÁN HEREDARSE, Te contamos cómo: 1) Cada uno de los convivientes puede designar al otro conviviente como su heredero, a través de un testamento, y asignarle la porción disponible de su patrimonio, en caso que existan herederos forzosos (hijos o padres) y de no existir estos, podrá asignarle la totalidad de los bienes al conviviente.2) Mediante testamento, cada uno de los convivientes puede legarle al otro uno o varios bienes determinados.

En este caso, no se le atribuye al conviviente el carácter de heredero, por ello sólo recibirá aquel o aquellos bienes que el otro conviviente le ha legado. Como es posible observar, nuestra ley pese a haber receptado las nuevas realidades familiares, aún sigue estableciendo una clara diferencia entre las uniones convivenciales y el matrimonio, lo que genera un desequilibrio y desigualdad frente a quienes eligen a la unión convivencial como forma de vida familiar.

Ahora que sabés esto, y estás conviviendo, es muy importante que busques asesoramiento profesional, para resguardar tus derechos en un futuro. ESTUDIO JURÍDICO BASANO&LANFRANCO Caterina M. Basano Matricula Profesional Nro.5-743, F° 186, T° I Cel.: 3492-594222 Florencia Lanfranco Matrícula Profesional Nro.5-788, F° 197, T° I Cel.: 3492-418433 Dirección: Av.

¿Qué son las reglas de convivencia y cuáles son?

Las normas de convivencia son un conjunto de pautas de comportamientos sociales que han sido establecidas por un grupo de personas o una comunidad. Estas normas se sustentan en el respeto que debe existir entre los individuos, buscan promover el buen trato y la vida en armonía dentro de la sociedad.

  1. De esta manera, las normas de convivencia están respaldadas por un conjunto de valores tales como el respeto al otro y sus derechos, la honestidad, la igualdad, la tolerancia, la solidaridad, la responsabilidad, el compañerismo, el sentido del deber, el trabajo en equipo, entre otros.
  2. El entendimiento de los valores que se comparten en un espacio o institución, así como actuar en concordancia a los mismos, favorece la posibilidad de vivir en un espacio constructivo y organizado, en el que se comparte un código de conducta y principios que permitan el buen fluir cotidiano.

Asimismo, estas normas consensuadas ayudan a prevenir algunos conflictos y, cuando estos se presentan, permiten una mejor solución de estos. Es importante mencionar que las normas de convivencia varían en función de los contextos culturales, del tipo de relaciones que se establezcan entre los integrantes de un determinado grupo y del espacio físico en el que se manifiestan.

  • Sin embargo, debe quedar claro que, si bien varían las pautas de convivencia en relación al contexto, siempre debe existir coherencia entre ellas y las acciones que se llevan a cabo en una determinada situación, ya que se basan en los mismos principios y valores.
  • Por ejemplo, existen distintas normas de convivencia, siempre guardando coherencia, en un espacio familiar que en uno pedagógico, laboral, virtual, público o profesional.

Como sabemos, el hombre es un ser social por naturaleza y, para poder alcanzar un equilibrio entre su integridad física y su salud mental requiere distintos espacios de socialización que le permitan desarrollarse en diferentes ámbitos. Por ello, «La importancia de la convivencia recae en el reconocimiento individual como un ser social para conocer y aceptar a otras personas con sus propias diferencias o características.

  1. Además, la convivencia es necesaria para vivir en armonía con todo aquello que rodea el entorno en donde se habita».
  2. En este contexto, cabe recalcar que las normas de convivencia brindan seguridad y promueven la vida en un ambiente pacífico y organizado.
  3. Además, estos «acuerdos sociales» contribuyen en la transmisión de hábitos adecuados y saludables para lograr un ambiente de trabajo más seguro y productivo, así como la construcción del sentido de pertenencia.

Considerando lo señalado, las normas de convivencia son necesarias para la vida en sociedad, debido a que favorecen la consolidación de valores indispensables para el crecimiento colectivo. Podemos tomar como ejemplo la convivencia y buena relación entre los vecinos de un edificio, donde es necesario llegar a acuerdos con respecto al uso de las zonas comunes, el horario de trabajo y la organización de eventos.

Por su parte, tanto en el ámbito escolar como laboral, algunos ejemplos comunes podrían ser esperar turnos para hablar en el aula o en una reunión de trabajo, respetar las opiniones de los demás, no agredir física ni verbalmente a los compañeros o colaboradores, ser puntuales, respetar el código de vestimenta, el lenguaje a utilizar, el uso de dispositivos electrónicos, el ingreso a determinadas páginas webs, entre otras.

Dada la importancia de lograr una buena convivencia en casa y en los distintos ámbitos en los que nos desempeñemos, ¿cuáles podrían ser pautas a tomar en cuenta para desarrollarla? Algunos breves consejos para los padres de familia se presentan a continuación:

Siempre da el ejemplo e intenta mantener una convivencia saludable en casa. Empieza a introducir límites y normas de convivencia en casa desde temprana edad. Tómate el tiempo necesario para reflexionar con los chicos para que vayan asumiendo estas normas como propias y siempre busca ser coherente con los valores y principios que les estás enseñando. De esta manera, estarás contribuyendo a la construcción de su autonomía moral. Explica la importancia de las pautas establecidas en casa para lograr una buena convivencia, haz visibles las consecuencias favorables para todos. Es necesario que los niños, desde que son pequeños, comprendan el sentido y el porqué de estas normas. Ello les permitirá no sentirlas como impuestas o negativas, sino acercarse a la comprensión de la regla de oro «no hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti». Promueve un clima agradable y cálido en casa, un espacio en el que todos puedan dar su opinión y construir las normas en conjunto para el beneficio colectivo. Plantea normas claras desde el inicio, intenta que sean comprensibles y comunicables para todos. Establece consecuencias lógicas para cuando las normas no se cumplan. En ese sentido, es necesario que los chicos puedan mantener una comunicación fluida con los diferentes miembros de la familia y que entiendan qué sucederá si rompen un compromiso o norma. Es importante mencionar, que esto no implica plantear «premios» y «castigos», sino por el contrario, alejarnos de esta estrategia que promueve el «condicionamiento» de los chicos y que es superficial. Los premios y castigos no enseñan una habilidad o conducta sino, promueven que el niño evite o repita una situación o respuesta para conseguir lo que busca. Es decir, al utilizarlos como estrategia, si bien se puede conseguir que los niños hagan aquello que los adultos desean, lo hacen sin comprender el por qué es lo más importante y no interiorizan el beneficio de aquello que están haciendo para ellos y su entorno. En estos casos se promueve el desarrollo de una motivación extrínseca y no intrínseca que es lo que finalmente queremos lograr, Fomenta espacios de conversación o negociación, donde los chicos aprendan a ver el punto de vista de los otros y a coordinar con ellos. Esto contribuye también al desarrollo de la empatía, la capacidad de ponerse en los zapatos del otro e ir construyendo el sentido del bien común. Busca mantener un enfoque equilibrado de conducta en casa en el que no se promueva ninguno de los extremos. Evidencia una posición sólida, pero compartida y coherente. Las normas de convivencia deben estar pensadas tomando en cuenta la armonía y el respeto que debe existir entre todas las personas que comparten un espacio. Promueve la equidad, la justicia y el reconocimiento de los logros en familia.

¿Qué beneficios trae seguir las reglas de convivencia en los distintos espacios y en la sociedad en general?

Promueve la adquisición de valores. Favorece al individuo y al grupo. Fomenta seguridad, respeto y protección. Contribuye a la adquisición de autodisciplina y autonomía moral. Permite desarrollar hábitos y formas de comportamiento saludables. Ayuda a que los chicos puedan saber identificar qué se espera de ellos en cada una de las diferentes situaciones o espacios. Posibilita la concordancia, la armonía y el trato amable entre los miembros de una comunidad. Genera un ambiente democrático, de respeto y cariño.

Establecer adecuados lazos y normas saludables de convivencia en casa es fundamental para luego aprender a convivir en sociedad. Estas normas de convivencia no solo nos ayudarán a compartir mejor en la familia y en la escuela, sino que también nos convertirán en mejores ciudadanos. Referencias:

BASTIDA Armando (2009). Los premios y recompensas pueden ser tan perjudiciales como los castigos En: https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/los-premios-y-recompensas-pueden-ser-tan-perjudiciales-como-los-castigos DoEducation (2019). «Cómo explicamos la importancia de las normas en la familia» En: https://doeducation.es/como-explicamos-la-importancia-de-las-normas-en-la-familia/ ) Concepto ABC: «Convivencia» En: https://conceptoabc.com/convivencia/#:~:text=La%20importancia%20de%20la%20convivencia,entorno%20en%20donde%20se%20habite, Ministerio de Inclusión económica y social (Ecuador, 2018). Mejorando nuestra convivencia en la familia. En: https://biblio.flacsoandes.edu.ec/libros/digital/58127.pdf MOLINERO, Matilde (2020).10 consejos básicos para una buena convivencia. QUICIOS, Borja (marzo, 2022). La importancia de las normas de convivencia en clase para los niños. En: https://www.guiainfantil.com/articulos/educacion/escuela-colegio/la-importancia-de-las-normas-de-convivencia-en-clase-para-los-ninos/ ROMERO, Mervis (2022). «20 normas de convivencia que deberás enseñar a tu hijo» En: https://eresmama.com/18-normas-de-convivencia-ensenar-hijo/ KAMII, Constance (2014). La Autonomía como Finalidad de la Educación-Cof Virgen de Olaz

Convivencia: En: https://conceptoabc.com/convivencia/#:~:text=La%20importancia%20de%20la%20convivencia,entorno%20en%20donde%20se%20habite.

¿Cuándo se aplica la convivencia?

¿Qué es convivencia? – La convivencia es la coexistencia física y pacífica entre individuos o grupos que deben compartir un espacio, Se trata entonces de la vida en común y de la armonía que se busca en la relación de personas que por alguna razón deben pasar mucho tiempo juntas.

  • La etimología del término remite al latín, el prefijo ‘ con ‘ y la palabra ‘ vivencia ‘, que significa el acto de existir,
  • Del mismo modo que confundir o comparar son palabras que presumen, al menos, la existencia de más de una entidad que ocupa el lugar de otra o tiene alguna clase de vínculo, para que exista convivencia se necesita una pluralidad de personas.

Por la vivencia se entiende al conjunto de acciones, sentimientos, preocupaciones, valores e ideas que constituyen la esencia de un ser humano, Cuando se combinan las dos palabras, se llega a la relación de las personas con los grupos sociales que integran, en un marco en el que necesariamente aparecerán contradicciones o tensiones.

  • La medicina, la psicología y la sociología consideran que una buena convivencia es un factor fundamental para una buena salud emocional, pero también para la integridad física de las personas.
  • La psicología se encarga de determinar los trastornos de la convivencia que pueden tener los individuos y ayuda a solucionarlos, tratando de interpretar si hay alguna causa interna que lleve a esa situación.

Ver además: Normas de convivencia

¿Cuántos tipos de convivencia hay y cuáles son?

Por supuesto, existen distintos niveles o tipos de convivencia: * Convivencia social. * Convivencia familiar * Convivencia escolar. * Convivencia ciudadana. * Convivencia democrática.